Por qué Mica Viciconte y Germán Martitegui se odian en MasterChef: qué se dicen cuando se apagan las cámaras

Por qué Mica Viciconte y Germán Martitegui se odian en MasterChef: qué se dicen cuando se apagan las cámaras

La novia de Fabián Cubero y el chef se trenzaron fortísimo en una devolución y evidenciaron una escasa afinidad que se cuece entre ellos.

MDZ Show

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Mica Viciconte siempre se ha caracterizado por su frontalidad, esa capacidad de expresarse con total naturalidad delante de las cámaras, así ha crecido en los medios y cautivado a miles de fanáticos que se sienten identificados con sus rasgos.

La pareja de Fabián Cubero se erige en un personaje ideal para los realities y atento a esa cualidad la producción de MasterChef Celebrity logró convencerla de incorporarse a la tercera temporada. En poco tiempo, Mica demostró sus dotes para moverse como pez en el agua en este tipo de certámenes.

Además de activar el encantamiento de los televidentes, Viciconte ya construyó momentos de alta tensión, una situación que se preveía por sus arranques y en ese sentido protagonizó más de un choque con Germán Martitegui, el jurado más picante y que impone más respeto, así como provoca más rechazo por sus modismos, su forma de dirigirse tan taxativa.

Algo se cuece entre estas dos figuras, las personalidades fuertes de los dos provoca un rechazo, una escasa afinidad y se cuenta entre pasillos que Germán y Mica no se soportan. Esto se pudo percibir en la pantalla, porque Germán le propinó una serie de correcciones y devoluciones muy tajantes, al borde de lo hiriente.

En el marco de una entrega de un plato inspirado en Egipto, la novia de Poroto intentó explicar su comida como un poco gourmet, en referencia a las porciones pequeñas. Lejos de utilizar un discurso amable, Martitegui la atacó: “Perdón. Gourmet no es poco, si quisiera decir algo es algo rico”.

Como si fuese poco, Mica procuró explayarse y sostuvo: “¿Puedo decir algo?”. Lo que estimuló a un nuevo cruce del chef: “No”. Así se retroalimentó un episodio de incomodidad, de tratos autoritarios porque Martitegui redobló: “No llamen gourmet a algo chiquito y no tiene nada que ver. Puede ser gourmet algo chiquito o gigante”.

Siempre con una gestualidad de pocos amigos, con esa postura intransigente, Germán continuó con un manifiesto durísimo contra Viciconte: “Un bodegón puede ser gourmet. Si la comida es rica…”. Lo que se pudo leer entre líneas como una feroz crítica y una especie de ninguneo.

Todo esto no quedó en el olvido para Mica, que ya registró a Martitegui como un rival, una persona a la que no invitaría a conocerse. Se abrió un campo de guerra y se vendrán más batallas al aire y ni hablar de todo lo que sucede que la producción prefiere no mostrar.

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