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Cómo juntar el joystick con la batuta: Tobias Volkmann, el maestro de una orquesta de videojuegos

Combinar la música clásica con el universo gamer parece una tarea irreal, pero Tobias Volkmann y la Orquesta Sinfónica de la UNCuyo llevaron esta idea a otro nivel. El maestro brasileño, que ha dirigido a más de 30 orquestas alrededor del mundo, dialogó con MDZ acerca de este novedoso proyecto.

El rol de director de orquesta es un desafío reservado para grandes talentos. Un trabajo que Tobias Volkmann sabe llevar dado su extenso currículum. Para tomar dimensión de ello, el maestro carioca ha estado enfrente de más de 30 orquestas en Europa, Estados Unidos y Sudamérica. Entre ellas están las orquestas de San Petersburgo, Pilsen, Oporto, la sinfónica nacional de Chile, de Perú, de Brasil y de la UNCuyo.

En esta última, donde el músico brasileño de 46 años la dirigirá hasta 2025, ya se aventuró en un proyecto que es muy novedoso: una orquesta de videojuegos. Esto llamó la atención del público, tanto del que está acostumbrado a asistir constantemente a los teatros y escenarios para escuchar música clásica, como de aquellos que buscan disfrutar el mundo gamer  fuera de la experiencia misma que brinda el joystick en mano.

Entre los videojuegos más populares que fueron incluidos estuvieron Pong, Space Invaders, Donkey Kong, Pac-Man, Mappy, Bomberman, Frogger, Sunset Riders, Tetris, Pitfall 2, Super Mario Bros, Sonic, Mega Man, Undertale, Legend of Zelda, The Witcher, Assassin’s Creed, Fornite y Halo, cuyas melodías hicieron vibrar a los presentes que asistieron a la Nave Universitaria el 18 y 19 de mayo.

Con una puesta en escena con más de 70 instrumentos y un coro integrado por más de 30 jóvenes, Volkmann dialogó con MDZ acerca de su carrera, este proyecto en particular, qué tiene de especial la provincia y el país con respecto a la música clásica y en qué debe mejorar.

 

-¿Hace cuánto que venían pensando esta función?

- Este proyecto ya estaba en la mente de los tres encargados creativos desde el año pasado (Franco Gidoni, Victor Garay y Darío Irusta), pero el trabajo en el guión y en el repertorio empezó en febrero. Llevó mucho trabajo porque es un espectáculo complejo. Todo ha sido muy novedoso también para la orquesta. Son arreglos difíciles, no son fáciles.

Antes de los ensayos, me tomó un mes para estudiar los arreglos. Luego fue una semana de ensayos, que también incluyó a la gente de técnica, de iluminación, la parte de los videos para que acompañe y así la gente tenga una idea de qué se está tocando. Eso toma mucho tiempo, energía y trabajo de mucha gente.

-¿Cuántos años de experiencia tiene como director de orquesta?

- Como director de orquesta profesional ya son 13 años, pero antes era cantante de ópera, en específico cantante lírico. Son otros 13 años más en estudios como cantante. Es mucho tiempo.

También tocaba la trompeta, chelo, guitarra, piano, pero la formación profesional, como artista profesional fue como cantante lírico. Trabajé algunos pocos años como cantante lírico en ópera, conciertos musicales y ahí cambié a la dirección.

- ¿Cómo director de orquesta ha trabajado solo en Brasil?

- Como director he estado por muchas partes del mundo. En Europa he estado en Alemania, Rusia, España, Portugal, República Checa; en Estados Unidos; he estado mucho en Sudamérica; y en Argentina solamente en Mendoza.

Tobías Volkmann ha dirigido más de 30 orquestas alrededor del mundo.

- ¿Con respecto a esta orquesta de videojuegos, qué instrumentos se utilizan?

- Empecemos por una familia muy importante en este repertorio: la percusión. Hay muchos instrumentos, muchos músicos para una fila de percusión: los metales como trompetas, trombones, tuba. Hay otra familia que son las maderas: flauta, oboe, clarinete, fagot.

También está la familia de cuerdas: violines, violas, violonchelos y contrabajos. Hay algunos instrumentos solistas dentro de la orquesta, como el arpa y el piano; y hay instrumentos no usuales, que es la banda de rock: guitarra eléctrica, bajo eléctrico y batería.

Además, hay un coro que está formado por 35 jóvenes.

- ¿Piensan repetir esta función en el futuro?

- Seguramente se va a repetir porque las dos funciones se agotaron muy temprano. Mucha gente se quedó sin poder escucharla ni verla. El entusiasmo del público es una prueba de que se debe repetir y también hacer otros proyectos, como música de películas.

Volkmann y su orquesta deslumbraron a todos con melodías de videojuegos clásicos y modernos.

- ¿Esto refleja un avance o, al menos, una adaptación de la orquesta clásica con algo moderno, algo diferente?

- Sí, seguro en el formato. Pero no es tanto una adaptación porque los videojuegos hoy son compuestos con una estética orquestal. Incluso las cátedras de composición para videojuegos trabajan orquestación y técnicas de composición para orquestas. Entonces, hoy es muy orquestal.

- ¿Qué otras canciones de videojuegos piensan incluir en futuras funciones; algo de Final Fantasy, Mortal Kombat?

- Puede ser, no sé ja ja. Los chicos son los que van a decir porque ellos son los gamers fanáticos. Yo soy un director obediente en este proyecto cuyos ideadores son Franco Gidoni, que hizo la selección del repertorio de la parte musical principalmente, es el archivista y un excelente flautista también; Victor Garay, que es el inspector de la orquesta, es el organizador del día a día, de los horarios; y Darío Irusta, que es el responsable de comunicación y prensa.

- ¿Comparando lo que ha hecho en Brasil, Argentina y en el resto del mundo, en qué se debe mejorar aquí con respecto al espectáculo en sí, al pago de los artistas, al show, entre otras cosas?

- Bueno, la situación económica de Argentina impide que Mendoza pueda tener muchos artistas de afuera, más que nada por la situación cambiaria. No es un problema de Mendoza, es un problema de la realidad macroeconómica.

Sin embargo, el movimiento hacia nuevos formatos, nuevos públicos, hacia “quebrar la cuarta pared” y estar en contacto con el público, eso sí ya se está haciendo.

Creo que Mendoza tiene una vida cultural impresionante para ser una ciudad de este tamaño. Yo vengo de Río de Janeiro, que es una ciudad enorme y que es el símbolo cultural de Brasil. Para mí es muy sorprendente que en una provincia así tenga dos orquestas, la Universidad de Cuyo tenga tres coros (uno profesional y otros vocacionales) de alto nivel, una compañía de ballet, un ensamble de teatro. Eso es increíble. Tranquilamente puedo decir que es admirable. Además, hay público, y eso suma.