A qué país se fue a vivir la hija de Nicolas Repetto con su novia
De ese amor espectacular y duradero que brotó entre Nicolás Repetto y Florencia Raggi aterrizaron en el mundo dos preciosuras, Renata y Francisco. Ahora, la mayor de las hijas de la pareja de famosos decidió dar un vuelco tajante a su 24 años que implica una aventura en el exterior.
Hace un tiempo, esta estudiantes y cantante encontró el amor en Ana Rivera, en una historia fantástica que arrancó como una amistad y transmutó en un sentimiento inigualable, increíble, al que le dieron rienda suelta para permitirse disfrutar de esa emoción.
A partir de la activación del noviazgo y con la intención de crear su propio camino, Renata emprendió un desafío mayúsculo que consta de instalarse en Barcelona, en compañía de Ana. Una posibilidad que la tiene entusiasmada y de la que habló en profundidad.
En cuanto al punto cero de esta pareja, la hija de Nicolás contó con mucha honestidad todos los pasos: “Nos conocimos hace un año y medio, por amigos en común. Todo empezó en esa fiesta. Empezamos siendo amigas y nos enamoramos. Estamos conviviendo ya”.
A la hora de describir los factores que incidieron para esta mudanza a España: “Tenemos un vínculo muy profundo y me entiende mucho. Juntas estamos viviendo la experiencia de instalarse en el exterior, nos acompañamos en los miedos y también en las satisfacciones”.
Renata entiende que esta puerta a configurar una realidad en otro país incluye una linda oportunidad para salir del qué dirán, de la mirada ajena e inquisitiva. “Estoy feliz. Vivir en una ciudad y no ser ‘la hija de…’ me parece precioso y con esto no quiero decir que no ame ser hija de mis padres, a quienes adoro con locura. Acá siento que puedo ser yo con todo lo que soy, puedo ser la Renata más Renata que hay, puedo mostrar mi versión más genuina. Y eso para mí es increíble”, sostuvo.
La ciudad condal también le brinda un campo fructífero para manifestarse sin tapujos sobre su sexualidad y por eso expresó, en diálogo con Revista Hola: "Acá se respira un permiso a la libertad increíble, donde nadie juzga a nadie. No hay etiquetas ni miramientos sobre la sexualidad, la vestimenta o el físico”.


