Griselda Siciliani demuestra ser capaz de todo en Pura Sangre
Tan sólo 60 minutos le bastan a Griselda Siciliani para dejar en claro que el amor es un encuentro con la desilusión. En Pura Sangre, el amor es un monstruo, el espectáculo que marca su regreso a los escenarios, la actriz, bailarina y cantante cuenta la historia de una mujer domada, sumisa y amenazada por la recompensa de ese sentimiento único e irreversible.

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La protagonista es una coleccionista de rechazos amorosos que busca desesperadamente encajar en la vida de algún hombre. “Qué duro es revolcarse en los vidrios rotos del desamor”, confiesa. A pesar de que su fin último sea que la quieran, teme la llegada del amor porque lo compara con una fruta y sabe que en algún momento se pudre.
Es una comedia ácida, escrita por Jorgelina Aruzzi, que pone el foco sobre el relato de la multifacética Siciliani. El escenario está desprovisto de utilería, tiene una escenografía minimalista -un establo de caballos-, y el vestuario, casi que pasa desapercibido. Claro está que, Carlos Casella y Aruzzi, directores de la obra, buscan cautivar al espectador a través de la palabra y de coreografiados movimientos; y lo logran muy bien.
En escena, ella no está sola. La acompañan, con pequeñas intervenciones, los actores, bailarines y cantantes Eddy García, Rakhal Herrero, Juan Cruz Martínez Mosquera, Hervé Segata y Nicolás Tadioli. Se destaca la música original y también, el hipnótico y preciso desplazamiento de los artistas.
Pura Sangre le permite a Siciliani demostrar ser una intérprete capaz de todo: canta, baila y actúa al mismo tiempo que seduce, hace reír y cuestiona el modo de amar.
Para agendar:
Pura Sangre, el amor es un monstruo
De miércoles a domingo en el Multitabaris Comafi (Av. Corrientes 831, CABA). Entradas en Plateanet.

