Airbag: un concierto que se recordará por mil noches, por mil años...
Las luces eran rojas como la sangre y las pantallas tan imponentes que dejaban ver hasta la pizca más pequeña de felicidad, cuando Patricio Sardelli decía: “Cada concierto, este, es el más importante. Vamos a recordar a todos aquellos que ya no están. No los olvidemos nunca. Porque la música está para eso y, a veces, un poquitito te cura”. Para dar introducción a uno de los himnos de Airbag: Cae el sol, en uno de los estadios más solicitados en la actualidad por artistas del mundo entero: el Movistar Arena, el pasado domingo 21 de mayo.
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Remeras negras minimalistas, delineados dramáticos y un público joven y nostálgico llegaban al predio para la que se convertiría en una nueva noche inolvidable. Coreando clásicos de la banda a todo volumen, llenarían cada rincón de aquella arena, diseñada para el máximo disfrute audiovisual.
El ensordecedor grito unánime se desvanece en fade out luego de la aparición de los hermanos Sardelli: Patricio, Guido y Gastón, con el comienzo de Jinetes Cromados, canción de su último disco: “Al parecer todo ha sido una trampa” que, a su vez, le da nombre al tour. Linternas encendidas, sonido envolvente y finas luces led parecen representar todo lo que se viene por parte del público.
La banda creada en 2003, dueña de éxitos como Solo aquí y Por mil noches, entre otros, reunió a más de 30.000 personas en sus dos presentaciones en el Movistar. Ellos, que lejos están de desdibujar su imagen joven, crearon lazos tan estrechos con sus airbagueros (as) que pueden darse el lujo de nombrarlos familia. Porque, al fin y al cabo, los Sardelli son mucho más que músicos para sus fans. Son quienes los acompañaron en muchos momentos, y específicamente crecieron juntos.
En un escenario negro y con el público a la expectativa, se oye “No sé lo que pasó con vos” y automáticamente todo se ilumina muy tenue para dar lugar a ver un mar de gente, con olas alimentadas únicamente de pasión. Izan banderas con una convicción cuasi política y algunas remeras comienzan a caer como sinónimo de ilusoria libertad. Y así es como al ritmo de Tu locura, Airbag demuestra una vez más que lo puede todo.
Perdido, Pensamientos e Intoxicarme dejan en evidencia, como en el resto del espectáculo, el pragmatismo que tiene detrás la cualidad del cantante con el público. Así Patricio y Guido se mueven por todo el escenario cantando e invitando a quienes los acompañarán por el resto de la eternidad.
Suenan los primeros acordes de Patricio Sardelli en el piano e inmediatamente pareciera que miles de luciérnagas danzantes se apoderaran de todo el estadio, ya que claro, Va a ser difícil de olvidar no solo se lleva lágrimas escurridizas sino también los mejores videos con sentimiento, de esos que luego al verlos ni se pueden divisar, pero sirven como recuerdo de los momentos en los que se entregó todo.
Con bikers negras, cabello recogido y una cadena en forma de cruz colgada del cuello, Guido se gana la ovación del público luego de perlas como Vivamos el momento o el middle de Sacrificios y Todo pasa, que generan un vínculo con todos los asistentes único e inquebrantable. La auténtica desnudez del alma.
Por su parte, Patricio, fiel a su rocker style, también cuenta con momentos íntimos con el público como en Volver, canción de Carlos Gardel, que interpreta desde el sentimiento y enlaza con su caballito de batalla: Por mil noches, que a su vez galardona con un solo de armónica teñido de melancolía y una entrega total. Y por supuesto que Gastón no se queda atrás si de interactuar con el público y demostrar todo su talento se trata.

Acordes cargados de fuerza, acompañados de luces que simulan la bandera argentina y una audiencia que muy bien sabe qué está por venir, se convierten en el momento más emotivo de la noche, al interpretar el Himno Nacional. Y al final hasta al más “pecho frío” se le eriza la piel al escuchar una multitud gritando “Argentina”.
Guido hace vibrar el gong y da lugar a un anuncio de Patricio: “Hoy tal vez sea la última noche hasta el concierto más importante que daremos de nuestra carrera. Muy pronto lo van a saber. Prepárense porque se viene picante.” Así es como al ritmo de Solo aquí y de la premisa “se que esta noche no se la olvidan más”, Airbag entre confeti, un Frankenstein enorme inflable y bolas gigantes que llevaban su nombre, una vez más, puede decir que triunfó. Porque cada encuentro que nos regalan, se quedará en la eternidad y muy bien llevan marcado el nombre de su ciudad.

