Fiesta absoluta: Los Auténticos Decadentes coparon el Movistar Arena
La música tiene distintas clasificaciones, ya sea por estilo, por género, por banda o por cualquier otra variable. Muchas bandas pueden ubicarse en una o más de ellas y así ser caracterizadas como "una banda de rock" o "un solista melódico". Es cierto que encasillar nunca es lo indicado, pero sirve para describir algo en donde se puede o no coincidir según la apreciación del oyente. No voy a generalizar, pero si hablamos de música, baile y fiesta, la mayoría de las personas responderán: Los Auténticos Decadentes.
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Es que esta banda, que va rumbo a los 40 años de trayectoria, fusiona a la perfección distintos géneros desde el ska, la murga, el rock y hasta lo melódico, con letras festivas, alegres o melancólicas, pero todas (o casi) tienen un momento de fiesta, alegría y baile.
Ir a ver un show de Los Auténticos Decadentes debería ser una de las experiencias obligadas por los amantes de la música, sin importar el género favorito. Es que ir a ver a la banda liderada por Cucho Parisi y Jorge Serrano es mucho más que ir a ver un show de música.
Con un arranque "a todo trapo" para marcar el ADN de la banda, "Somos", "Cómo me voy a olvidar" y "Pendeviejo" fue el hattrick elegido para dejar en claro que a partir de ese momento cualquier malhumor o preocupación iba a quedar olvidado al menos por esas dos horas de show.
El espectáculo va cambiando y dándole espacio a cada uno de sus integrantes, pero siempre -siempre de verdad-, con clima festivo. Desde el histrionismo de Cucho, pasando por la voz y templanza de Jorge Serrano, por la balada y la "prima lejana" de Diego Demarco, cada una de las canciones tiene como hilo conductor la buena onda.
Cada una de las canciones que sonaron en el Movistar Arena tienen probablemente algún recuerdo detrás. Algún boliche saltando con amigos al ritmo de "Los Piratas", el sonar de cancha de "Murguero", algún cumpleaños a ritmo de "El dinero no es todo" o la famosa cortina de la novela "Costumbres Argentinas".
Ver a los Auténticos Decadentes en vivo puede, aunque sea por dos horas, emparchar algún dolor y sanar -o al menos hacer distraer- un alma en pena.

