El llanto de Yanina Latorre en la despedida de Andrea Taboada de LAM
A través de sus ya ocho temporadas al aire, LAM ha visto a decenas de angelitas pasar por el ciclo. Sin embargo, hay algunas figuras que dejan una huella enorme dentro del programa, y eso mismo sucedió con Andrea Taboada, una de las históricas del formato conducido por Ángel de Brito. Yanina Latorre lo sabe muy bien a eso.
Más allá de ser la creadora de la famosa frase de cabecera de LAM, Andrea Taboada estuvo desde los inicios del programa e incluso con su amigo Ángel de Brito también compartió el ciclo BdV. Siempre fue de las más queridas del grupo de trabajo.
Por esa misma razón, la salida de la periodista fue algo que dejó en shock a toda la audiencia, como parte de una renovación de panel que se realiza año tras año pero que pocos creían que podía llegarle a ella.
Junto a la periodista que también trabaja en el Canal de la Ciudad, Yanina Latorre es otra de las históricas del programa y está claro que la partida de su compañera la emocionó hasta las lágrimas. Así lo hizo ver en la emisión de este viernes.
En el cierre de LAM de anoche, Ángel de Brito anunció que sería el último programa de Andrea Taboada y la angelita se despidió del ciclo con unas dulces palabras para todos sus compañeros.
Luego de confirmar que participará en DDM, el programa de Mariana Fabbiani que volverá a la pantalla de América, la periodista agregó: “A vos, Ángel, te quiero decir que nos conocemos hace muchos años, te agradezco siempre la confianza que me tuviste, que aprendo, aprendí y sigo aprendiendo, y que va a ir todo bien”.
Allí, al ver que Yanina Latorre estaba quebrada de la emoción y sacando sus primeras lágrimas, Andrea Taboada le pidió que la acompañara: “Yanina, no llores. Vení, que somos las históricas”, remarcó.
Luego, la periodista cerró: “Gracias a todos, a las angelitas, al equipo de producción. Para mí, LAM es mi casa. Y a vos Ángel, te quiero mucho. Gracias por la paciencia. Y quiero decir una cosa a los que hacen televisión, que por favor no se maquillen el cerebro. Eso me lo dijo Santo Biasatti”.


