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Alien: el secreto detrás de una de las sagas más icónicas de la historia del cine

Comenzó siendo vapuleada por la crítica y terminó transformándose en una franquicia bisagra del cine de acción y ciencia ficción. Además, fue la responsable de crear a dos personajes emblemáticos de la cultura pop del siglo XX.
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Dentro de la historia del cine las sagas protagonizan un papel fundamental que cambiaron el devenir de la industria como forma de entretenimiento y consumo. Esas películas que, gracias al éxito de un primer capítulo extendieron su aventura a varias continuaciones, fueron de suma importancia en relación a la construcción y posicionamiento de ciertos personajes en particular y diversas tramas en general. Desde El Padrino, pasando por Volver al Futuro, Rocky, El agente 007, La guerra de las galaxias o Harry Potter, por nombrar algunas, demostraron cabalmente que la expansión de una gran idea era una fuente de grandes ingresos para Hollywood.

El concepto "saga" implica que el relato abarque varias etapas de tiempo, continuando así el desarrollo de uno o más personajes y en consiguiente la expansión de su universo argumental.

En las últimas décadas se fueron agregando otros conceptos como "franquicias" o "trilogías" para definir el marco de producción y consumo de los bienes creados por la industria del cine. Un claro ejemplo de esto fue Marvel, y la revolución que generó en materia de marketing, con la creación de ese Universo (multiverso) donde cada franquicia de películas está conectada entre sí, dando como resultado una gran y única historia.

Pero si de sagas fundamentales hablamos, la aparición de Alien a finales de la década del 70 sentó las bases de una de las franquicias más valiosas y cruciales de la historia del cine. ¿Los motivos?, son varios. Primero, la creación y desarrollo de uno de los personajes femeninos más fundamentales que dio el cine; sumado a la invención de uno de los monstruos más originales y reconocibles del cine comercial del siglo XX; una historia de ciencia ficción que superó todo lo expuesto hasta el momento; y finalmente, la aparición en escena de dos grandes directores hasta el momento desconocidos como fueron Ridley Scott y James Cameron. Todos estos elementos fueron de suma importancia e influencia para el devenir de lo que se produciría dentro del género de la ciencia ficción, el terror y la acción de aquí en más.

La primera película, Alien: el octavo pasajero, fue estrenada en 1979 y fue destrozada por la crítica. En un contexto donde el espacio era terreno fértil para narrar historias de acción, La guerra de las galaxias era un claro ejemplo del modelo de película que los estudios aspiraban , la oscura y asfixiante trama que plantea Scott no fue del agrado de la prensa especializada.

La historia sobre un grupo de astronautas que viajaban dormidos y que al despertar se dan cuanta que no han llegado al destino esperado, sino que la nave desvió su curso para responder a un pedido de ayuda en un planeta desconocido, fue el puntapié inicial para presentar a dos personajes que se volverían un ícono de la cultura pop del siglo XX.

Tanto en este film, como en las posteriores entregas - Aliens: el regreso (1986), Alien 3 (1992), y Alien: Resurrección (1997) -, la protagonista fue la teniente Ellen Ripley. Interpretada por Sigourney Weaver, este personaje se convirtió en la primera heroína moderna del cine de acción.

La otra estrella de la serie fue el alienígena (xenoformo), una criatura espeluznante nacida del imaginario del artista suizo H. R. Giger. Un monstruo que no se parecía a nada conocido hasta el momento.

La mezcla de ciencia ficción y terror despertaron gran fascinación entre los espectadores. Ya desde el lema que se utilizó para comercializar esta primera entrega ("En el espacio nadie puede oír tus gritos") despertó gran repercusión y expectativas. El público se agolpó a los cines agotando las localidades durante meses. La película fue un éxito de taquilla y recaudó más de 104 millones de dólares con un presupuesto de tan solo 11 millones.

Tras el éxito de esta primera entrega, la 20th Century Fox dio el visto bueno para una secuela. Corría mediados de la década del 80 y el contexto tanto de la industria como del consumo habían cambiado. Ripley regresaría a la pantalla grande pero cumpliendo otro papel: ahora estará al frente de un pelotón de infantes de Marina con la misión de exterminar a un ejército de Aliens. Claramente pasamos de una película de ciencia ficción a una de acción. Para cumplir con este objetivo, se decidió un cambio de director. Así tomó las riendas del asunto James Cameron, quien venía de dirigir una película cumbre del cine de género como fue Terminator.

Cameron optó por un guión basado en el combate. Además, le dio mayor empoderamiento y peso al personaje de Ripley. La teniente pasó de ser la líder de un grupo de científicos a capitanear un comando especializado de combate. Ripley ya no se enfrenta a un ser desconocido, ahora deberá enfrentarse a una multitud de ellos liderados por una temible reina. Cabe recordar que el enfrentamiento entre ambas en el acto final de la película representa uno de los duelos más recordados en la pantalla grande.

La fascinación y el detalle de Cameron en los efectos especiales, la edición de sonido y el montaje, para lograr que cada escena de combate fuera única e irrepetible, dio como resultado una de las mejores películas de acción de todos los tiempos, dándole al personaje de Weaver su merecido lugar entre las heroínas más icónicas del cine.

En julio de 1986 finalmente fue estrenada esta segunda parte con el título de Aliens: el regreso. Nuevamente fue un fenómeno de taquilla, pero además se transformó en una película bisagra del cine de acción y ciencia ficción, algo que la industria no dejó pasar en la entrega de los premios Oscar de ese año. Habitualmente, una película de acción sólo podía aspirar a ciertas nominaciones en rubros técnicos. Pero Alien rompió esa lógica, consiguiendo siete nominaciones, entre ellas a Mejor Actriz para Sigourney Weaver.

La historia de Alien no terminaría allí. A partir de estas dos películas llegarán otras dos secuelas - Alien 3 (1992) y Alien: resurrección (1997) -, dos precuelas – Prometheus (2012) y Alien: Covenant (2017) – y dos crossovers enfrentando a los dos extraterrestres más sanguinarios y temibles del cine: Alien vs Depredador. Además, el negocio no solo se centraría en el cine sino que alcanzaría a la venta y distribución de derechos para juguetes, videojuegos, cómics y series animadas.

Como resultado, la franquicia Alien se transformó en una de las sagas cinematográficas más icónicas de la historia del cine, además de representar un negocio multimillonario que extendió sus tentáculos en todas las direcciones en materia de consumo, transformándose en un producto icónico para la cultura pop del siglo XX.