Con la suba del IVA, en España hablan del fin del cine y de los recitales
La decisión del gobierno español de Mariano Rajoy de subir el IVA en las entradas de cine, teatro y recitales -de 8 al 21 por ciento- provocó un fuerte rechazo de parte de los productores y exhibidores de cine, teatro y organizadores de festivales y conciertos musicales.
La Federación de Asociaciones de Productores Audiovisuales Españoles (FAPAE) consideró como una "declaración de guerra" a la decisión de Rajoy.
El titular de la FAPAE, Pedro Pérez, dijo que la decisión del gobierno de Rajoy, "supone el entierro del cine en España".
"Va a hundir todo", afirmó Pascual Egea, titular de la Asociación de Promotores Musicales de España (APM), quien además consideró que la decisión "no es propia de un gobierno que dice apoyar la cultura. Pongo el alerta sobre la cantidad de gente que va a ir a la calle y de promotores que van a desaparecer".
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Mientras que Pérez de la FAPAE manifestó su "indignación total tener un presidente del gobierno sin palabra", en referencia a Rajoy, ya que Pérez reveló que el presidente español le prometió que la suba del IVA sería de dos puntos, y pasaría del 8 al 10.
"Su anuncio (el de Rajoy) de hace 48 horas ha sido desautorizado por el ministro de Hacienda, puesto que con el cambio se ha multiplicado por tres el impuesto. La medida que ha aprobado el Gobierno. Sus razones tendrá el señor Montoro", en referencia al ministro de hacienda español Cristobál Montoro.
Fuentes del sector aseguran que ni el Secretario de Cultura, José María Lassalle, ni la directora del ICAA, Susana de la Sierra, conocían esta medida de la que se han enterado a través de la prensa. Incluso ayer mismo estos responsables de Cultura estudiaban la forma de abordar el anunciado incremento del dos por ciento.
En ese sentido, Juan Ramón Gómez Fabra, presidente de FECE, la gran asociación de exhibidores de España, fue contuedente al afirmar que "además de un grave error de gestión, y hablo como economista, es sencillamente un insulto. Si la idea es ofrecer, como dice el ministro de Economía, confianza al mercado, esta decisión consigue justo lo contrario".
Para Gómez Fabra, "se trata de un grave insulto a un sector económico y a la opinión pública. Ya era grave la subida previa, pero este salto, del 8 al 21 por ciento, supone cerrar el sector. Esta subida es imposible de asumir. Si los precios suben, cerrarán el 70 por ciento de las salas al día siguiente, no habrá nadie que vaya al cine".
Gómez Fabra sentenció al afimar que "es un despropósito, esto es un absurdo, no cuadran las cifras. Y además crean desconfianza en la gente, porque pagamos los errores cometidos en la economía financiera, que no es la real, la productiva. Así no se reactiva el consumo. Nos endosan sus problemas. La gente del sector ya habla de sacar los cañones a la calle".
Fabra insistió en que esta medida se realiza en un momento muy delicado en el cine, en el que la asistencia a las salas lleva casi un lustro en descenso, con una pérdida de 40 millones de espectadores.
Enrique González Macho, presidente de la Academia de Cine, y uno de los hombres más poderosos de la industria en España como productor, distribuidor y exhibidor, consideró el anuncio "está absolutamente fuera de lugar. Este sector morirá".
González Macho, de la cadena Renoir, que solo en los últimos dos meses se ha visto obligado a cerrar cerca de 30 salas del centenar de pantallas que posee en España, dijo que "los exhibidores no podemos asumir esta subida, pero tampoco podemos repercutir en los espectadores este posible aumento del precio".
Fuentes del sector aseguran que ni el Secretario de Cultura, José María Lassalle, ni la directora del ICAA, Susana de la Sierra, conocían esta medida de la que se han enterado a través de la prensa. Incluso ayer mismo estos responsables de Cultura estudiaban la forma de abordar el anunciado incremento del dos por ciento.
En ese sentido, Juan Ramón Gómez Fabra, presidente de FECE, la gran asociación de exhibidores de España, fue contuedente al afirmar que "además de un grave error de gestión, y hablo como economista, es sencillamente un insulto. Si la idea es ofrecer, como dice el ministro de Economía, confianza al mercado, esta decisión consigue justo lo contrario".
Para Gómez Fabra, "se trata de un grave insulto a un sector económico y a la opinión pública. Ya era grave la subida previa, pero este salto, del 8 al 21 por ciento, supone cerrar el sector. Esta subida es imposible de asumir. Si los precios suben, cerrarán el 70 por ciento de las salas al día siguiente, no habrá nadie que vaya al cine".
Gómez Fabra sentenció al afimar que "es un despropósito, esto es un absurdo, no cuadran las cifras. Y además crean desconfianza en la gente, porque pagamos los errores cometidos en la economía financiera, que no es la real, la productiva. Así no se reactiva el consumo. Nos endosan sus problemas. La gente del sector ya habla de sacar los cañones a la calle".
Fabra insistió en que esta medida se realiza en un momento muy delicado en el cine, en el que la asistencia a las salas lleva casi un lustro en descenso, con una pérdida de 40 millones de espectadores.
Enrique González Macho, presidente de la Academia de Cine, y uno de los hombres más poderosos de la industria en España como productor, distribuidor y exhibidor, consideró el anuncio "está absolutamente fuera de lugar. Este sector morirá".
González Macho, de la cadena Renoir, que solo en los últimos dos meses se ha visto obligado a cerrar cerca de 30 salas del centenar de pantallas que posee en España, dijo que "los exhibidores no podemos asumir esta subida, pero tampoco podemos repercutir en los espectadores este posible aumento del precio".


