El Teatro Independencia ovacionó la presentación de la ópera La Traviata
Hace más de 150 años, siendo más específica el 6 de marzo de 1853, el compositor italiano Giuseppe Verdi presentó por primera vez en el Teatro La Fenice de Venecia un drama de amor musicalizado: "La Traviata". Y aunque hoy es una de las óperas más importantes y reconocidas a nivel mundial, cuando fue estrenada fue todo lo contrario, un total fracaso.
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Pero Verdi no se rindió y un año después volvió con esta ópera al Teatro San Benedetto y fue todo un éxito. La trágica historia de amor llegó a Argentina en 1856, al Teatro de la Victoria en Monserrat, Buenos Aires; y en 1857 "La Traviata" inauguró el antiguo Teatro Colón (que estuvo ubicado frente a Plaza de Mayo) con más de 2500 espectadores, donde, dato de color, el barítono Giussepe Cima intepretó algunas estrofas del Himno Nacional Argentino. Tiempo después, el Teatro fue cerrado para construir una nueva sala en un espacio diferente y en 1908 fue inaugurado con otra ópera de Giuseppe Verdi, "Aida".
Este domingo 6 de agosto, "La Traviata" colmó el Teatro Independencia de la mano de la Orquesta Barroca de Mendoza y el Coro San Luis Lírica, bajo la dirección del maestro Hugo Mariano Peralta. En esta ocasión, la soprano Graciela Armendáriz encarnó a Violetta Valéry, cortesana; el tenor Ricardo Mirabelli a Alfredo Germont, estudiante; y por último, el barítono Leonardo López Linares a Giorgio Germont, padre de Alfredo.
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Antes de comenzar, el director explicó que esta propuesta es una ópera en formato concierto con orquesta, coro y cantantes presentes en escena. Además, el público podía ir siguiendo la historia a través de una pantalla gigante ubicada en lo alto del escenario que mostraba la traducción de los intérpretes.
Mirá lo que fue La Traviata en el Teatro Independencia
Todas las voces se destacaron, pero la de López Linares tuvo una proyección mucho más clara; ojo, sin menospreciar el trabajo de Armendáriz quien, por su papel principal, tiene mayor protagonismo en esta historia y dejó todo su encanto vocal en el escenario; y tampoco el de Mirabelli, que erizó la piel a más de uno.
Continuando con lo vocal, los coreutas desplegaron todo su potencial en el espectáculo; mientras que la orquesta brilló acompañando a todo el elenco.
Al finalizar la obra, el director pidió que la audiencia apoye este tipo de propuestas musicales y añadió que, probablemente, el próximo jueves 10 de agosto haya una nueva función.
Esta propuesta demuestra que la unión entre provincias puede producir buenos espectáculos de nivel internacional. No obstante, el esfuerzo no debe acabar en una sola presentación, sino que debería llegar a otros rincones del país, incluso al exterior.