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Martita Fort explicó el motivo para seguir en la casa en la que se suicidió Gustavo Martínez

La hija de Ricardo Fort contó la insólita razón por la que prefiere continuar en el piso de Belgrano en que se lanzó al vacío su tutor.
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Martita Fort atraviesa por semanas convulsionadas, todavía flota en el aire el dolor, la angustia, la incredulidad de la muerte de Gustavo Martínez. El tutor de los mellizos decidió culminar con su vida de un modo tremendo, al suicidarse desde el balcón de la casa familiar en Belgrano.

La joven sintió ira, bronca, indignación y también lloró a mares la partida del hombre que la cuidó, la crió, la acompañó, la aconsejó durante muchísimos  años luego de la muerte de Ricardo Fort. 

Tras ese desenlace, Martita se subió a un avión y viajó a Miami, la ciudad que tanto amaba su padre, para festejar los dieciocho años con su hermano Felipe. Una estancia que se extendió durante semanas y la que despertó cientos de rumores y teorías.

Al regresar al país, la adolescente brindó su primera entrevista extensa, una revelación que se aguardaba con ansías para conocer sus pensamientos, para detectar cómo atraviesa todo este periodo extraño de su vida. Así que esas confesiones adquirieron una enorme visibilidad.

Uno de los troncos que más interés despertaban se relacionaba con la decisión de vivir en el departamento de Belgrano, donde Martínez tomó la determinación de traspasar de plano. Así que en esa charla con Revista Hola, la blonda se animó a explicar sus motivos.

"Apenas volví de viaje pensé que lo mejor sería ir a un hotel o a otro lugar, no volver a esa casa. Y Marisa me dijo: 'Intentá quedarte acá una noche, si querés yo me quedo con vos y después, al día siguiente, hacé lo que quieras'”, comentó.

En cuanto a los argumentos que tallan en su mente para permanecer en esa residencia, Martita soltó:  Al día siguiente dije: 'Bueno, me siento acompañada con Marisa, me quedo'. Porque además es mi casa, están mis cosas, mis recuerdos, mis perros, el gato y no los puedo llevar a un hotel".

Y también se animó a narrar el momento exacto en que se enteró que Martínez se había suicidado, a ese instante en esa noche fatídica: "Cuando pasó todo esto, Felipe vino corriendo a decirme, yo pensé que no podía ser verdad, no podía ser cierto".