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La historia del "Goy", luego de su partida de Karamelo Santo

Hace unos días, el líder de los Karamelos, anunciaba por Facebook su salida. Sorpresa para muchos. Sin embargo, el músico, tiene una rica historia que tal vez pocos conozcan. Pieza clave en la historia del rock mendocino, este trotamundos nos cuenta en esta entrevista inédita sus comienzos, los grupos que integró hasta formar Karamelo Santo. Imperdible testimonio.

Entrevista realizada para la investigación “Extramuros: la historia del rock mendocino” 29/12/97

- Bueno, más o menos como para así ingresar en la descripción, en todas las historias que vos has vivido en el rock mendocino, comentanos cuál ha sido tu primera relación con el rock de Mendoza o con la música

- Con la música fue así: yo tenía un tío que tocaba en una banda de los ´60 ó ´70 que se llamaba Acuario, él también era amigo de los Lágrimas Blues, del “Monra” (Ramón Spinzo), de toda la gente de la pizzería que estaba enfrente a la plaza de Godoy Cruz y que tocaban en el cine Plaza (Colón 27, Godoy Cruz).

- ¿Cómo se llamaba tu tío?

- “Pino” (Raúl) Ogalde y era bastante conocido. Yo me acuerdo de una gente que se juntaba en la casa de mi abuela y era onda flower, había un tal “Topo”, un “Pepino” (Juan Carlos Flores), tocaban la guitarra, tocaban muy bien, los locos ensayaban.

- ¿Qué estilo hacía Acuario?

- Una onda rock and roll, un poco “popera”, pero siempre tirando a una onda así, medio Color Humano, Almendra, no sé, a los chabones les gustaba mucho esa onda. Y bueno, ahí fue la primera vez. Yo iba a visitarla a mi abuela a su casa y el loco tenía, no sé 20 años, y yo 6 ó 7, y veía a una banda ensayando ahí, en la casa de mi abuela. Para esa época era un flash. Además, como el loco no estaba nunca, se borraba, quedaba el tocadiscos con los discos de él y a veces quedaban hasta las guitarras, y nos las colgábamos e hinchábamos las bolas, hacíamos como que tocábamos y recuerdo que había dos discos que recuerdo, “Help” de los (The) Beatles y la “Banda de caballos cansados” de León Gieco, uno tenía un sobre blanco y en el otro salían los cuatro monos, eso fue a los 6 años. Ese fue mi primer contacto con los Beatles, me fascinaban todos los temas de ese disco y después pasé a otros de ellos más difíciles, con poca edad, te estoy hablando de 10 años, cuando ya escuchaba “Sgt.Pepper´s Lonely Hearts Club Band” (lo dice en inglés, risas), ésa “La banda del club de corazones solitarios del Sargento Pimienta” me lo sabía de memoria y era un disco complicado ¿entendés? Qué sé yo, tenía otras cosas más grasas como Peter Frampton, que de todos modos me gustaba, y Sui Generis, Almendra. Yo nací en el ´66 y lo que estoy contando fue en el ´74, ´75 ó ´76, cuando tenía 8 ó 9 años. Recuerdo que le afanaba los discos porque el loco no los escuchaba y me pegaban temas de los Beatles sobre todo, eran los que más me gustaban.

- ¿Cuándo fuiste por primera vez a un recital?

- Yo vivía en Godoy Cruz y allí había una movida muy fuerte con el rock. Vi tocar a la banda de mi tío en un casamiento, me gustó bastante, y después ya empecé a ir a recitales. Fui al Andes Rock que iba a venir Serú Girán, y al final tocó solamente (Raúl) Porchetto porque el viento zonda tiró los parlantes, fue muy famoso, eso fue por el ´79 creo, fue uno de los primeros (cancha de fútbol de Andes Talleres, Belgrano y Spartaco Castellani, Godoy Cruz). No conocía bandas mendocinas, tampoco a las porteñas, por ejemplo Serú Girán fue el primer recital al que quise entrar y no pude, en el cine Plaza (Godoy Cruz), fui con mi tío y hubo bardo en la puerta, qué sé yo, onda que yo tenía 11 años, iba con mi tío y ni a palos iba a entrar con él. Después fui a ver a Pastoral y Vivencia en Gimnasia y Esgrima, cuando tenía 14 ó 15 años. Todos los recitales que se hacían así, en esa época Los Peregrinos organizaban recitales de rock, eran los únicos, tocaba el Roberto Fiat, el Sergio Bonelli y La Mano que me gustaba muchísimo, era buenísimo, Odara, Osvaldo Ciccioli, el Fernando Barrientos, ahí ya me prendí con el rock mendocino, un tal Flavio Glos que tenía una banda. Con esa gente después me relacioné para empezar a tocar. Fui a ver a (Juan Carlos) Baglietto, a (Luis Alberto) Spinetta en el City (cine teatro, Galería Tonsa, San Martín al 1100, cdad.) que fue el primer recital grosso que más me gustó. Pedro y Pablo que también me gustaron mucho, fui a ver a Piero, a todos los que vinieran, a Charly García. En esa época empezaron a venir todos, Los Abuelos de la Nada, ya ahí pintó la onda pos Malvinas y vinieron Los Violadores, Riff, que me cabía mucho. Yo venía escuchando a Kiss, que en esa época por el ´82 u ´83 estaba de moda y me gustaba mucho, era medio metalero, escuchaba a  Status Quo, esa onda, así que por ahí me gustaba más el heavy metal. En Mendoza escuchaba bandas como Azul de la primera época, del “Cacho” Güattini, o 94, en la que tocaba gente de Lágrimas (Blues), un tal “Lito” (Raddino) que tocaba la batería, el “Monra” que era el violero y cantante y otra gente que no me acuerdo. El “Monra” tenía una pizzería, la pizzería Plaza, que era del gordo Levy, enfrente de la Plaza (de Godoy Cruz), al lado de La Perla, y yo siempre los veía ahí a todos los chabones. Yo vivía en Godoy Cruz, en la calle Sargento Cabral, desde los 9 años, cuando llegué a Mendoza, después a los 14 me fui a vivir a Guaymallén. Yo nací en Buenos Aires, mi vieja falleció y me vine para acá, con mi viejo y mi tía. En Godoy Cruz había mucha movida de rock, gente muy grande, de todos modos a mí no me dejaban salir de noche así que el ambiente no lo curtí, yo iba a recitales.

- ¿Cuándo empezás a tocar?

- Bueno, con todos esos recitales que hacían Los Peregrinos conocí al Roberto Fiat, el loco me gustaba, cantaba y tocaba la guitarra, también a Sergio Bonelli y conocí a un loco que tocaba en una banda que se llamaba Aspirina, Sergio Ruíz, que después armó una banda que se llamó Agua Loca. Yo conseguí una guitarra y empecé a tocar un par de acordes, más o menos, y el loco me invitó a tocar en la banda, sin yo saber tocar mucho, el tenía una banda que se llamaba Juglaría y yo tocaba muy mal. Y el loco, más allá de que tuvo muy buena onda conmigo, me sacó cagando, me dijo que tenía que estudiar un poco más: el loco, para colmo, quería hacer una onda medio sinfónica, yo lo entiendo. Me fui y me puse a tocar con mis amigos, eso fue a los 15 ´o 16 años. Cuando el loco me echó conocí a los hermanos Carreño y armamos lo que después sería los Perfectos Idiotas que era Parbat, donde estaban el Víctor Armendáriz que toca  en Los Tribunos y el Fernando Viani que actualmente toca música clásica, es pianista, está en Alemania y es un grosso de música clásica el loco, no se dedicó al rock. Y bueno, Parbat dura un par de meses. Pero como yo había seguido en contacto con los hermanos Carreño, con quienes ya veníamos escuchando a Bob Marley, un poco de ska, y queríamos armar algo medio reggae, metimos una minita (Verónica Bou) y armamos Video Amsterdam, con el “Willy” Aro que después iba a hacer los May Day. Eso también duró poco porque me cansé, porque la minita no se ponía las pilas. Lo de Parbat fue en el ´85 y a finales del ´85 ya armé Video Amsterdam, que duró 6 meses. Yo tocaba ahí y seguía relacionado con el Sergio Ruíz, aparte tenía la guitarra de él y el loco me invitaba a tocar cuando se quedaba sin violero, pero en Juglaría yo no tenía una participación compositiva. Era un músico invitado en Juglaría, pero no al principio sino después. El loco componía (Sergio Ruíz), tenía una forma muy personal, directamente del teclado, cosas así, y yo traía otras cosas distintas de sus gustos, a él le gustaba el rock sinfónico, la mano Litto Nebbia, esa onda, que a mí no me desagradaba, pero que directamente no podía tocar, no sabía, tampoco me interesaba aprenderla, ya venía más copado con The Police, con toda la onda punky que había empezado a llegar. Cuando Parbat se terminó y se armó Video Amsterdam, conocí al Marcelo el “Enema” (Amuchástegui) y al “Negro” Walter (Barrera), que ya había armado los Genitales NN, que fue la primera banda punk que hubo, a la que íbamos a ver. Ahí fue cuando me dije: “mataría cortar con la banda”, con Video Amsterdam. Porque ya medio no aguantaba a la banda, quería seguir tocando esa onda pero con una onda más divertida y la mina no se ponía las pilas en cantar, sonaba más pop, tipo Metrópoli, de la mina Isabel de Sebastián, que cantaba toda esa onda, Fabiana Cantilo, así.

- ¿Cómo definirías el estilo de Video Amsterdam?

- Era pop, básicamente hubo dos influencias ahí: la movida “darkota” de (The) Cure,  que después fue un vicio de todo el rock mendocino. Pero yo ahí nomás me cansé, al toque, porque vi que venía muy radical la movida y yo seguía copado con el Marcelo en hacer ska, que todavía no se había hecho. Bueno ahí nomás me abrí de los Video Amsterdam y con los hermanos Carreño armamos los Perfectos Idiotas, con el Marcelo, el “Jany” (Alejandro Cabrera) que no había tocado en ninguna banda y un tal “Mono” Pillado que tocaba en Los Rastrojeros, un loco grande que tenía ya casi 30 años y nosotros andábamos por los 19. Y ahí salimos a tocar, eso fue para setiembre del ´87, porque el David Sampirisi, el hermano del Néstor, cumplía años y esa fue la excusa: que íbamos a tocar en su cumpleaños. Nos pusimos a tocar y fue como que a la gente le gustó muchísimo desde el primer día, y medio que nos marcó la veta del ska, coincidió con que justo estaban los (Fabulosos) Cadillacs, aparecieron todas las bandas de ska. Como que el mercado del ska se abrió después del proceso, llegó más tarde, llegó con Los Twist, con Sumo, con Los Abuelos, con algunas bandas que venían, así fue que empezamos a escuchar eso. Pudimos conseguir discos de los Specials, de Madness, que era lo más ska, también The Clash, un poco de ska jamaiquino, Bob Marley, Peter Tosh. Ahí empezamos a escuchar y nos habíamos puesto medio fanáticos, como que era lo único que queríamos escuchar, estábamos muy radicales con ese tema. También había un choque con todo lo que se venía haciendo de rock mendocino, que a nosotros nos parecía una bosta. Como que teníamos una actitud radical que se entendió re-mal, o sea, mucha gente después  no se bancaba la onda de la banda, teníamos muchos adeptos y a la vez muchos enemigos. Bandas grosas nos cortaban la jeta, pero también era la actitud, así, de pendejos muy soberbios como que tenían la posta, esa onda.

- ¿Y cuál era el panorama a fines de los ´80?

- Y bueno, cuando salimos con  los Perfectos Idiotas fuimos los últimos beneficiarios de la movida del rock que ya venía del ´84 con Los Enanitos Verdes. En el ´85/´86 fue el boom con Etílicos (Alcohol Etílico), Raivan Pérez, Los Berp y como que los Perfectos Idiotas llegaron a hacerse beneficiarios de las grandes movidas que tuvo esa época hasta antes de la hiperinflación, que fue lo que cortó todo. Fuimos la última banda que pudo llegar a un disco, a una radio como la Emisora del Sol (FM) que nos pasaba muchísimo, tuvimos público, y también por ser tan pendejos duró poco, no teníamos una expectativa de hacia adónde íbamos a ir. Cuando fuimos a Buenos Aires y grabamos el simple,  hubo una propuesta discográfica, pero entonces muchos de la banda se coparon mal, como los hermanos Carreño que desertaron, los pibes eran chicos, tenían 15 años, re-pendejos, los locos se cagaron mucho y se volvieron y para nosotros “éramos todos o ninguno” y nos volvimos. Fuimos a Chile tratando de reestructurarnos pero ya estábamos cansados, volvimos de Chile y yo me separé y el Marcelo siguió tocando.

- ¿En qué año graban el simple en Buenos Aires y con quién?

- En realidad el simple lo habíamos grabado acá, en Zanessi, a principios del ´88, por enero. Viajamos a Buenos Aires de vacaciones y  Marcelo pega de conocer a la gente de Radio Trípoli, que era un sello independiente. Les pasó el demo y les gustó y entonces hicimos una edición simultánea: nosotros en Mendoza y ellos en Buenos Aires. Ellos hacían un simple de cuatro temas, algo que ya venían haciendo con bandas como Comando Suicida o Masacre (Palestina). En ese simple grabamos “El baile oficial”, “La chamarrita”, “El excalibur” y “La sanata de Satanás” y bueno, ese disco quedó ahí. Producimos un video que hizo el Javier Segura, “El baile oficial”, pero con una grabación nueva, lo pasaron un poco, pero Canal 7 lo censuraba porque habíamos puesto imágenes de (Jorge Rafael) Videla, los curas, güevadas que habíamos puesto de “La República Perdida”, y la habíamos cagado. Había un programa, “Rockadicción”, que era lo último que quedaba y ellos no pasaban el video, pasaban uno de cuando habíamos tocado en vivo. El programa lo hacía el Andrés Carrión con un tal Flavio o Fabio y lo conducía la Nancy Sabatini. En ese programa salimos un par de veces.

- ¿En esa época en Mendoza, qué lugares había para tocar?

- Nosotros tocábamos básicamente en fiestas de la universidad o de la secundaria. Estaba muy de moda que los colegios hicieran recitales con baile, estaba Probeca, toda esa onda así, que eran gente egresada de no sé dónde que hacían fiestas, para ellos tocamos un par de veces. No había pubs, no existían, había teatros como El Taller (Lavalle 172, cdad.), Máscaras (San Luis 151, cdad.), Los Cuatro Gatos (bar, Espejo y Chile, cdad.) y boliches, habíamos tocado en Pachá, en Viva María, creo. Pero generalmente se tocaba en el comedor universitario (de la U.N.C.). Un 24 ó 31 a la noche tocamos con La Rebelión en Chacras (de Coria, Luján), fue uno de los últimos recitales que hicimos, ahí pintó la hiperinflación y nos desbandamos; el Marcelo se fue a Chile.

- ¿Hasta cuándo duran los Idiotas?

- Yo estuve hasta febrero del ´89, más o menos, ellos siguieron hasta julio. Marcelo cantaba y había metido a otra gente, pero ya estaba cansado, se aguantó por la historia del nombre.

- ¿Vos qué hiciste cuando te fuiste, armaste algo?

- No, no, me puse a estudiar creo. Estaba en la facultad de Ingeniería, había dejado en 3º y volví. Estaba estudiando y armé Los Aviones.

- ¿Antes habías estado en Éramos Pocos?

- Sí, ahí estuve como invitado, fue antes de Los Aviones. Bueno, casualmente en ese período me invitó el David Sampirisi a  tocar en Éramos Pocos, se habían quedado sin guitarrista y me invitaron, pero yo nunca participé en nada compositivo de ellos. El David me invitó a quedarme en Éramos Pocos pero yo tenía un proyecto distinto, quería armar una onda más beat, medio sicodélica, venía la mano (The) Doors, toda esa época de la película.

- ¿Ahí ya habías quemado todo el tema ska?

- Sí, sí, ya estaba cansado, para colmo los Cadillacs, Los Intocables, todas las bandas, habían saturado esa onda.

- ¿Pero no armaste La Sonora del Centro?

- Pero eso fue ya en el ´91. En el ´89 armamos Los Aviones, con el “Pancho” (De la Rosa) y el Iñaki (De la Rosa) y el Demián Cantilo y ahí estuvimos tocando casi 8 meses. Después me salgo de Los Aviones y sigo con Los Hermanos Jofré, yo venía con la misma historia con Los Aviones, en realidad yo no estaba muy bien. De Los Aviones me separo en el ´89 y Los Hermanos Jofré es antes, es en el ´90, a finales del ´90 armo Los Hermanos Jofré, Los Aviones duran hasta principios del ´90, hasta marzo del ´90 más o menos. Con Los Hermanos Jofré estuvimos tocando muy poco, onda que no duró mucho la banda porque era más que todo hinchar las bolas, yo estaba muy enroscado en terminar la facultad, como que ya me había gastado mucho la mano Perfectos Idiotas.

- ¿Qué estilos hacían estas últimas bandas?

- Éramos Pocos era un dark y Los Aviones era un beat pop, más o menos. Y con Los Jofré venía perfilándose lo que iba a ser Karamelo Santo, una onda latina rabiosa, así.

- ¿Cuánto duró Los Jofré?

- Duró 2 meses, 2 ó 3 meses nomás, y ahí estaba el Iñaki. Me fui a Chile y cuando volví me invitaron a tocar en la Bodega del 900, me había comprado un teclado, para acompañar a una mina y esa mina es la que armó la Sonora del Centro. Estuve tocando con ellos más o menos un año, todo el ´91, eran covers de salsa. Ahí profundicé toda la mano latina, estudie teclado. Nos fuimos a Chile y a principios del ´92 nos separamos. Entonces me invitaron a tocar Los Feligreses (Los Queridos Feligreses), con los que estuve componiendo también, hasta que se pelearon entre ellos y con la gente que quedó armé los Karamelo Santo, que eran el “Marito”, el “Pancho”, el Iñaki y el “Mono”, menos el “Peti” y el “Pollo”  que no habían querido tocar más, y ahí pintó Karamelo Santo. El “Mono” es batero, pero cantaba, hacía coros en los Karamelo Santo, y hacía percusión, es el mismo de Mamá Cicuta, después se fue. Empezamos a tocar, vinieron la “Fabi”, la Flavia que hacía percusión y el “Manila”. Era una onda así, más divertida, empezamos tocando en La Torre (Arístides Villanueva y Boulogne Sur Mer, cdad.), un domingo. Pero ya venía muy cansado. Con los Karamelo Santo no quería hacer la Sonora del Centro pero tampoco Los Feligreses, estaba cansado del extremismo y de la onda covers. Entonces no sé si decir que al principio era una onda medio frívola o divertida ¿entendés? Ahí empezamos con el “Pancho” y hacíamos covers con los Karamelo, no había ningún tema nuevo, eran todos temas de los Perfectos Idiotas que no se habían tocado hasta ese momento. Onda que para mí era como decir que las mejores canciones de los Perfectos que me habían pintado las iba a hacer de vuelta con los Karamelo Santo, pero con una onda de hacerlas y cagarme de risa y cagarme en la mística mía de los Perfectos. El tema era que los Perfectos Idiotas había sido “mi banda”, como que los temas eran los que más me gustaban y nunca los había tocado en otra banda.

- ¿Al comienzo de Karamelo estuvo el “Enema”?

- No, no. Con el Marcelo siempre había tenido el proyecto de rearmar los Perfectos Idiotas, pero él estaba en Chile, estaba instalado con su mujer y ya con el Klub de la Mente. Yo, apenas me separé de Los Hermanos Jofré, me fui a Chile a armar los Perfectos Idiotas con él, pero no me dio estar en Chile, me pareció que para hacer rock allá tenía que ser chileno.

- Antes de entrar en los ´90 y el presente, podrías comentar cuál era la movida con el público del rock en los ´80?

- Claro, yo no viví tanto la movida de los ´80. Digamos que la empecé a disfrutar a nivel rock mendocino, en el ´84, cuando empecé a ir a recitales, que vi a Alcohol Etílico, Los Berp. Y yo veía que se había gestado una onda nueva: iba a Alcohol Etílico y la gente bailaba, ya no estaba sentada, desplazaba las sillas, se había roto esa onda de que había que quedarse sentado en un teatro. Para mí esa fue la primera imagen, fue la banda que más me gustó y me pareció la banda más fuerte, si bien había cosas que no me convencían de los locos, pero su historia artística me parecía re-completa, las canciones eran fabulosas, todo. Pero a mí me faltaba algo de los locos con la gente, los locos tocaban muy adentro, eso veía. Y con los Perfectos reaccioné a eso ¿entendés? que por ahí me pintaba bajarme del escenario, empezar a animar a la gente desde abajo, cosa que después tampoco lo hice de vuelta, o sea, era esa onda. Yo en los Perfectos Idiotas cantaba, entonces los primeros pogos que se armaron fueron porque yo me bajaba del escenario con el “Manolo” y empezábamos a bailar tipo ruso y nos empujábamos entre todos. Ese es el primer antecedente que tengo del ´80, que vino el pogo y vino la gente bailando con los Etílicos, eso fue lo más fuerte. Nosotros habíamos visto un pogo un año antes con los (The) Ramones en Buenos Aires y nos había parecido loquísimo, y después habíamos visto a los (Todos Tus) Muertos pogueando y eso llegó a Mendoza así.

- ¿Entonces el pogo llega a Mendoza a través de los Perfectos Idiotas?

- Claro, el pogo básicamente empieza con los Idiotas, Kinder Videla Menguele y La Leche, esos son los primeros antecedentes que tengo, porque con los Etílicos la gente bailaba pero todavía no pogueaba, era otra onda. Pero básicamente los ´80 me parecieron fuertes, intensísimos a nivel rock, en los ´90 ha habido movida, 7 pero no creo que haya habido tantas cosas nuevas como hubo en los ´80.

- ¿Qué tipo de público seguía a los Idiotas?

- Era un público clase media, porque los punkys eran de clase media, no como el punky de ahora que es bien de clase baja, o sea que el loco es punky porque es realmente un distorsionado de la sociedad. Era un  pibe de secundaria de clase media que estaba prendido con la mano de los (Sex) Pistols, de GBH, de los Motörhead. Había muchos punkitos que seguían a los Idiotas, también estaban los punkitos de Kinder Videla Menguele que era gente de la Medialuna (Pedro Molina, Gllén.), ya gente de clase más baja que también le hacía el aguante a los Perfectos Idiotas pero era básicamente Menguele, eran más hardcore. Y un montón de gente así, los primeros años de la universidad nos seguían, gente de Comunicación Social, de Diseño, después se abrió más la historia. Cuando empezamos a salir en radio, venía gente de secundaria, de cualquier lado, era más abierto. Y en cuanto a edades, era desde los 16 años a los 24, más o menos. Yo en esa época tenía 19 años.

- ¿Eran mayoritariamente pibes o empezás a ver más minas que antes?

- No, vi gente más grande incluso, mucha gente más grande. Pero como que había mucha gente que seguía mucho a La Montaña y a Alcohol Etílico, que era mucho más pendeja y que se pasó al toque a ver a los Perfectos, porque, no sé, era otra onda. Se pasaron por la onda de pachanga pero también porque los locos siempre querían estar con las bandas minoritarias que trajeran una novedad, siempre te ocurre eso ¿entendés? Después, cuando los Perfectos Idiotas fueron más masivos, esa gente no estuvo más y pasó a ver La Rebelión o Los Feligreses. Como que siempre van buscando la novedad, que está bien ¿viste?, eso mata, si vos podés contener a esa gente está buenísimo. Pero no, con los Perfectos Idiotas no conteníamos a esa gente porque nosotros teníamos todavía una distorsión, no estábamos en condiciones de armar una onda nueva, vimos el ska y vimos una veta medio latina para empezar a agregarle, pero no había pilas para ponerse a estudiar, en esa época éramos más cuadrados.

- ¿Y cuál era la relación con los periodistas de rock de Mendoza?

- Con los Perfectos Idiotas tuvimos como un apoyo muy masivo de la prensa, gente como “Los Sobrevivientes”, donde estaba Rubén Valle, Néstor Sampirisi, el “Ale” (Parigi), Luis Ábrego; después el Pedro Straniero, el Mauricio Runno, como que ahí nomás abordaron a los Perfectos Idiotas, la novedad de la música ska, que era bastante novedosa, no se había escuchado mucho, incluso la postura. Digamos que como que los Perfectos Idiotas traían una postura ideológica. Nosotros hablábamos mucho del amiguismo, de la integración racial, teníamos temas donde abordábamos el antirracismo, el tema de la comunicación social que estaba dominada por el estado, letras en las que hablábamos en contra de la policía; para mí fue la primera banda con un neto contenido fuerte a nivel ideológico. Pecábamos de pendejos, después muchos nos acusaron de caretas por el tema de que éramos pendejos, no se bancaba que nosotros dijéramos “la policía no baila” con 18 años, cuando había tipos de 40 años que habían sido apaleados, entonces, como que no teníamos el derecho a decirlo, me pareció eso a mí ¿entendes? Y esa fue una de las causas por las que hubo una cortada de relación con la movida. Porque nosotros reaccionamos en eso, fuimos a un programa de televisión y ante las cámaras nos dijeron si éramos caretas, nosotros no sabíamos qué era ser careta, entonces eran cosas que nos ofendían y como éramos tan románticos nos peleábamos entre nosotros por esas cosas, nos afectaron mucho.

- Nombraste el tema sobre la policía, ¿cómo era la relación con la policía?

- Y... te metían preso por estar con los pantalones rotos, los pelos parados y los ojos pintados. Fuimos un montón de veces re-presos. Estábamos bastante marginales en esa época: borcegos, pantalones rotos, tiradores, en cueros, era bastante chocante la imagen, nos juntábamos todos en la Dirección de Turismo (Av.San Martín 1143, cdad.) y pintaba cada dos por tres la ley y bueno, a la 2ª derecho. Pero tampoco era esa la reacción que teníamos en contra de la policía, era una cosa más ¿viste? era como que el sistema ... Y peleábamos contra los hippies, teníamos una reacción totalmente anti-hippie ¿entendés? En esa época estaba Silvio Rodríguez, era todo una onda jazz rock, así, todo bien. Y no era así ¿entendés?, como que era ¡loco, pongámonos las pilas! ¡Agitemos porque si no nos cagan a palos! Entonces, eso, me parece, éramos medio reaccionarios y bastante violentos, y a la gente le chocaba eso, le chocaba el pogo, o sea, dentro de la actitud antifascista que teníamos también teníamos una historia autoritaria que la gente no se bancaba, era algo bastante jodido, era inentendible, era esa incoherencia de la adolescencia.

- ¿Y de esa postura ideológica que tenían con los Idiotas en el ´87/´88 a hoy, casi diez años después, qué cambió?

- Yo sigo defendiendo el antirracismo, seguimos defendiendo una apertura ideológica bastante plural, no me considero un anarquista pero sí somos más socialistas, votamos a la izquierda, apoyamos las causas del tema de represión, de desaparecidos, estamos en un sello discográfico de neta tendencia izquierdista, incluso a nivel internacional, porque el sello está englobado con Ahora Gorriak que es el sello de Negú Gorriak y Manu Chao, que es el de Mano Negra, con Gritá de Los Ángeles, Sun Records de Chile, Alerce, que son todos sellos de izquierda. Y bueno, la postura es totalmente de izquierda, la banda es de neto corte social.

- ¿Cuál sería tu reflexión sobre esta postura de izquierda y una intencionalidad de mercado de imponer una identidad distinta?

- Sí, no, lo nuestro ya está agotado a nivel mercado, yo no considero que la banda muestre una faceta de izquierda y sea una novedad, me parece totalmente agotado el tema. O sea, Karamelo Santo llega tarde a eso, si vamos a jugarle al mercado me parece que ya perdimos, desde Mano Negra, desde los Cadillacs, se adelantaron de mano si era por una cuestión de marketing. Nosotros realmente vivimos todos en comunidad, los Karamelo Santo vivimos todos en La Boca (Capital Federal) y tenemos una cooperativa entre nosotros, donde hay dos plomos, músicos y un sonidista y todos cobramos igual todavía, todavía digo porque no sé qué va a pasar en el futuro, porque obviamente tenemos que mejorar el sistema de retribución. Pero todavía seguimos sosteniendo eso ¿entendés? De un cachet pagamos el alquiler de la casa y de ahí dividimos en partes iguales o compramos comida entre todos. También estamos trabajando en Amnistía en Buenos Aires, cosa pasada de moda por ejemplo. En los recitales nuestros va la gente y pone los escritorios para que firmen, o sea, hemos vuelto a cosas que hacíamos con los Perfectos Idiotas, será el “poder artístico” o lo que sea, así entre comillas, pero hemos vuelto a eso, creo que hay un poco más de coherencia, lo social lo englobo y lo analizo mucho más, antes era más postal todo. Pero vivimos en La Boca, en un barrio realmente carenciado y tocamos mucho y somos una variable dentro de la función social de la gente, hemos colaborado con mil cosas allá, hemos tocado gratis siempre en los pubs de La Boca, que son pubs donde la gente no paga entrada y el loco tampoco cobra muy caro, o sea, nos ayuda. Esa es la historia. Karamelo Santo desde que se fue a Buenos Aires, cambió también la actitud. La separación de Karamelo Santo el año pasado, después de Vendimia (Fiesta Nacional de la Vendimia) derivó de eso, de la falta de compromiso, creo que dentro de la banda. Incluso cuando pinta el “Piro” (Pedro Rosafa) y pinta el “Nacho” (Ullmann) se engloba más y se diferencia más con el resto de la banda, que no quiero ni juzgarlos, simplemente era distinto. Nosotros teníamos una postura social, una historia que decir, y yo tenía que defenderla, y por lo tanto esa postura necesitaba viajar, necesitaba enriquecerse. Yo creo que la historia que Karamelo Santo se fuera a Buenos Aires, se fuera a Chile a tocar, era más que todo que nosotros ya estábamos gastados acá de nosotros ¿viste? El hecho de viajar fue que nos abrió las cabezas, conocimos gente y se enriqueció nuestra propuesta. Apenas empezamos a viajar pintaron temas, veníamos recalcitrados ya con los mismos temas de siempre, era hacer “El baile oficial”, “La chamarrita” y cosas que yo venía haciendo desde 8 años atrás. Y había gente dentro de la banda que se jactaba y se sentía orgullosa de eso, porque pogueaban en “El baile oficial”, y a mí me parecía una güevada. Yo quería hacer una canción de amor y no podía hacerla porque lo que vendía era decir “la policía no baila”. Apenas explotó la cosa volvió el Marcelo, que justo venía de Chile, metimos a Lucas Villafañe, porque necesitábamos un acordeón, y como que la cosa hizo así ¡pum! Y empezaron a pintar canciones nuevas, cosas re-fuertes y temas totalmente cholulos, pero a la vez, para mí, importantes, como “Vas a volver”, que es un tema comercial, pero que yo lo hice con el sentido que quería darle, tenía que demostrar que estaba enamorado y cosas así y lo hice sin ningún prejuicio. Antes no lo podía hacer, internamente la cosa estaba muy vigilada. Y a la vez era medio careta la historia, porque era una banda que la gente la veía oficialista en cierto sentido, porque tocábamos siempre para el gobierno, en festivales grandes, y yo estaba cansado de eso, como que yo tenía que rendirle gratitud a gente que estaba conectada con el gobierno para que nosotros tocáramos, ya no quería más eso. Habíamos dicho que eso iba a desgastar a la banda, habíamos hecho un análisis positivo de la situación: eso iba a matar a la banda. Por ejemplo, a fin de año del año pasado, antes de que la banda se separara, caímos a tocar en un festival en el cumpleaños de (Arturo) Lafalla ¿entendés? y yo no sabía nada ¿entendés? Son cosas que te van alterando, aparte nos fue para el orto porque todos querían escuchar cumbias y se creían que los Karamelo Santo éramos Sombras ¿viste? Más allá de eso, de la calentura de que no te den pelota, era que la cosa iba para cualquier lado, así, directamente. Después, cuando nos invitaron a tocar en el “Americanto” de nuevo, la cosa me pareció también espantosa, ya habíamos estado el año pasado, ya era como que Karamelo Santo, con esa conecta oficialista que tenía, estaba como sellado en todo y fijo. Para colmo pintó lo de la Vendimia y era como tocar el cielo, estaban todos así, que solamente lo habían hecho los Enanitos Verdes y digo “loco, pero es una mierda, loco”.

- Martes 13 y los (Los Salvages) Unitarios también habían estado, les fue para el orto, los silbaron las 15.000 personas.

- Bueno, lo mismo, lo mismo, a nosotros igual ¿entendés? Y la onda es que solamente era eso, la postura de decir “toco para la repetición de la fiesta de la Vendimia y me creo Dios” y era así, se sentía eso dentro de la banda. Fue lo grosso, porque al toque tuvimos que viajar a Chile y fue re pisiútica la movida, nadie quería ir, algunos se tuvieron que ir en avión, fue un bardo llegar cuando a Chile llegás en 6 horas, te tomás un bondi y decís me voy y estás ¿entendés? y era como irse, no sé, a Méjico. Me fue más fácil irme a Méjico que esa vez a Chile. Fue un dolor de huevos, el “Enema” estaba como mánager de la banda y yo lo fui preparando al loco como para decirle “loco se me pudre la cabeza” y el loco me decía “no, pará, que estoy por venderle el disco a un sello de Chile” y confié en eso, que el loco lo iba a mover, pero duró un mes más y no aguanté más, tuvimos una pelea refuerte y nos fuimos todos al carajo. Y ...bueno y seguimos tocando, así.

- ¿Por qué no nos contas cómo fue lo de la grabación del casette y después el disco?

- El casette lo grabamos en el ´94, el disco sale en enero del ´95 y eso lo grabamos en Bunker. Habíamos hecho un simple a finales del ´93 que traía “Baila gordito” y “Caminarte nena” en vinilo, que bueno, no se le dio bola, nadie tenía para pasar discos, pensamos que podíamos llegar a tener el mismo efecto que los Perfectos Idiotas haciendo un vinilo, pero fue un desastre. Antes de irnos a Buenos Aires habíamos planeado editar una grabación en vivo bastante buena que teníamos, pero como pintó lo de irnos a Buenos Aires se canceló la historia. O sea, grabamos los seis temas pero los usamos como demos y son los que están ahora en el disco, y el disco lo empezamos a grabar en mayo del ´97 y salió en octubre.

- Tiranos una definición de lo que es el rock para vos.

- El rock es una manera de estar en el mundo para mí. Hay distintas posiciones, una de las maneras de marcar la presencia de uno creo que es ésa ¿entendés? El rock representa, y  lo aprendí con el tiempo, lo que uno quiere hacer. La palabra rock para mí es “yo quiero hacer tal cosa y la hago y si no me sale la hago igual” ¿entendés? Para mí es ésa. Creo que el rock, más allá de la definición de si es un estilo musical, no me calienta, es mi postura. O sea, si estoy viajando, si ahora pude grabar un disco, es una anécdota, me siento bien por esa palabra, que exista, podría haber sido otra que representara no un estilo musical sino un estilo de pintura, una filosofía, una cosa, pero era la palabra donde yo digo “rock es eso”. Y darle perseverancia a eso ¿entendés?, seguir, seguir.

- ¿Cuál sería la idea de hacer rock en Mendoza y tener expectativas? Nosotros tenemos un relevamiento grande de bandas de rock y de estilos que demuestra que el rock mendocino ha tenido, históricamente, una presencia importante, no ha habido 10 años sin rock, siempre se ha hecho rock y un poco en contradicción con estas ideas de que en Mendoza no se puede hacer nada, de esa permanente queja del desierto alejado del centro, bueno, ante eso, ¿cuál es la postura?

- La cuestión es que, para mí, el rock mendocino careció siempre de una personalidad, fundamentalmente. Siempre las bandas querían ser como tal banda, hasta a mí me ha pasado eso. Creo que la supervivencia de Karamelo Santo dentro de toda esa historia, es porque le apostamos un poco a que las letras hablaran de Mendoza, a que decir “Challao” no fuera grasa, a que decir “soy cuyano” no fuera grasa. A nosotros mismos esa actitud nos parecía grasa, pero creo que había que forzarla hasta que explotara, en contra o a favor. Y creo que a la larga pintó a favor con los pendejos, y te digo pendejos porque el público que tenemos ahora es catorceañero y quinceañero, que de última los podés educar un poco, prefiero eso que un pibe de 20 años que está bastante cansado y no quiere cambiar. Tratamos de que el público nuestro respete lo que viene antes, no damos charlas de moral y cívica en los recitales, pero creemos que con las letras podemos tirar una onda, podemos decirle a la gente que ser provinciano es un poco un orgullo, que canciones como “Agüita”, no sé, hablan de que el provinciano tiene más fe. Ésa es la diferencia que yo noto, en Buenos Aires la gente no tiene tanta fe como acá. Lo veo por mi banda y por un montón de gente que encara proyectos grosos y vos sabés que van a fracasar, pero lo hacen igual. Entonces, sí hay cosas distintas, y vas depurando esa historia y decís “vamos a hacerle una canción a la fe de la gente”, que es distinta. Entonces yo creo que ése es el mambo, que eso sirvió para que Karamelo sobreviviera. Y hay muchas bandas que ahora están tomando ese carisma y me parece buenísimo que así sea, aunque sea con un nombre, vi una banda que se llama La Punkegua, que hace punk y hablan de Las Heras, de Corcemar, putean a Corcemar porque les llena de porland todo el día. Vi una banda que se llama Furioso Zonda, vi otra banda que es, así, y mató ¿entendés? ésa es la veta. Te puedo asegurar que en Buenos Aires cantamos “Soy cuyano” y los porteños cantan el estribillo con nosotros ¿entendés? y es rarísimo, y han ido mendocinos al recital y ven que la gente lo canta y dicen “soy cuyano” y no les calienta, o sea, los locos ven como que eso es importante ¿entendés? Al principio yo no lo creía, y es así. Yo creo que “ésa” es la movida. Creo que Alcohol Etílico fue lo primero que sembró, el disco “Envasado en origen”. A mí eso me chocó, me pegó y creo que fue una buena decisión, aunque después hicieron muchas cosas mal, que las podríamos enumerar, en muchos sentidos: no tenían una integración como banda, había demasiada gente afuera de esa banda que opinaba y que hacía cosas, sino hubieran hecho cosas regrosas, más que los Enanos. Yo creo que con los Karamelo Santo hemos cuidado eso, que nadie se meta en la banda, tenemos mucho respeto por los amigos, los amigos nos aportan ideas, siempre entre joda y güevada surgen letras con los amigos, pero a la hora de decidir las cosas somos los siete integrantes nada más, como que es bastante fuerte el caparazón. Y el rock mendocino siempre careció de eso, fue mucho el manoseo, había bandas como Alcohol Etílico, fuertes artísticamente, manoseadas por gente como (Jorge) Pinchevsky, como un montón de gente que lo único que le hacía era mal, lo único que buscaban era una satisfacción momentánea. Y veía muchas bandas con el corte modelo europeo o americano. Bandas buenas, como el caso de Los Salvages Unitarios, que convocaba gente, pero a mí me parecía que le faltaba esa veta, el salvaje unitario era un hombre muy bueno ¿entendés? y ellos no aprovecharon esa veta. Igual que La Rebelión, que también hablaba mucho del desierto, o sea, hay que explotarlo más, hasta llegar al manoseo, nosotros somos obsesivos, tratamos de que todas las canciones digan algo de Mendoza. Y era eso lo que había que hacer, yo lo aprendí con el rock mejicano cuando estuve en Méjico, donde todo el mundo habla de Méjico. Los tipos tienen un mercado refuerte a nivel internacional, pero venden a Méjico y los porteños también venden su tango, y los americanos su desierto y su Los Ángeles y su Nueva York. ¿Por qué no vender Mendoza? si lo único que tenía era fe, qué sé yo, vender esa fe, la Difunta Correa... Ves tanto paganismo en la calle, la gente está necesitada de creencias y es una característica fuerte del mendocino. Entonces, a eso hay que jugarle, hay que jugarle al pensamiento, no quiero decir con esto que la gente se transforme en fundamentalista con Karamelo Santo, que a veces ocurre, o chauvinista, pero es la historia ¿viste? Como que lo que queremos es mostrar el video de Karamelo Santo, que es en Lavalle y muestra lo mismo: el tipo romántico, viudo, que tiene fe en que su mujer va a aparecer y que no le molesta que el cadáver no aparezca, porque sabe que en el fin del mundo se va a volver a encontrar con la chabona. O sea, siempre hay una fe, o sea, una güevada fatalista siempre, en definitiva, pero el fatalismo te lleva a la esperanza. Me parece que no hay mal que dure 100 años, eso es la creencia, un poco. Y nosotros con todo ese tema, represión, y todo eso, tratamos de abarcar más.

- “Goy”, para varios de los que hemos entrevistado ustedes son ahora una suerte de modelo y una esperanza, y también te mencionan a vos como el tipo que la tiene clara en el sentido de “querer hacerla”, musicalmente al menos. ¿Eso es así? ¿Vos tenes claro un proyecto musical, lo ves como una profesión?

- La música sí, sí. Yo, directamente cuando no creí más en el rock, me puse a estudiar música, pero no me vi haciendo otra cosa que no fuera música, porque era lo que más me gustaba. Hoy, por ejemplo, en los Karamelo Santo he relegado mi papel de cantante porque conseguí un cantante mejor que yo, que es el “Piro”, y desde el primer día que el loco se me ofreció para ser percusionista de la banda yo insistí con que él no podía ser percusionista sino un cantante. Me gusta mucho más la música, y el proyecto de hacer música es hacer música. De todos modos hay mucha subestimación por lo que hace Karamelo Santo dentro del ambiente musical grosso de Mendoza. Ya me ha pasado encontrarme gente de bandas de salsa que me ha dicho “¡loco dejen de hinchar las bolas y hagan güevadas en serio!”. Está bien, porque ellos tienen un rigor científico que nosotros no lo tenemos. Pero a mí no me calienta tocar bien un cha-cha-cha, o una rumba, o un ska, porque sé que mañana voy a tocar un chamamé y mañana voy a tocar una cueca. O sea, ésa es mi postura, quiero saberla, más o menos, pero la estudio, tratamos de tener una onda entre todos. Ahora queremos hacer una cueca, hemos escuchado un disco de Los Jaivas que hacen cuecas y queremos empezar a tocar un poco como ellos, que sí tienen un rigor científico muy grande. Escuchamos bandas como Markama o Los Trovadores de Cuyo que hacen las cosas más perfectas. Pero hay una subestimación, no somos una banda que toque realmente bien, como guitarrista me considero muy limitado, Marcelo como bajista también, el tecladista y el baterista sí son virtuosos porque el Lucas Villafañe toca el violín, el acordeón, el teclado, la guitarra y el “Leo” realmente es buenísimo. Y ellos nos apoyan muchísimo, pero las ideas que traemos, ellos las abren, o el “Piro” que trae letras re profundas y buenas. Y a mí eso no me jode, como que no hay un egoísmo de querer ser el músico de la banda. Yo voy a seguir componiendo y si las canciones que hago yo son más radiales que las que hace el “Enema”, es una suerte que a mí me pase eso, que soy más comercial que Marcelo, pero en realidad Marcelo trae temas igual que yo, igual que el “Piro”. Por ahora sabemos que tenemos que zafar todos y por ahora el tema de la cooperativa viene así, respeta mucho esa índole.

- ¿Cómo es el tema de la cooperativa, cómo lo han pensado?

- Y... está medio inmaduro, porque ahora con el tema de que ya empezás a convivir tenés que ver otras cosas, como salud, transporte, que no las tenías en cuenta. Pero hemos tratado de cobrar todos puntos iguales, a no ser que, por ejemplo, en determinada grabación alguno fuera el productor artístico o tuviera otra cosa. Porque, por ejemplo, a veces de los casettes sacamos plata para equiparnos más en sonido. Tenemos un sonido propio que lo hemos ido comprando de a poco, o sea, siempre tratando de equiparnos. Ahora, bueno, como la banda creció, mucho el sonido no lo usamos, pero siempre la casa, todo, es la prioridad, o sea el alquiler. Y en el trabajo de cooperativa nos dividimos puntaje ¿no? Por ahora es todo uno a uno. Lo que pasa es que ya ha empezado a haber diferencias porque los plomos, qué sé yo, a veces no cobran, no conseguimos la plata para los plomos, entonces hay deserción con los plomos, que son de acá, ha quedado uno y el sonidista también desertó. Entonces es un tema jodido porque el sonidista quiere cobrar, él no es músico, no tiene el arte como vocación, quiere cobrar. Ahora estamos reestructurando eso con los artistas y ver si le vamos a dar sueldo a los técnicos. Nosotros estamos bien, con el tema de la comida, así.

- ¿Cómo se está vendiendo el disco?

- Mirá, está bien, la última vez que me mandaron un fax había más o menos 1500 discos vendidos, que está bien para los tres meses que hace que salió. Se vendió mucho en diciembre en Mendoza, más o menos 900 discos. Estuvimos en Tucumán y automáticamente vendimos 30 discos, que es un acontecimiento bueno. Estuvimos en Montevideo y se vendieron 50 discos. Lo que tenés que hacer es viajar y presentarte.

Entrevistaron: Marcelo Padilla y Víctor Etepa.