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Gabriela Arias Uriburu contó cómo es la relación con el padre de sus hijos, a 30 años de su terrible separación

La luchadora dio detalles de la vida de sus hijos, que fueron llevados a Jordania de muy pequeños. Cómo recuperó el vínculo y lo feliz que es hoy.
LO CONTO TODO. EN UNA ENTREVISTA, ARIAS URIBURU PLANTO SU BANDERA.
LO CONTO TODO. EN UNA ENTREVISTA, ARIAS URIBURU PLANTO SU BANDERA.

La vida de Gabriela Arias Uriburu entró hace un tiempo en algo de normalidad. Después de años de lucha porque su ex marido se llevó a sus hijos pequeños a vivir a Jordania, la hoy escritora puede tener una relación fluida con ellos y siente algo de felicidad en medio del caos que le tocó vivir.

Hace 25 años, mientras estaban en Buenos Aires, Imad Shaban decidió regresar a Jordania junto a sus hijos, Karim, Zahira y Sharif (hoy de 30, 28 y 26 años), y ella quedó sola y sin ningún resguardo judicial. A partir de allí comenzó una lucha increíble. “Pensé que me moría, sufrí ataques de pánico y depresión”, confesó.

SU HIJO MAYOR SE CASO HACE UNOS MESES.

“Yo trato de no hablar mucho de lo que ellos dicen porque al ser mayores, ellos ya tienen voz propia... Porque si hablo de Karim y lo tenemos sentado acá, él diría "dejame hablar a mi". Entonces no hablo en nombre de ellos, hablo de lo que me pasó a mi”, reveló en un reportaje.

“¿Pudiste resolver el tema con el padre de los chicos y saber por qué tomó esa decisión?”, le consultaron. “No, hay cosas que no son fáciles y tal vez no corresponde... tal vez sí, tal vez al final, no lo se. Son posturas tan antagónicas que esto no se plantea como si estuvieras en el mismo territorio, con una persona que tiene tus mismo valores... Es tal la diferencia que ha sido para mi un trabajo inmenso ir hablando con él... por eso a veces se lo dejo a la vida”, contó.

“En mis visitas nunca perdí el tiempo explicando nada, simplemente era abrazarnos, cocinar con ellos. Siempre digo que Dios me permitía entrar al cielo por un rato y después había que despedirme y en la próxima visita volver a entrar al cielo. Mi gran Harvard fue instalar el vínculo de la cotidianeidad en ellos”, dijo sobre lo que vivió hace 20 años.

“No me quedó otra que volver a hablar con él. Era necesario. Hoy tenemos mucho menos diálogo porque los chicos ya están grandes y porque yo decidí empezar a tener una llegada a los chicos que no sea a través de él. Porque durante muchos él fue el intermediario para que yo pudiera llegar a los chicos...”, explicó.

“Ahora ya están grandes y espero que sean ellos los que vengan a mi y no seguir siendo siempre yo la que va hacia ellos. Porque si no, se enquista la libertad del vínculo y esto es también muy interesante, porque las madres y los padres insisten en seguir el vínculo como si los hijos tuvieran 9 años. Y tenemos que evolucionar”, hizo a modo de autocrítica.

¿Cómo está todo hoy? “Mis hijos son profesionales, están trabajando, se casaron dos y Sharif va hacia eso porque es su plan de vida, eso ya te habla de una sanidad mental y emocional, a pesar de que tienen muchísimas cosas por resolver y que tienen este tesoro que es su mixtura de Oriente y Occidente”, sumó dando detalles inéditos, después de la boda de su hijo.

“Ellos aún tienen que encontrar un equilibrio ahí. Tienen una madre diferente. Y este es uno de los rescates más grandes de mi persona: no convertirme en algo que no soy, sino que se me respetara por lo que soy. Y esto para mí es como haber ganado un territorio”, analizó.