Gabriela Arias Uriburu contó cómo se reconcilió con su ex, después de que la alejara por años de sus tres hijos
Desde hace años, la escritora Gabriela Arias Uriburu se adentró en un proceso de superación luego de que su ex pareja, Imad Shaban, la alejó durante muchos años de sus hijos, Karim, Sharif y Zahira.
“El perdón es algo que queda chico. Necesité mucho trabajo personal que lo llamé ‘redención’. Fue algo espiritual, donde acepté todo como fue, un proceso alquímico que aún termina. De esto va a tratar mi nuevo libro, que sale entre abril y mayo. Se va a llamar ‘Vínculos 2’. Va a traer toda la síntesis de mi trabajo durante 25 años, con los temas más difíciles”, comentó en charla con Gente.
“No me alcanzó la psicología de Freud. Necesité mucho más Por eso hice un trabajo transpersonal. Para mí fue eso lo que me ayudó a generar vida en el infierno, la paz en las noches oscuras. El mensaje es que la labor la tiene que hacer cada uno. Es un camino de autoconocimiento. Qué hago con lo que me pasó y si me voy a quedar del lado de la víctima o voy a accionar para hacer el gran hito de mi vida”, agregó Gabriela Arias Uriburu.
En cuanto a la relación actual con Imad Shaban, la escritora explicó: “La relación que tenemos va y viene. Hay momentos en donde estamos más comunicados que en otros. No es fácil ni para él ni para mí porque venimos de dos culturas diferentes. He tenido que ceder mucho y todavía no se compensó todo eso que he cedido. Por eso no está bueno”.
“Estuvimos comunicados. Como, entre comillas, fue una situación grave, puso a toda la familia en alerta. Es interesante porque en los momentos malos es donde se ve todo. Ahí actuó algo maravilloso de Imad, que tiene que ver con todo lo que hicimos, de diferentes maneras, por nuestros hijos”, añadió Arias Uriburu.
Asimismo, contó cómo fue que volvieron a acercarse con su ex pareja. “La historia fue brutal. En cada viaje a Jordania él estaba en las visitas. Por más que yo no quería saber nada, él estaba ahí. Hay un libro que hice que se llama ‘Enemigo íntimo’. Hay que trabajar con ese enemigo íntimo porque la vida te lo va a poner una y otra vez hasta que vos asumas lo que querés hacer”, reveló la escritora.
“La situación estaba muy polarizada. Tuve que aceptar que él estaba ahí poco a poco. Imad hablaba conmigo y me decía cosas fuertísimas que yo contestaba de otra manera. Eso golpeaba en él. Si a la violencia le contestas igual, encendés un fuego. Yo no elegí eso”, confesó Gabriela Arias Uriburu.
“Terminó siendo mi mayor beneficio porque tuve que trabajar en las diferencias, la ira y la desesperación para reconstruir la familia. En toda la filosofía zen lo que te muestra el otro es lo que hay que sanar por dentro. Esto es lo que le digo a los padres cuando se encuentran en estas guerras. Qué interesante fue que él estuviera en estas visitas porque obligó a trabajar en esa oposición para poder llegar a que los chicos estén en el territorio de la familia, más allá de las dificultades”, concluyó.

