Divididos y la Orquesta Sinfónica brillaron en la Fiesta de la Cosecha
Este miércoles se realizó la Fiesta de la Cosecha, uno de los eventos típicos del calendario vendimial. En los viñedos del aeropuerto, lugar típico de este festejo hace años, convocó a más de 15.000 personas que vibraron con el show de Divididos junto con la Orquesta Sinfónica de la UNCuyo.
La previa fue de la mano de un ensamble cuyano que acompañó la cosecha de los racimos de Malbec. Con la dirección de Nicolás Diez y Martín Barros, estos músicos de pura cepa encenderán el escenario con cuecas, gatos y tonadas. A ellos se sumará el Dúo Nuevo de Gustavo y Guillermo Micieli, Daniela Calderón, Fabio Garro, Gabriel Narváez, Laureano Busse y las voces de Julieta y Patricia Cangemi.
Luego, pasadas las 22.30, Ricardo Mollo, Diego Arnedo y Catriel Ciavarella subieron al escenario para el delirio de los fanáticos que rompieron los protocolos y se agolparon contra los viñedos que separaban al escenario.
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La primera canción que cantó el power trio junto con la Sinfónica fue Un alegre en este infierno. Luego siguieron Senderos y Ay qué dios boludo para darle paso al saludo de Mollo para los presentes haciendo referencia al agua que sirve para "los viñedos, el olivo y la siembra. El agua" generando el aplauso y grito en conjunto de "el agua de Mendoza, no se negocia".
Casi estatua y Par mil, canción de Narigón del siglo, disco del año 2000. Luego de esto Mollo, ya relajado y "entre amigos", salió en busca de una copa de vino para brindar con los presentes con un grito unísono de "salud". Tras esta canción la banda en su formato trio se hizo cargo de la noche e hilvanó dos de sus máximos éxitos como Spaghetti del rock y El arriero.
Ya nuevamente junto con la Orquesta Sinfónica de la UNCuyo, dirigida por el venezolano César Ivan Lara, y tras un gran solo de Catriel, continuó la canción reversionada de Vengo del placard y Una papi.
"Todo esto ha sido por un gran trabajo y esfuerzo de muchas y muchos que han intervenido cada uno en su área. Desde el que puso la silla, la luz, cada uno de los músicos y el que arma el escenario, todos ponen su granito de arena para que esto suceda. Quiero agradecerle a todes y especialmente a los arregladores, Joaquin Guevara y Joaquin Emilio Cucchiarelli", dijo Mollo mencionando a los mendocinos que subieron al escenario y se llevaron la ovación de la gente.
Una canción poco habitual en los recitales de Divididos es Boyar, que con este equipo de más de 60 músicos sobre el escenario se vio "obligado a cantarla". Luego llegó el final del show con La Flor Azul, Amapola, Ala Delta y El 38.
Divididos no defraudó e hizo lo que sabe: hacer vibrar y llenar de rock el espacio. También hay que mencionar que muchos de sus fanáticos. muy lejos del escenario, se sintieron extrañados de ver el show sentados en una silla.