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El furor de los realities sin famosos: el involucrarse y sentirse parte, como estrategia del éxito

Con el éxito rotundo de Gran Hermano, sumado al auspicioso arranque de Masterchef, el rating acompaña a los realities y evidencia como los participantes desconocidos superan a los famosos.
Foto: Captura TV.
Foto: Captura TV.

Sin dudas que los realities que no involucran famosos, como Gran Hermano o Masterchef, son un éxito asegurado en cuanto a los números de televidentes. El rating acompaña el desarrollo de estos envíos por lo que la fecha final se estira y los paréntesis narrativos son moneda corrientes.

En un año de elecciones, con la sociedad extenuada de conflictos sociales, con la inseguridad en un punto álgido y con el dólar explotado, el escape de la gente, al llegar a su casa en la noche tras una jornada laboral, suele ser sentarse a ver en la televisión algo que la saque de esa realidad.

Gran Hermano fue el primer boom de los realities con su edición 2022 que marcó números impensados en cuanto a rating. Con esa picardía de lo desconocido, la casa comenzó a sumar adeptos y los conflictos triviales picaron en punta para expandir Gran Hermano al resto de los programas de chimentos que se hacían eco de la convivencia.

Marcos ganó Gran Hermano en una final que tuvo record de rating.

En este intento por cazar puntos de rating, algunos canales apostaron por realities pero con la participación de casi "famosos". El hotel de los famosos fue quizás el mayor fracaso de este estilo. Ni siquiera la conducción de Pampita, una figura fuerte dentro de la industria, que cosecha infinidad de clicks en las redes, pudo salvarlo.

The Challenge Argentina, bajo la conducción de Marley, siguió por la misma acera y no logró los números esperados. Famosos, y no tanto, competían entre sí a través de diferentes desafíos físicos, en su mayoría.

Ambos programas además cayeron en la trampa de lo grabado, algo que el público también castigó ya que no lo acompañó a la hora de verlo. Era raro ver en verano a gente vestida de invierno.

Esta es una de las diferencias claves, el reality en vivo y que sea sin personas conocidas de las que ya se tiene un concepto y que al trabajar en la TV se las ve como "inalcanzables". El desconocido, el "pibe de barrio" o la "piba de una vida complicada" llevan a meternos en su vida, en sus problemas, en verlas "normales" como cualquier hijo de vecino. 

Pampita condujo El hotel de los famosos, que no fue acompañado en el rating.

El reflejarnos en alguno de ellos logra cautivar y sumarnos al equipo de ese participante. Sin ir más lejos los fandom de los participantes de Gran Hermano generaron que en la final cerca de 8 millones de votos definan a Marcos ganador. La "Marconeta" sumó adeptos a lo largo de los 5 meses y cuando el salteño fue nombrado como ganador mucha gente lo festejó como un triunfo propio, como si hubiera ganado su equipo de fútbol o su partido político.

En Masterchef, si bien recién lleva una semana, esa misma complicidad entre el joven inexperto que está nervioso por estar en la tele y tiene como objetivo cumplir un sueño, en muchos casos un sueño popular, es lo que logra que la gente se identifique con él. 

Si bien lleva menos de un mes al aire, el rating nuevamente acompaña un reality con condimentos similares: personas desconocidas, una competencia con códigos entre sí, un objetivo real y el sentir al otro parte del reality.