Presenta:

Con Marciano Cantero se nos van partecitas de nuestra vida

Si cada momento de la vida tuviera una música de fondo, los Enanitos Verdes serían la banda de mi adolescencia. Los fogones del día de la primavera y la pérdida de mi amigo Leo que se convirtió para siempre en esa luz brillando en la oscuridad. La despedida.
Foto: ALF PONCE MERCADO / MDZ
Foto: ALF PONCE MERCADO / MDZ

Si cada momento de nuestra vida tuviera una música de fondo, los Enanitos Verdes serían la banda sonora de mi adolescencia.

Tengo 15 años y planeamos cómo decorar el curso para la primavera en el multitudinario colegio de Villa Nueva al que asisto. Como cada año, hay un concurso que premia a la creatividad. Como cada día, hay risas a carcajadas. Armamos un sistema solar y los planetas se precipitan del techo como cometas.

Entonces suena Lamento Boliviano. No entendemos mucho la letra. Ha aparecido en la radio hace dos años pero la cantamos a los gritos como a un himno. Yo la grabo y la escucho varias veces como hago con cada canción, hasta saberla completa, hasta inscribirla en mi memoria. 

Después vendrá el fogón y aparecerá

Estoy parado sobre la muralla que divide

Todo lo que amé de lo que amaré

Estoy mirando cómo mis heridas se cerraron

Y cómo se desangra un nuevo corazón.

Bailamos hasta el amanecer. El club es grande, hay gaseosas y brindis. A mis amigas y a mi nos gustan los mismos chicos. Elegimos la reina y el rey. Es otra época. No cuestionamos los concursos de belleza. Sale la Eugenia porque es la más linda, decimos sin dudarlo.

Y yo estoy aquí, borracho y loco.

Tenemos 16 años y es lunes y 14 de julio. Suena el teléfono mientras Tinelli grita en el tele. 

"El Leo se mató en la moto", escucho detrás del tubo. Pensé que era metáfora. Pero no. Después vinieron días de tristeza y desazón.

Un amigo es una luz brillando en la oscuridad toma otro sentido. 

Y volvemos a repetir más alto, que siempre será nuestro amigo.

No importa nada más.

Hay abrazos apretados. 

Los julios que vienen son de nostalgia y los Enanos lo musicalizan. Lloramos cada vez que pensamos que el Leo no va a regresar.

El Leo no está hace 25 años. Marciano Cantero acaba de morir.

Con él se nos va una parte de nuestra existencia. A la que siempre queremos volver.

Pero hace un tiempo, como nos enseñó, corremos el riesgo de levantarnos y seguir cayendo.