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Molotov: "Muchas bandas de rock se olvidaron de transmitir un mensaje"

Próximos a una nueva presentación en Mendoza, Randy Ebright habló con MDZ del cierre sudamericano del Tour Agua Maldita, su próximo disco, política, terrorismo y sobre dos décadas a pura ironía combativa.
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El próximo sábado 28 de noviembre la banda mexicana Molotov volverá a Mendoza luego de su último show en noviembre del año pasado en el auditorio Ángel Bustelo. Esta nueva presentación del cuarteto será en el Arena Maipú y como parte del cierre de su gira mundial Agua Maldita tour. Previo a su presentación, Randy Ebright dialogó con MDZ Radio en el programa Hacete Cargo sobre su próximo disco de estudio, el cierre de la exitosa gira mundial, política, terrorismo y sobre dos décadas a pura ironía combativa.

¿Cómo se preparan para el cierre en Argentina de su gira Agua Maldita?

- Estamos muy contentos de terminar por allá nuestro tour y qué mejor que hacerlo en Sudamérica. Ya se nos hizo un vicio estar por el Sur en esta época para escapar un poco del invierno de acá. Es como una gira de verano eterna. Además una de las últimas fechas es en Mendoza… y a nosotros que casi no nos gusta el Malbec.

¿Cuáles son los planes de la banda luego de terminar esta gira?

- Estamos preparando dos proyectos muy importantes para el próximo año: uno es un disco que a finales de enero comenzaremos a grabar y que esperamos esté listo para mediados del año y el otro proyecto es una gran sorpresa que veremos cómo sale.

Pasaron siete años sin poder editar nuevo material de estudio por problemas contractuales con el sello Universal Music, ¿cómo repercutió eso en la banda?

- Nosotros tenemos nuestro propio estudio de grabación y durante todo ese tiempo fuimos grabando muchas canciones. Creo que por eso hay tanto material actualmente para lanzar. Igualmente siempre estamos componiendo cosas nuevas, pero existen muchos temas de aquella época que quedaron increíbles. Es como crear una especie de Frankenstein con todo ese material que tanto queríamos sacar y ahora, que ya no estamos vinculados contractualmente con el sello Universal Music, estamos con muchas ganas de editarlos.


¿Esta independencia discográfica fue lo que los devolvió a sus raíces más sucias, irónica y crudas de sus primeros discos?

- Puede ser. Actualmente hay muchas bandas de rock que se olvidaron que la letra sí es importante. Nosotros intentamos encontrar un balance entre lo interesante de la música, pero que también te trasmita algo. Hay veces que las letras marcan un momento clave en la historia y hay otras que pueden ser atemporales. Igualmente todo es válido, pero para nosotros esa es forma de trabajar porque nos deja un espacio muy amplio para ser verdaderamente Molotov en el contexto de la industria musical de hoy en día.

Siempre criticaron en su canciones a la política, la desigualdad, los medios de comunicación… ¿Cambió algo en estos veinte años?

- Hay muchas canciones, como "Gimme the Power", que por desgracia siguen siendo actuales. Las nuevas generaciones la tomaron como suya para acompañar sus movimientos y protestas sociales. Muchos pensarán que esa canción tiene dos años, pero lo triste de todo es que la escribimos hace más de veinte años. Eso deja en claro que las cosas no han cambiado en nada. Igualmente, creo que cada uno de nosotros forma parte del cambio mientras exista una participación legítima. Como cuando vas y votas en las elecciones súper ultra locales y te comprometes con tu barrio, ahí estas generando el cambio. El cambio está en cómo vives tu vida a diario.


Pero reconozcamos que han sido la voz de muchos sectores silenciados de la sociedad…

- Es verdad que fuimos una especie de voz para muchos en algún momento, pero sin querer serlo. La verdad es que componemos pensando en nosotros cuatro y lo importante es entretenernos en vez de pretender ser voz de alguien o sentirnos unos elegidos. Eso sería sentir demasiada presión. Somos cuatro músicos que a veces logran, con sus puntos de vista, reflejar lo que viven los demás. Está bueno cuando pasa eso, pero cuando pretendes o tu misión es ser, creo que se pierde credibilidad.

Pensando que sos el único integrante norteamericano de la banda, ¿cuál es la relación de Molotov con Estados Unidos?

- Con respecto a lo político dejan mucho que desear, igual que México. Nuestra queja en la canción "Frijolero", por ejemplo, era una crítica a la burocracia, a sus políticas inmigratorias. Pero reconozco que siendo gabacho, un inmigrante de Estado Unidos que vino a vivir a México, el trato debería ser otro. Pero lo importante no es la política ni los gobernantes, lo que importa son las relaciones humanas, la gente. Básicamente yo soy un músico que se relaciona con otros músicos. Molotov tiene muchos amigos gringos (norteamericanos) que hacen cosas de mucha calidad y esos vínculos son lo que verdaderamente importan.

Este año intentaron grabar un DVD durante su presentación en el festival Cosquín Rock, ¿por qué eligieron un festival argentino teniendo la oportunidad de grabarlo en cualquier otro país?

- El Cosquín Rock ha sido muy importante para la carrera de Molotov. Siempre nos recibió muy bien el público, la organización, todos. Entonces la idea era mostrarles a todos los seguidores de la banda cómo un público de tan lejos se pone tan loco con un grupo mexicano. Queríamos documentar ese momento pero no pudimos. Teníamos planeado cerrar la primera noche del festival pero se postergó por el clima. Así que, por fuerza mayor, la idea del DVD se canceló. Pero seguramente algún día lo repetiremos.

Los atentados en Paris han sido considerados por muchos músicos como un ataque a la cultura de parte de otra cultura muy diferente, ¿qué piensan ustedes?

- Es bastante lamentable. Nosotros vivimos en una cultura donde gozamos de nuestras libertades personales: escuchar la música que queremos, ir a conciertos, a un museo, la libertad de ir a votar y formar parte de una democracia participativa y defendemos esos derechos. Es muy difícil para mí entender que hay personas que no quieren tener libertades, que pueden ser felices sin tener esos derechos y, además, coartar a los que sí disfrutamos de ellos. Para mí la violencia hacia gente inocente es nefasta. A todo esto hay que sumarle el manejo intencionado de los medios de comunicación, que saben dirigir muy bien la información. Pensemos que el aliado número uno de Estados Unidos es Francia. Yo soy muy fan de la banda que se estaba presentando esa noche en Le Bataclan, Eagel of Death Metal, y varias personas que trabajaban con ellos fueron asesinados. Nosotros también hemos tocado en ese teatro. No puedo imaginar el pinche terror que vivieron.