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Tobal: "Sería madre soltera y no me avergüenza decirlo"

Pisando los 40, sabe que el reloj biológico empieza a apurarla, y ser madre es una cuenta pendiente que pretende saldar en un futuro no muy lejano.

"Tengo un gran deseo de ser madre. Tengo la necesidad de dejarle mi legado a alguien, mi experiencia. El deseo me nace muy de las entrañas. Que no se corte lo que aprendí y me enseñaron". Estas palabras, tan cargadas de sentimientos puros, que salen como una bocanada imperiosa anhelando que llegue ese momento tan soñado, nacen desde lo más profundo de Eugenia Tobal (39). 

No es desesperación, apuro ni ansiedad. Es, simplemente, seguir esa pelea que le viene siendo esquiva, pero que por nada del mundo abandonará. Eugenia enfrentó decenas de desafíos que se cruzaron en su camino, y de la gran mayoría salió con la frente en alto. Y esta es, definitivamente, su lucha más sincera. Por esas cosas del destino, la actriz, que complementa cualidades que la hacen una mujer que cualquier hombre desearía tener a su lado, increíblemente está sola. En cuanto al aspecto exterior, es dueña de una indudable belleza. Por otra parte, no existe persona que hable mal de ella. En un medio tan competitivo, todos tienen palabras de elogios para describirla. Tanto como amiga, como compañera de trabajo… ¿Entonces?

Las explicaciones a su soledad afectiva son difíciles de encontrar. Apenas comenzó el romance con Nicolás Cabré, las cosas se dieron muy de prisa. Se casaron en junio de 2011, con ella encinta. Apenas un puñado de meses después, en septiembre, la pareja de actores anunció tristemente la pérdida del embarazo. Finalmente, en enero de 2012, Nicolás y Eugenia dieron por finalizada la relación. Muchas cosas para que se den en apenas seis meses. Cuentan que la pérdida del embarazo fue un factor fundamental para la ruptura. Los dos tenían muchas ganas de ser padres, y ella quedó muy angustiada luego de ese duro golpe. Lo que sobrevino fue encierro, delgadez e ir del trabajo a la casa y abandonar la vida social. Familiares, amigos y compañeros de trabajo la ayudaron a salir. Y llegó una nueva oportunidad, con Santiago Aysine, líder de la banda Salta la banca. La relación duró sólo 5 meses, y desde entonces, desde hace casi un año, Tobal está sola. Pisando los 40, la duda comienza a invadirle sus pensamientos. Tobal siempre soñó con una familia numerosa, con los chicos correteando por el jardín, pero el tiempo pasa, el reloj biológico corre y, aunque suene cruel, las chances se minimizan.

De todas maneras, Euge habla de un legado que necesita transferir a una nueva generación y lo va a hacer… ¿Importa el cómo? "Quiero Si ser mamá, y claro, importa cómo. Me encantaría que sea con alguien que quiera acompañarme en el proceso. Pero entiendo que hoy las cosas cambiaron. Gracias a la ciencia se puede cumplir con el deseo de la maternidad. ¿No es lo ideal? No lo sé. Con casi 40 entiendo que a cada una le toca lo que le toca. Las cosas hay que llevarlas a cabo como sea".

 Sin mostrarse vulnerable, sin victimizarse, mucho menos enojada con la vida, la actriz entiende dónde está parada y es franca consigo misma. Clara y sin medias tintas. Sería fácil buscar culpables y sentarse, resignada, a ver pasar el tiempo. Sin embargo, tiene un objetivo, una meta a cumplir y es consciente de que no será fácil. "Observando el panorama, hoy podría ser madre sin un compañero. No es fácil a lo que aspiro o deseo. De todas maneras no estoy sola. Tengo una familia enorme, muchos amigos y un montón de amor para dar".

En cada frase, en cada palabra, Tobal demuestra valores que trae desde chiquita. Su padres están juntos hace 50 años, y tal vez ese mandato familiar le jugó una mala pasada. Pudo afrontar otro desengaño amoroso y aclara que está feliz sola, y que ese no es un tema que la preocupe. Aclara que los hombres de su edad ya están separados y buscan mujeres más chicas para tener aventuras pero no para formar una familia, al contrario de lo que busca ella. Pero enseguida se repite y empieza a dar vueltas al mismo tema: la maternidad.

 "El reloj biológico me apura y no quiero ser una madre tan grande. Llegado el momento sería una madre soltera y no me da vergüenza contarlo; es más, creo que soy valiente al decirlo, para que sirva de ejemplo a mujeres que tal vez viven lo mismo que yo. Estar en pareja tampoco es una solución. Está todo tan desvirtuado, tan descartable, que podés tener un hijo con alguien y que se vaya y te deje sola". A corazón abierto, soltando cada palabra como ladrillos que se van acomodando a la perfección para ir creando una pared gigante de ternura y amor. Esa que desea escalar sola o acompañada, no importa cómo, para alcanzar ese sueño que está apenas del otro lado.

Fuente: Paparazzi