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Divididos en Mendoza: estallando desde el Arena Maipú

Después de su último show en noviembre pasado, la aplanadora del rock volvió a la provincia, una vez más, al recinto maipucino. Ricardo Mollo, Diego Arnedo y Catriel Ciavarella repasaron casi todos sus hits en una noche vibrante.
Foto: Gentileza: Juan Ignacio Blanco.
Foto: Gentileza: Juan Ignacio Blanco.

Durante las dos horas que duró el show, Divididos hizo vibrar al mítico Stadium Arena Maipú con toda su furia rockera. El grupo hizo un recorrido por su discografía con hits como "Spaghetti del rock", "El arriero", "Amapola del 66", "Qué tal", entre otros . Como siempre, la profesionalidad y pasión del trío quedó demostrada en un evento que cumplió con las expectativas. Lejos quedó el recital de noviembre del año pasado, donde reinó el distanciamiento y el protocolo.

Pasadas las 22, abrieron con "Cajita Musical", siguiendo con "Ay que dios boludo", anticipando que se venía una noche frenética a puro rock. Después de "Que tal" llegó el momento de "La rubia tarada", provocando la euforia del público que estaba sediento por escuchar algo de Sumo.

Luego de cuarenta minutos de espectáculo, Ricardo Mollo tomó asiento para ponerle voz a "Como un cuento", “Spaghetti del rock” y “Par mil”, transmitiendo ese amor al que su público está acostumbrado. La euforia regresó de la mano de "Cielito lindo", la icónica pieza del álbum Acariciando lo Áspero.

El recital contó con un Mollo profesional y exigente, demostrando una vez más que es un verdadero artista y líder. Diego Arnedo reafirmó la solidez que lo ha caracterizado desde sus inicios en Sumo. Hace unos años, Mario Pergolini dijo que
esta banda “es un dúo que va cambiando de baterista”. Nada más lejos de la realidad, ya que Catriel Ciavarella sigue demostrando por qué ni Collado, ni Gil Solá ni Jorge Araujo lograron permanecer en la banda tanto tiempo como él. Un baterista hecho a la medida de Divididos.

Casi 35 años pasaron del fatídico 22 de diciembre de 1987 en el que se conoció la noticia de la muerte de Luca Prodan, lo que provocó la disolución de Sumo y, a la vez, el nacimiento de Divididos y Las Pelotas. Como es costumbre, el espíritu del Tano dijo presente al sonar “Crua Chan” y cuando, a modo de cierre, explotó “El ojo blindado”.

Ricardo Mollo.

Aunque se extrañaron algunos hitos como “Qué ves” o “Sábado”, las 28 piezas que el grupo interpretó fueron suficientes para ganarse la ovación de su gente durante todo el evento. “La aplanadora del rock and roll, es Divididos …” cantó el público y el grupo respondió con un arsenal cargado que incineró el escenario y dejó más que satisfechos a sus seguidores en otra noche de rock mendocina.