El fuerte y oscuro documental de Netflix sobre uno de los casos más importantes de Japón
Lucie Blackman nació el 1 de septiembre de 1978 en Kent, conocido como "el jardín de Inglaterra". Al finalizar el colegio se dio cuenta que quería viajar por el mundo y se convirtió en azafata de British Airways. Pero, tiempo después, quiso probar suerte viviendo en otro país, en Japón, y lo hizo junto a su mejor amiga, Louise Phillips. Ambas renunciaron a sus respectivos trabajos y se instalaron en Tokio, con una visa de turista por 90 días, en el año 2000.
Blackman, de 21 años, y Phillips alquilaron una económica habitación cerca del Estadio Olímpico y consiguieron empleo. Las jóvenes comenzaron a trabajar en un bar de una discoteca como "geishas": entretenían a sus clientes cantando, entablando conversaciones, sirviendo tragos, etc. Eso sí: nada de sexo y todo lo que sucedía era sólo dentro del club. Ambas empezaron a ganar buen dinero y sentían que sus vidas se estaban acomodando en el país asiático.
La noche del primero de julio de ese año, Lucie le avisó a su amiga que saldría con un hombre que había conocido en el trabajo y con quien ya había salido anteriormente. Pero Blackman no se reencontró al otro día con su amiga y esto terminó desencadenando una investigación internacional
"Desaparecida: El caso Lucie Blackman" es el nuevo documental que sumó Netflix a su catalogo. La película llegó a la plataforma de streaming el pasado miércoles 26 de julio y revela la terrible historia anteriormente mencionada, que fue un antes y un después en la justicia japonesa.
Mirá el tráiler de este documental de Netflix
Dirigida por Hyoe Yamamoto, esta propuesta se ubica en el séptimo lugar de las películas más populares en Netflix y tiene una duración de casi una hora y media.