Wet hot american summer: un día absurdo
Wet hot american summer (Cálido y húmedo verano americano) no es para todo el mundo. La ahora serie comenzó en el 2001 como una película de humor absurdo, que tomaba como base la historia del último día del campamento Firewood durante 1981. En un primer momento, la historia fue un fracaso tanto crítico como comercial, y ni siquiera pudo recuperar lo que se había gastado en su realización (1.8 millones de dólares) en la taquilla (recaudó menos de 300 mil dólares).
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Las razones no eran un misterio: la historia era demasiado "rara" para ser un éxito -aunque el término correcto, según estándares actuales, es "meta", la autoconciencia de una ficción de ser ficción-. Las historias de los campistas iban desde un desengaño amoroso o un hombre que se transformaba en una lata de vegetales parlanchina, hasta el peligro de que la estación espacial Skylab les cayera sobre sus cabezas, es decir, abarcaban todo el espectro posible.
Sin embargo, con los años que le siguieron al fracaso se fue generando un seguimiento de culto que llevó a la película a esos terrenos en las que producciones de dudosa calidad son transformadas en clásicos eternos. Netflix vio en esta situación una oportunidad y la aprovechó, y creó una serie que contaba otras aventuras del mismo grupo de personajes.

Acá hay que hacer una salvedad: a pesar del poco éxito inicial de la película, varios de sus actores consiguieron tener carreras muy exitosas, lo que le daba a la posible continuación un condimento extra. El caso paradigmático fue el de Paul Rudd, que de Wet Hot American Summer pasó a tener un papel en Friends ,y llegó al estrellato de la mano del productor y director Judd Apatow en películas como Knocked up (Ligeramente embarazada) y Anchorman, the legend of Ron Burgundy. Otros acores tuvieron un derrotero similar, como Amy Poehler y Molly Shannon, que pasaron a Saturday Night Live, o David Hyde Pierce, quien participó como Niles de la exitosa comedia Frasier.
Netflix, considerando esta mezcla de culto y nostalgia, estrenó en el 2015 Wet hot american summer, first day of camp, que cuenta el primer día del campamento, y el 4 de este mes tuvo la premier de la segunda temporada, que cuenta lo que pasa 10 años después del campamento. Los creadores tanto de la película como de la serie, David Wain y Michael Showalter, decidieron no intentar ocultar el paso del tiempo, y simplemente vestir a los actores como los habían vestido hace 14 años y hacer como si no hubiese pasado el tiempo. El resultado es hilarante, y la serie supera a la película en varios aspectos, sobre todo en las actuaciones. Las historias manejan el mismo nivel de absurdo, pero están dirigidas a un público más preparado para interpretarlas.
La segunda temporada, Wet hot american summer, ten years after (10 años después), cuenta cómo fue la reunión de los amigos del campamento Firewood, empañada en parte por el deseo del presidente Ronald Reagan de destruir el lugar. Al dejar de lado algunos de los elementos menos creíbles de la saga -específicamente el hacer parecer que una persona de 40 años en un adolescente de 17-, la serie ganó en credibilidad, lo que terminó resultando en gags mucho más efectivos y una historia más atrapante, y se consiguió la entrega más sólida de todas. Algo destacable es que las estrellas -Rudd y Poehler- comparten el mismo tiempo de pantalla que quienes nunca tuvieron tanto éxito, y terminan beneficiando a toda la producción.
Como ya dijimos, Wet hot american summer no es para todos, pero para los fanáticos del humor absurdo y quienes se atrevan a mirar algo distinto es práctiamente obligatoria.

