La Desgracia, el ovacionado musical que garantiza diversión absoluta
La Desgracia es una de esas obras que cautiva y cuando termina la función, impulsa a levantarse de la butaca para aplaudir bien fuerte. Es que lo tiene todo: un buen texto, música original, banda en vivo, potentes coreografías y un elenco súper talentoso que la rompe. Además, lo mejor de todo es que es una creación local.
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“Nunca imaginamos que esto podía terminar así”, anuncia Nora, la enfermera del conservador pueblo de Terranova, para darle comienzo al hilarante musical escrito y dirigido por el joven actor y coreógrafo Juan Martín Delgado. “Había algo que teníamos que aprender”, asegura. Sin intención de spoilear y resumidamente, la historia va así: una enfermedad mortal, que se contagia por transmisión sexual, llega a este pequeño lugar y el único médico capaz de combatirla es hallado muerto minutos después de descubrir su cura.
La represión sexual, los mandatos sociales, el amor, la religión, la culpa, el feminismo, la lucha de clases, la muerte, las adicciones y la corrupción son varios de los temas que trata la obra, en 90 minutos, con un ritmo muy dinámico y entretenido. Los grotescos personajes, que lucen característicos peinados de la década de los '80 y llevan un exagerado maquillaje, conectan rápidamente con el público que estalla en carcajadas de principio a fin.
Las melodías (10 canciones) son de Francisco Martínez Castro y el versátil elenco está compuesto por Mariano Condoluci, Andrea Lovera, Patricio Witis, Mariel Percossi, Georgina Tirotta, Nahuel Adhami, Chechu Vargas, Antonella Fittipaldi, Romina Julieta Ruiz, Sofia Val, Joaquin Catarineu y Alejandro Justiniano. Todos, en mayor o menor medida, tienen su momento para destacarse y esto es algo para felicitar al director.
Los músicos que acompañan a los intérpretes son Francisco Martínez Castro en piano, Luis Aragona en guitarra eléctrica, Leandro Biera en bajo eléctrico, Mayumi Aurora Urgino y Milagros Soria en violín, Franco De Paoli en batería, Rodrigo Martínez Castro y Aldana Bozzo en flauta y Jonathan Miale en violoncello. Los arreglos corales son de Martínez Castro, un gran logro y atractivo de la obra.
Si bien todos los cuadros son ovacionados, hay dos que sobresalen. Por un lado, el dúo del médico y la enfermera (Witis y Condoluci); por el otro, el de Samanta (Tirotta), una de las internas del hospital que irrumpe con fuerza en escena y se roba todas las miradas.
La obra no sólo hace reír, sino también reflexionar a través de contundentes mensajes. “Un pueblo sin memoria es pueblo sin poder”, “La única forma de salir de la desgracia es quererse un poco” y “El miedo es la verdadera enfermedad”, por citar algunos de ellos.
La Desgracia está realizando su quinta temporada en Buenos Aires y se convirtió en un musical de culto. Es una creación original que garantiza diversión absoluta y un excelente plan para ir a disfrutar de buen teatro argentino.
Para agendar
La Desgracia
Todos los viernes, 19:30 horas, Paseo La Plaza (Av. Corrientes 1660, CABA). Entradas en Plateanet.
