La canción "Happy Birthday" ya es pública: puede usarse gratis
La imagen distaba mucho de lo que suele verse a diario ante este juzgado de Los Ángeles: una decena de abogados y querellantes, con la guitarra al hombro, globos de colores y un cartel en el que se leía "Happy Birthday", celebraba el lunes el fin de la disputa jurídica por los derechos de autor de la famosa canción entonándola a voz en grito.
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No era para menos, pues en juego había mucho dinero. Desde ahora, la canción "Happy Birthday" está libre de copyright y, por tanto, es un bien de dominio público. Un juez bendecía el lunes el acuerdo negociado durante meses entre el sello discográfico Warner/Chappell Music y los demandantes. "¡Ya es oficial!. Cántenlo alto, con orgullo y gratis", reza el comunicado emitido por el despacho de abogados Donahue Fitzgerald.
El fin de los derechos de autor de la que probablemente sea una de las canciones más famosas del mundo supone un "gran triunfo" tanto para el público como para todos aquellos artistas que quisieron utilizarla en sus obras y tuvieron que pagar por ello, celebraba el letrado Daniel Schacht. Éste representa al equipo de la cantante Rupa Marya, quien, junto con una documentalista y varios artistas se querelló contra Warner.
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Hace décadas que la discográfica cobraba derechos por la canción. Ésta podía cantarse gratis hasta ahora en el ámbito privado, en casa, durante celebraciones de cumpleaños, pero su uso comercial en películas, videos, álbumes o tarjetas electrónicas hacía volar dinero a las arcas de Warner/Chappell Music. Se calcula que el cobro de estos derechos de autor le reportaba unos dos millones de dólares (1,8 millones de euros) al año.
Marya también tuvo que pagar las tasas en 2013 cuando, el día de su cumpleaños, la cantó en un concierto para una grabación en directo. Se indignó al recibir la factura de 455 dólares, contó en entrevistas. Mientras tanto, a la documentalista Jennifer Nelson, que trabajaba en un largometraje sobre el origen de la canción, le pedían 1.500 dólares por la licencia de uso.
Ya el pasado mes de septiembre, un juez dio la razón a los querellantes. El gigante discográfico argumentó en vano que en 1988 compró otro sello y, con él, adquirió los derechos de autor de la canción, que supuestamente seguían vigentes hasta 2030. Tras meses de tira y afloja, ambas partes llegaron a un acuerdo en febrero: Warner se comprometió a renunciar a los derechos e indemnizar a los afectados con 14 millones de dólares.
Curiosamente, la verdadera autora de la canción jamás supo el éxito que ésta acabaría teniendo. Fue compuesta en Kentucky en 1893 por Mildred Hill y su hermana Patty para utilizarla en el jardín de infancia en el que trabajaba esta última. En un principio, se trataba de una melodía infantil sencilla titulada "Good Morning To All", que con los años fue derivando en el famoso "Happy Birthday".
Por Barbara Munker, Dpa.

