Damián De Santo estremeció a todos con un duro relato sobre su infancia
Una vez más, el programa que conduce Andy Kusnetzoff en la pantalla de Telefe estuvo cargado de momentos emotivos. Este sábado, uno de los que hizo emocionar y estremecer con su relato fue Damián De Santo, quien habló sobre su infancia. El actor sorprendió al aire al contar que por más de una década no pudo ver a su progenitor.
El conductor del ciclo les pidió a sus invitados que pasaran al famoso punto de encuentro quienes "tuvieron o tienen una relación espacial con el papá, la mamá o ambos". De Santo dio un paso al frente y reconoció: "Por la separación de mis viejos, que fue muy conflictiva, estuve 12 años sin verlo". Luego agregó: "La Patria potestad la tenía el padre, pero la decisión de si veían o no a los chicos era de la madre".
"Mi papá hizo todo lo posible para verme en esos doce años. Ante un juez de menores dijimos que no queríamos verlo más porque se generaban situaciones violentas. Obviamente que me llevaba mi vieja a que dijera eso. Mi hermano también lo dijo pero por suerte él lo veía, yo no. Pasaron los años y me enteré que él se sentaba todas las mañanas en un bar y cuando yo salía de mi casa para ir al colegio me seguía con el auto para verme entrar. No me podía ni hablar ni acercarse", contó.
"A los 17 años, casi 18 míos no aguantó más y se presentó frente a la puerta del colegio secundario. Cuando lo vi dije 'este tipo es mi viejo'. Me miró, porque no sabía cuál era la decisión que iba a tomar yo. Cuando me acerco, mi papá empezó a arrodillarse, a llorar, y yo le dije 'parate, creo que ya estoy grande para escucharte y quiero que me cuentes tu historia, porque yo creo que si sos mi papá tengo que estar con vos. Fueron 12 años que te perdí, necesito recuperarlos'", expresó.
"Nos fuimos a tomar un café. A partir de ahí nunca más nos dejamos de ver, compartimos veranos juntos. Yo me di cuenta que parte importante del problema era mi vieja, lamentablemente. Sé lo que mi viejo sufrió, y agradezco que se haya puesto ahí en la puerta de mi escuela porque me cambió la vida. Empecé a sentir que tenía una familia. Tengo una cajita de fósforos donde mi viejo anotó la hora y la fecha en que nos miramos a los ojos. Parece una boludez pero para mi historia es muy importante", señaló.