Jorge Lanata sorprendió con un conmovedor mensaje por el Día del Padre
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Jorge Lanata sorprendió con un conmovedor mensaje por el Día del Padre

El conductor de PPT dejó un rato de lado sus investigaciones periodísticas para recordar a su progenitor que falleció hace 30 años y con el cual no tenía mucha relación.

MDZ Show

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El pasado domingo, miles y miles de personas celebraron el Día del Padre. Es por esto, que Jorge Lanata aprovechó la ocasión para darle un inicio distinto a Periodismo para todos, el ciclo que conduce en la pantalla de eltrece. Por unos minutos, el reconocido periodista dejó de lado sus investigaciones y recordó a su progenitor que falleció tres décadas atrás y con el cual no tenía mucha relación.

"Señores tengo una mala noticia para darles: los padres se mueren", comenzó diciendo y continuó: "Muchos podrán festejar su día con ellos hoy, muchos podrán, si ya paso el tiempo, reconciliarse con la tristeza y recordarlos con una sonrisa. Los padres se mueren. Ustedes ya saben que Shakespeare vive en cada familia: en ningún sitio hay tanto amor y tanto odio, tanta frustración y tanto cariño".

Y agregó: "Mi abuela, doña Carmen, era analfabeta pero había aprendido mucho de la vida. Cuando yo pasaba un límite decía: dejalo, es chico, cuando sea grande va a entender. Cuando somos grandes, entendemos".

Frente a las cámaras, recordó: "Con mi viejo salí a comer una sola vez. Comimos en una pizzería abajo del viaducto Sarandí. En aquella época solo los novios se decían 'te quiero'. Y nadie hablaba con los padres".

Jorge Lanata

"Me peleé mucho con mi viejo, y una vez estuvimos a punto de irnos a las manos. Después lo fui entendiendo, cada vez más, hasta que el tiempo se le acabó, una tarde, en un hospital del Parque Centenario. Mi viejo hizo lo que pudo. Sé que la respuesta es mediocre, pero quizá en la vida todo el mundo hace lo que puede, y solo algunos superan los límites que tienen", sumó.

Finalmente, Lanata expresó: "Cuando uno supera el enojo y la tristeza de la muerte, se llega a un valle en el que los recuerdos se convierten en melancolía. Treinta años después, casi todos los días me acuerdo de mi viejo. Aprendí, en el recuerdo, a quererlo y ya dejé de discutir con él. Quería decirles hoy que, aunque les parezca increíble, los padres se mueren".

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