Entrevista

Payuca: “Que se me juzgue por mi talento y no por mi condición sexual o identidad de género”

Es la primera actriz trans que actuó en el Teatro San Martín. Este fin de semana se despide de Lorena, el unipersonal que protagoniza en el Teatro Nacional Cervantes. En la previa, charló con MDZ.

Pablo Gordon
Pablo Gordon viernes, 15 de diciembre de 2023 · 10:29 hs
Payuca: “Que se me juzgue por mi talento y no por mi condición sexual o identidad de género”
Payuca Foto: Carlos Furman

Desde chica, Payuca supo que quería ser artista. Buscaba demostrar su arte en cualquier evento familiar y que la gente se divirtiera con su histrionismo. Arrancó en una escuela circense a sus nueve años y, en ese entonces, aspiraba a ser acróbata. Sin embargo, por un golpe en la cabeza, abandonó la idea. A los 13, descubrió el mundo del teatro. “Vi un aviso en el diario de Pergamino. Me inscribí en un taller de la escuela de Bellas Artes y cuando ingresé dije ‘es esto’. Era un espacio donde me sentía libre, donde podía investigar, crear personajes… podía ser, sin ser juzgada”, recuerda en diálogo con MDZ.

Inquieta, cuando terminó el secundario armó las valijas y se mudó a Capital Federal. “Quería investigar un poco más, profundizar. ¿Y dónde está la cuna del teatro? Buenos Aires”. Y fue allí donde la bautizaron con el nombre que hoy todos la conocen. “Surgió en un grupo de teatro. Les había dicho que era de Pergamino, que es una ciudad que alrededor tiene muchos campos. El que no conoce, cree que es puro campo y Payuca se le dice a una persona pueblerina. Cuando arranqué con el transformismo necesitaba un nombre y no quería ponerme uno tipo diva, queen, glam… quería algo más terrenal. Ahora todos me dicen así. A Payuca no solo lo adopté artísticamente sino también para mi vida”, explica.

Estudió en la Escuela de Arte Dramático y cuando egresó, se encontró con una realidad que no era la que imaginaba. “Pensé: ahora entro a trabajar al Teatro San Martín, porque tengo un título que me habilita como actriz. Sentí que dos más dos era cuatro. Pero eso no sucedió hasta 20 años después. En el medio no vi posibilidades, no tuve oportunidades de castinear o de demostrar que yo podía entrar en un personaje”, cuenta.

Payuca nació en Pergamino y de ahí el origen de su nombre / Foto: Instagram

Hoy, ya estrenó cuatro obras en un teatro oficial: El Siglo de Oro trans, Julio César, Nombre significa mujer y Lorena, del ciclo El Hotel es un cuerpo. “Se están marcando precedentes y estaría bueno que esas puertas queden abiertas”, asegura.

- ¿Qué fue lo que te sedujo de Lorena?
- En principio, me interesó que el Teatro Nacional Cervantes quisiera contar estas historias. Se basaron en Reunión: cuatro legendarias en el Hotel Gondolín, un libro que fue creado por Dani Zelko con historias reales de Marisa Acevedo, Viviana Borges, Marlene Wayar y Zoe López. Son cuatro mujeres trans que vivieron a principios del 2000, finales de los ‘90 en el Hotel Gondolín que es un refugio de mujeres trans que queda en Villa Crespo y al que llegan mujeres de toda la Argentina. A partir de ese libro, tres directoras crearon historias ficcionales y cada una tomó lo que quiso, lo que le interesó para crear y Lorena surgió de ahí. Me parecía muy interesante poder contar historias verdaderas en un teatro oficial sumado al plus de que estaría interpretado por actrices que son mujeres trans. Tenía varias cuotas, aristas, puntas con las que estaba interesada. Además, el hacer un unipersonal, que nunca había hecho. Esto era un desafío. Es difícil en el punto de que no tenés un grupo de compañeros, compañeras, de actores o actrices que te están apoyando, que sientas que, en algunos momentos, podés descansar. Toda la atención acá requiere de que vos atrapes y captes al público desde los primeros minutos. Es un lindo desafío el que llevo adelante y lo disfruto muchísimo. Estoy muy muy feliz con este proyecto.

- La obra indaga sobre el enamoramiento en el universo trans. ¿Por qué aún en el 2023 sigue siendo un tema tabú con los procesos de deconstrucción de la sociedad?
- Viviendo en Capital siento que eso quizás está un poquito más liberado, la gente es un poquito más empática, pero nos alejamos un poquito de Capital y sentís que siguen en los años 2000, que es un poco donde está basada toda esta historia. La realidad de muchas mujeres trans no es la ideal o la que se cree. ¿Por qué no pueden estar con una persona que aman? Porque sigue habiendo discriminación, porque la sociedad sigue mirando por arriba del hombro, porque no hay muchas personas que se animan a estar de la mano en la calle con una mujer trans, por el qué dirán, porque ¿cómo va a ir a comer a una a una pizzería con tu novia que es una mujer tras? Constantemente está la mirada. Les es muy difícil llevar adelante una relación con una mujer trans por el qué dirán. Está muy instalado el rechazo, la discriminación tanto en un enamoramiento como en un trabajo. Lamentablemente, es así en todos los ámbitos. Está un poquito más abierto, pero tampoco tanto.

Felicitas Kamien dirige a Payuca en Lorena / Foto: Gustavo Gorrini

- Por lo general, tanto en el circuito comercial, como en el cine o en la tele, a las actrices trans se les dan personajes trans. ¿Qué pensás que tiene que pasar para que esto cambie?
- Que los productores, las productoras, los directores y las directoras de casting, se animen a convocar actrices, actores trans para interpretar cualquier personaje. No hay otra. Es mi lucha personal desde hace varios años: que se me juzgue por mi talento y no por mi condición sexual o identidad de género. Puedo interpretar o me podés poner a prueba o castinear para cualquier personaje, para una carnicera o una abogada sin que tenga la cuota de su identidad sexual o identidad de género. La mayoría de los personajes son villa, prostitución, marginalidades, venta de drogas. Existe y es la realidad de muchas mujeres trans pero también está bueno que se empiecen a mostrar otras historias y que a las actrices nos habiliten para interpretar cualquier tipo de personaje. 

- Si hoy tuvieras la libertad de elegir un personaje, ¿cuál sería?
- Tengo uno, pero no lo quiero decir para no quemarlo porque es un proyecto que ya tiré a un determinado teatro y quiero ver si se animan. En principio, te diría un personaje clásico, una mujer cis género con un determinado poder. Es un personaje. Antes, cuando descubrí que mi lugar era el teatro, interpretaba cualquier personaje. Sobre todo en el teatro independiente. Hacía de una abuela, de una tía, de una vecina. No era una mujer trans en la calle, en situación de prostitución… era cualquier personaje. De hecho, en el teatro independiente interpreté muchos más personajes que en el teatro oficial o en lo audiovisual. Ahí la mujer trans es prostituta, drogadicta… es muy acotado. En otros ámbitos puedo interpretar cualquier personaje o puedo intentar, más allá de que salga bien o mal. Creo que de a poco se va a ir abriendo y yo estoy luchando por eso. El hecho de estar en el Teatro Cervantes está buenísimo, marca un precedente. Es una puerta que espero siga abierta para futuros proyectos y para toda la comunidad (LGBTIQ+). Está bueno estar ocupando espacios.

- La última. ¿Quiénes son tus referentes artísticos?
- Nunca tuve esta cosa de “quisiera ser como tal o cual”. Siempre me armé con lo que me iba gustando a mí, en cómo iba haciendo yo, en lo que iba creando y en mi propio ideal. Lo que sí, cuando era adolescente, miraba en la tele El Palacio de la risa, que lo daban por Canal 13 y pensaba “ay, qué maravilla esta aceptación”. Él interpretaba todo tipo de personajes, la mayoría eran femeninos y era un programa para toda la familia. Estaba habilitado, aceptado que un actor interpretara personajes de mujer y era increíble. Entonces veía posible que mi fantasía de hacer personajes de mujer, la aceptaran y no me juzgaran. En algún punto, creo que me marcó Antonio Gasalla, Alejandro Urdapilleta, Humberto Tortonese. Ellos jugaban y creaban personajes femeninos divertidos y eso era aceptado por la familia a la hora de la cena. Me parecía admirable.

Para agendar

Lorena

Últimas tres funciones. Viernes 15, sábado 16 y domingo 17, a las 17:30, en el Teatro Nacional Cervantes (Libertad 815, Buenos Aires). Entradas en Alternativa Teatral.

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