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El salto de Wanda Nara a la conducción: ¿acierto o error de Telefe?

La empresaria desembarcó como anfitriona del programa más visto de la televisión abierta argentina. Sin embargo, su destino en la pantalla chica resulta incierto por una estricta cuestión de pertenencia.
Wanda Nara, en la encrucijada entre los códigos de la televisión y los de las redes sociales Foto: Captura TV
Wanda Nara, en la encrucijada entre los códigos de la televisión y los de las redes sociales Foto: Captura TV

En tiempos en que cada vez se vuelve más dinámica la interacción entre la televisión y las redes sociales, con programas que tienen la chance de potenciar su rendimiento con un astuto manejo de contenidos en distintas plataformas, es probable que la cúpula directiva de Telefe, haya pensado en Wanda Nara como quintaesencia de un fenómeno de Instagram que podría replicar su potencial en la pantalla chica. Sin embargo, a la luz de unos resultados que todavía están en veremos, se puede reflexionar sobre el grado de acierto o error de la apuesta del canal líder de audiencia en el afán de convertir a la empresaria en su nueva figura.

En materia de rating, Masterchef Argentina (Telefe) domina sistemáticamente el podio de la televisión abierta argentina en cada uno de sus días de emisión. Claramente, el triunfo es más mérito del formato del exitoso reality gastronómico, que de la presencia de Wanda Nara como conductora. Desde hace algún tiempo, el rendimiento en las mediciones de toda propuesta, responde más al molde del producto que a la estrella que lo lidera. 

Si bien en el caso de MasterChef Argentina, los números son inferiores a los que conseguía Santiago del Moro al frente de MasterChef Celebrity, aquí se podría poner en duda que ese declive sea consecuencia de la irrupción de Wanda Nara como anfitriona del ciclo, ya que en esta oportunidad los participantes del certamen son personas comunes y corrientes, a diferencia de las últimas ediciones que condujo el actual frontman de Gran Hermano, en que cocinaban reconocidas caras de la escena pública.

Wanda Nara lidera MasterChef Argentina, un formato de probada eficacia. Foto: Captura TV.

Así como el formato es el principal motor de un suceso televisivo, si la receta no resulta atractiva para el gran público, el programa se desploma en cuestión de semanas. Wanda Nara viene de experimentar ese sinsabor en su reciente participación como integrante del jurado en el fallido paso de ¿Quién es la Máscara? por la pantalla argentina. Ahora en cambio, le toca comandar un producto de probada eficacia para la audiencia, que de paso le da la oportunidad de hacer un aprendizaje intensivo sin una exposición excesiva, ya que en MasterChef el centro de atención está puesto en el infalible trío de expertos que juzgan los platos de los participantes.

En términos de eficacia, la labor de Wanda Nara cumple con el relativamente acotado rol que el formato del reality de cocina le da a quien ejerza la conducción. Y aquí la pregunta podría ser si en un futuro la incipiente figura podría encabezar una propuesta que la tenga como protagonista absoluta, al estilo de colegas de Telefe como Susana Giménez o Verónica Lozano, que se caracterizan por lograr que la gente se siente a verlas exclusivamente a ellas. Sin profundizar en comparaciones, y teniendo en cuenta que las dos estrellas mencionadas tienen una larguísima trayectoria en televisión, resulta difícil pensar en Wanda en ese escenario, pero no tanto por incapacidad, sino más bien por una cuestión de pertenencia.

Más allá de que hipotéticamente desde Telefe hayan pensado en Nara como un ensamble entre los códigos de la TV y las redes sociales, en la pantalla chica lo que sigue sosteniendo a una figura es su carisma y su recorrido. En este sentido, la flamante conductora podrá contar con una masa de millones de seguidores en Instagram, pero su presencia en los medios sigue más asociada a los escándalos que a su potencial artístico. De hecho, para enfrentar el estreno de ATAV 2, hace unos días Wanda invitó como jurado especial de MasterChef Argentina a su esposo Mauro Icardi. El interés de la platea por ver a la pareja protagonista del sonado culebrón que tuvo múltiples idas y vueltas, en una clara demostración de que la tracción que ella consigue en el rating  todavía está sustentada en el ruido mediático.

Volviendo al concepto de pertenencia, el sagaz historial que Wanda Nara tiene en la red, no necesariamente le da un pasaporte de estrella en la televisión. De hecho, algo que los ejecutivos de Telefe tal vez no dimensionaron del todo, es que el peaje entre un código y otro, puede derivar en un abismo tremendamente difícil de sortear.