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De qué trabaja Alejandro Borensztein, el ex de Viviana Canosa

Luego de su separación de la polémica conductora, eligió una vida tranquila para disfrutar de sus hijos.

Desde que se separó de Viviana Canosa, Alejandro Borensztein eligió pasar sus días con tranquilidad, alejado de cualquier tipo de polémica y de los primeros planos televisivos. De hecho, poco se conoció de su vida sentimental en los últimos años.

Es hijo del conocido humorista Tato Bores y de Berta Szpindler. A pesar de ser arquitecto y de que su carrera le aseguraba un futuro prometedor, decidió seguir el legado de su padre, por lo que creó una productora llamada BBTV, que generó el multipremiado ciclo Tiempo Final.

Pero no sólo se quedó allí, sino también estuvo al frente de proyectos periodísticos como Medianoche (2004), ficciones como Malandras (2003) en Canal 9 o programas deportivos como Chau Domingo (2005 y 2006).

Tras la ruptura con Viviana Canosa, Alejandro decidió alejarse de las cámaras de televisión y no se le conoció otra pareja. Incluso, en sus redes sociales sólo se ven algunas fotos junto a sus hijos.

 

En cuanto a su actualidad laboral, Alejandro Borensztein continúa en la esfera periodística y se dedica a realizar una columna de análisis político con tintes humorísticos para el diario Clarín, que puede leerse cada domingo.

Entre sus últimas columnas, de la sección “humor político”, el periodista escribió “Urgente: firman un acuerdo político (en Helsinki)”; “Una mujer nerviosa y en lo oscuro”; “Inodoros para la liberación”; y “Alberto no es ningún jalabolas”.



“Casi todas las cosas las encaro como se encara la arquitectura. Lo demás lo acomodo a mi manera de pensar como arquitecto. Después, la profesión de productor televisivo la adquirí por haber mamado en mi casa gran cantidad de conocimientos hasta que un día me animé a hacer televisión con mi viejo”, contó Alejandro en una charla con Viva.

“Y, más tarde, escribir humor político surgió de algo absolutamente fortuito a partir de una situación puntual que me hizo escribir una nota una vez y de ahí se disparó esa veta”, agregó Borensztein.