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Matías Alé reveló con qué alucinó durante su brote psicótico

El actor hizo memoria y relató uno por uno los hechos que antecedieron a su internación en una clínica psiquiátrica.
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Hoy se ríe de su locura. Hace seis meses, Matías Alé sufrió un brote psicótico que lo llevó a estar internado en una clínica durante casi un mes, medicado y alejado de los medios. Ahora, el actor busca volver al ruedo, recuperar su trabajo y revela de qué se trataba la "misión secreta" que creía que le habían encomendado.

Todo comenzó la noche del 30 de octubre del 2015, cuando Alé prendió la televisión y se quedó mirando David y Goliat, un programa de entrevistas conducido por María Laura Santillán en TN, donde víctimas y sobrevivientes de diversas situaciones cuentan sus historias.

"En plena travesía, dos tipos se encontraron con un banco de nubes y sin instrumentos suficientes para volar a ciegas. Eso en aviación se llama 'perder la consciencia situacional'. Si te pasa, la única opción es volar bajito y asegurarte de no chocar contra ninguna montaña. Cuando vi eso pensé que Dios me había dado una señal sobre la clase de camino que se me venía. Me estaba diciendo que yo también debía volar bajo, callado y sin llamar la atención. Sentía que venía a salvar el mundo y que mi mujer era mi socia en eso y que tenía que protegerla. Durante todo el programa yo tomaba nota de lo que tenía que hacer los próximos meses", reveló Alé a Clarín.

Los días que siguieron hasta su internación, fueron bastante complicados para él y para su mujer, María del Mar Cuello Molar: "Veía el noticiero y si decían que estaba congestionada la autopista, yo entendía que ése era un mensaje que me decía dónde yo iba a estar seguro y dónde no. Las publicidades me decían qué productos tenía que consumir para estar fuerte.Dormía dos o tres horas y me despertaba porque sentía que tenía que estar alerta para cuidar a María".

"También me acuerdo de que un lunes, después de un evento en Capital, María estaba en Carlos Paz y sentí que ella corría peligro. Entonces viajé y me quedé quince días en la Posada del Quenti. Estaba convencido de que mi misión era vivir en Carlos Paz y construir un arca. De hecho me puse una bata y creía que me llamaba Noé. Ahí me pusieron una psicóloga y un psiquiatra para empezar a tratarme. Pero no me decían que eran médicos: decían que eran dos amigos que venían a escucharme. Y yo creía que uno era el Arcángel Gabriel y la otra era... no sé... Yo no me daba cuenta de nada. Creía que bendecía el agua, esa era mi realidad. Mi vida era ciencia ficción", continuó rememorando aquellas complicadas épocas.

Para el actor, ni su casamiento ni su sobreexposición mediática tuvieron que ver con lo que le pasó: "Todavía no logramos descubrir cuál podría haber sido el detonante. Cuando la psiquiatra me quiere explicar, usa palabras que no entiendo. Recién ahora, como estoy más lúcido, estoy empezando a procesar los duelos de perder mi relación, mi casamiento, viajes que teníamos proyectados, la temporada, un montón de eventos pautados para noviembre y diciembre".

Hoy, para él "todo es un renacimiento" y que aún tiene muchos miedos, como a volar, cruzar la calle, salir de su casa, mostrarse en público o dar entrevistas. Sin embargo, sigue con su lucha y el trabajo será fundamental para su recuperación: realizará un programa en Radio Rivadavia,Galería 360 los lunes y los miércoles de 1.00 a 5.00 de la madrugada y en junio estrenará la comedia musical Cancún, de la mano de Valeria Ambrosio.

Fuentes: Rating Cero y Teleshow