Sergio Goycochea recordó el momento más difícil de su vida: “Mi mamá me pidió que le diga la verdad de…”
La trama de Wanda Nara y su enfermedad ha paralizado al universo del espectáculo, así como a una enorme porción de la sociedad que monitorea la historia con extrema atención.
La famosa admitió que padece una anomalía en su salud, que se le detectó en unos estudios de rutina en el sanatorio Los Arcos, aunque por el momento solo reconoció que aguarda el diagnóstico definitivo de los análisis.
Todo esto desató una oleada de versiones, entre las que se destacó la información que vertió Jorge Lanata, que refería a que Wanda sufre un cuadro de leucemia.
A partir de las secuelas emocionales negativas de soltar teorías sin pruebas ha activado un debate, en el apareció la palabra de Sergio Goycochea, quien padeció una situación similar al ser víctima de un rumor muy fuerte.
Por eso el ex arquero de la Selección Argentina recordó todo lo atravesó en primera persona y que dañó a su familia. "En 1988 se especuló con que tenía cáncer, SIDA y no sé cuántas cosas más", contó. Una circunstancia muy delicada, que sacudió su cotidianidad.
En ese diálogo con Catalina Dugli, Goycochea profundizó en la táctica que pudo ejecutar para disolver las mentiras. “Yo hice una nota en la revista Gente aclarando que no era así”. Y ahondó en la mayor secuela de todo ese embrollo: “Pero lo tétrico de todo esto y lo más difícil fue recibir el llamado de mi mamá preguntando si era cierto lo que se decía, ahí se me vino la estantería abajo”.
En lo referido al modo que halló para sanar todo ese dolor y la similitud con el caso Wanda, Sergio narró: “Me pasó, me costó superarlo, me refugié en los amigos de mi pueblo y después lo que vino gracias a Dios la vida me dio revancha, se vino Italia 90, después me fui a jugar a Colombia”.
En claro apoyo a Nara y en una especie de crítica a Lanata, el ex arquero exclamó: “Cada uno es dueño de comunicar lo que quiera, pero quise explicar que viví algo así en carne propia”. Incluso confesó el peor escenario que brotó en su mente: “Casi dejo de jugar al fútbol, que es lo que más me gustaba hacer. A la hora de comunicar hay que ser prudentes”.