El Cuarteto de Nos ya tiene “Porfiado”: “Somos la nueva banda joven de Argentina”
Si bien están en el ruedo desde 1984, los uruguayos saben lo que es tener paciencia para poder llegar al público masivo. Así, pasaron diez discos hasta que con “Raro”, en el 2006, pudieron dar el salto y traspasar el charco. El desembarco en la Argentina les sirvió para que también se abrieran las puertas de otros países y que su música empezara a tomar el vuelo que alguna vez soñaron.
Desde luego que el tiempo de espera afectó a El Cuarteto de Nos. Los cuatro iniciales (Alvaro Pintos, Roberto Musso, Santiago Tavella y Riki Musso) y fundadores llegaron a un pésimo momento en el 2009 y se produjo la partida del último. Entonces, llegó el momento de barajar y dar de nuevo. Ingresaron al grupo Santiago Marrero en teclados y Topo Antuña en guitarra y la banda revive de la mejor manera.
Hoy, El Cuarteto de Nos tiene un nuevo disco en la calle, otra vez con la producción artística de Juan Campodónico y se llama “Porfiado”, que saldrá a venta en todo el país a partir de mañana. La banda uruguaya más popular, volverá a sorprender con un álbum vigoroso y atrapante, rebosante de la ácida lírica que la caracteriza y que la ubica en un lugar preferencial. Navegando entre estilos musicales muy diversos sin asociarse nunca a ningún género, El Cuarteto fue convirtiéndose en un clásico para varias generaciones de rioplatenses, con su humor trasgresor que iba del absurdo más intelectual a lo más chabacano, basándose en el doble sentido, el juego de palabras, la ironía y el sarcasmo, para dar una visión cuestionadora, lúdica, enérgica y lúcida de lo personal y lo social.
El primer corte de difusión del disco es “Cuando sea grande”, una atípica reflexión de un adulto desde la mirada de un niño.
Sobre eso y más, Santiago Tavella habló con MDZ.
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-¿Puede ser que con “Porfiado” se llegue al final de una trilogía?
-Puede ser. En “Raro” aparecieron cosas nuevas en nuestra carrera. Nuevas por cantidad, porque ya veníamos haciendo algunos chiches con respecto a la lírica rapeada que se instaló desde ese entonces. En “Raro” aparece y en “Bipolar” se hace más extremo. Creo que con “Porfiado” cerramos el circuito de una manera más clásica, porque este disco es más cancionero, tiene una cuestión melódica más marcada dentro de estas letras tan estilo ametralladora.
-¿Ustedes buscaron que fuese así, más cancionero?
-No. Nosotros vamos presentando canciones, vamos eligiendo y por descarte te vas dando cuenta que hay cosas que están buenas y otras no tanto. En determinado momento nos dimos cuenta que con las canciones que estábamos trabajando era como un cierre de una trilogía que ni siquiera sabíamos que se había iniciado. Ahora, si vemos que el próximo disco va por el mismo rumbo, seguro que vamos a decir que estamos frente a una tetralogía…. (risas).
-¿Y cuánto tiene que ver Juan Campodónico en todo esto?
-Nosotros producimos muchas canciones y no hemos sido muy buenos a la hora de elegir cuáles deben ir en un disco y cuáles desechar. En los 90 era bastante usual que sacáramos un disco con las canciones que teníamos en ese momento. Y con Juan pasó algo distinto: nos obligó a poner en el disco “las mejores”. Y eso es muy relativo: ¿las mejores para quién? Por suerte está Juan para hacer ese trabajo, porque nosotros no lo podíamos hacer –evidentemente- y de ahí crecimos, vino el salto.
-¿Por qué no lo podían hacer?
-Yo que se… Tiene mucho que ver como nos llevábamos nosotros en ese momento y en ese sentido y ese cambio que se dio con el tiempo. Siempre nos preguntamos si funcionaría tener un productor y por supuesto que funcionó.
-¿Cómo sintieron el éxito que tuvieron con “Raro”?
-No se… Nos sorprendió y no. Por un lado, toda la vida estás esperando que llegue el “éxito” o cosas así, pero no se dio… o mejor dicho, se dio en Uruguay donde nos conoce todo el mundo. Pero se dio un salto al exterior notable. Desde el 2000 veníamos pegándole en el palo, porque desde ese entonces teníamos ganas de contar con un productor artístico y no se terminaba de concretar. Cuando apareció Juan, explotó todo. Y “Raro” nos abrió la puerta del exterior. Nosotros tenemos una experiencia inolvidable con el disco “Otra Navidad en las trincheras”. Ese fue un disco que la compañía anterior en la que estábamos no quiso editarlo en CD porque decía que en cassette bastaba. Y ahí nomás cambiamos de sello discográfico. Queríamos hacer 500 discos pero hicimos 1.000 y nos fue superbien. Fue el momento justo. Como el que estamos viviendo ahora.
-Eso se llama maduración.
-Es que hicimos todo lo que quisimos hacer, cosas descabelladas. Hasta que decidimos pedirle a alguien que nos guiara.
-Y se nota en la elegancia musical que tiene “Porfiado”.
-Musicalmente una de las cosas que tiene este disco es que veníamos trabajando con esta formación nueva (porque después de “Bipolar” ingresaron Santiago y Topo), ensayamos muchísimo y nos entendimos muy bien. Venimos desde el 2009 trabajando con gente nueva y joven y eso nos permitió tener renovación y frescura que nos mejoró.
-Imagino que para Alvin, Roberto y vos fue una bocanada de aire fresco.
-Sin dudas. A mí, personalmente, fue lo mejor que me pasó. Este es el primer disco de los nuestros en que se nota por sobre todas las cosas la banda. El eje está por ahí, por el grupo, que es muy distinto a “Bipolar” en ese sentido.
-¿Y en vivo?
-Sonamos de manera muy contundente. Y este disco lo va a mostrar de la mejor manera.
-Sigamos con el vivo: debe ser difícil llevar adelante un show con canciones con tanta letra. No se hasta qué punto apoyás a Roberto por si se olvida algo…
-Si se olvida lo dejo que se hunda… (risas). El show depende absolutamente de él con respecto a las canciones. Roberto puede olvidarse algo pero lleva muy bien el show. ¡Yo me olvido de las canciones que escribí!
-¿Hay canciones que si o si tienen que estar en un show del Cuarteto de Nos?
-Es un tema difícil ese. Armar el set list no es fácil. En los últimos años se ha dado que “Raro” y “Bipolar” nos han renovado mucho el repertorio y las viejas canciones quedan olvidadas. Lo que vemos es que el público en general está muy familiarizado con estas canciones y esas son las que estructuran el show.
-Llama la atención que una banda que empezó en 1984 tenga como seguidores incondicionales a los adolescentes…
-Exacto. Somos la nueva banda joven de Argentina, unos uruguayos de cincuenta años. Lo que pasa es que llegamos tarde…. (risas). Los chicos se identifican con el mensaje de las letras y eso que son letras de tipos que han vivido muchos años. Ahí llegué a la conclusión que de chicos éramos bastante palomas…Los pibes ahora vienen y nos hablan de canciones nuestras que están escritas desde la óptica de un hombre cincuentón como si fuese algo que estuvo escrito para ellos. Y no es así. Cierta vez me pasó que un pibe muy joven vino y me dijo que la letra de “Pobre papá” estaba escrita para él. Yo le dije que no, porque él era muy chico. Y me retrucó: “Está hecha para mí”. Ante eso, hay que rendirse.



