Elvis: la fiebre vuelve al cine
En tiempos en que el cine de espectáculo está domesticado bajo premisas tan previsibles como uniformes, el aterrizaje de una nueva película de Baz Luhrman supone un bienvenido golpe de fiebre a las salas. Con su habitual impronta barroca, el cineasta australiano creador de hitos como Romeo + Julieta, Moulin Rouge y El gran Gatsby; mantiene sus marcas de estilo al zambullirse en el exuberante mundo de Elvis Presley, aunque por momentos queda un tanto encorsetado bajo los dictámenes de la "biopic".
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Los abordajes a las historias de grandes leyendas de la música han sido altamente rentables en los últimos años. En este apartado, los directores a cargo de los megaproyectos suelen debatirse entre dos posibilidades: la recreación medianamente fiel de los hitos más importantes en las vidas de estos astros, como se dio en el caso de la pasteurizada Bohemian Rhapsody, sobre Freddie Mercury; o la apropiación de sus historias para dar vuelo a una versión libre de su grandeza musical, en la que acertadamente se inscribió la notable Rocketman, sobre Elton John. En el caso de esta aproximación modelo 2022 al mito de Elvis, Baz Luhrman se debate entre el melodrama kitsch narrado a ritmo frenético que le ha dado su sello personalísimo como director, y algunas pinceladas didácticas que resultan propias de la vertiente más ortodoxa de las películas biográficas.
Además, el realizador se plantea el desafío de alternar el relato desde la perspectiva del "coronel Tom Parker" (Tom Hanks), histórico manager de la estrella, y también desde el derrotero emocional del mismísimo Elvis Presley (Austin Butler). En este sentido, más allá de la correcta interpretación de la dupla protagónica, Luhrman no logra hincar el diente en profundidad durante las poco más de dos horas y media de metraje del film. Sobre el representante, no hay mayor desarrollo que el de sus ambiciones de explotación económica del gran ídolo del rock, y en cuanto al artista el asunto se limita a su caótico aturdimiento en medio de tanto fanatismo y exposición. Así y todo, el director logra orquestar este combo bajo su afilada batuta, y alterna con destreza épicos momentos de espectáculo con otros de efervescente melodrama sentimental.
Sin dudas, los momentos más potentes de Elvis se dan cuando el atribulado artista se rebela ante los mandatos de su agente, y estalla en escena con esos eufóricos meneos que tanto escandalizaron a la América conservadora. El plus del desfile de todos los hits del astro que batió récords de ventas de discos, obviamente es un condimento esencial a la hora del disfrute de esta superproducción que hay que ver sí o sí en una sala de cine. Una vez más Baz Luhrman logró un seleccionado de lujo para estas gemas que incluye a figuras de la talla de Stevie Nicks, Jack White, Tame Impala, Chris Isaak, Kacey Musgraves, Diplo y Doja Cat; entre otros.
Visualmente, el director australiano despliega una artillería de recursos que incluyen pantalla partida, material documental, animación, recortes gráficos y unos cuantos artilugios más. Si bien Elvis es un repaso a velocidad rayo por la carrera del ícono mayor de la música americana, Luhrman centra su atención en la residencia de shows que hizo en Las Vegas durante algunas temporadas, etapa duramente cuestionada por la crítica y legiones de fans, que aquí el cineasta rescata como un gran espectáculo que devino en prisión y tragedia.
A diferencia de Moulin Rouge, obra cumbre del australiano, que si bien se inspiraba en algunos personajes de la bohemia parisina de los '20, no debía rendir cuentas a puristas de la historia de un ídolo en particular y su época, aquí Elvis a veces luce un tanto sofocada por referencias como los asesinatos a Martin Luther King, John F. Kennedy o Sharon Tate. Por momentos, es como si no alcanzara con la intensa relación de interdependencia entre el cantante y su manager, y el director quisiera ir más allá en sus ambiciones de apresar aquella era. En cambio, cuando en un puñado de escenas Luhrman explica a pura potencia de cine visceral por qué Elvis Presley fue capaz de llevar la música al más desatado ritual colectivo, allí es cuando la película alcanza su mejor alquimia en el retrato de un rey tan inolvidable como irrepetible.
Elvis / Estados Unidos-Australia/ 2022 / 159 minutos / Apta para mayores de 13 años / Dirección: Baz Luhrmann / Con: Austin Butler, Tom Hanks, Olivia DeJonge, Helen Thomson, Richard Roxburgh, Dacre Montgomery, Luke Bracey, Natasha Bassett, David Wenham, Kelvin Harrison Jr., Xavier Samuel, Kodi Smit-McPhee y Gary Clark Jr.


