A 20 años de la muerte de un grande de la música: Stevie Ray Vaughan
Fue sorpresivo, violento, tremendo. Después de tocar nada menos que con Buddy Guy y Eric Clapton, Stevie decidió tomar el asiento disponible en el helicóptero que lo llevaría hacia Chicago. Pocos minutos después del despegue el helicóptero cayó, acabando con la vida de un todavía joven Stevie Ray Vaughan. A los 35 años de edad se apagaba la brillante estrella tejana del blues.
-
Te puede interesar
Gastón Dalmau y su secreto con Marvel que sorprendió a Pergolini
La banda tocaba sin problemas y con ganas, hasta que en 1982, Mick Jagger y Keith Richards -voz y guitarra de Los Rolling Stones, respectivamente escucharon a SRV y se quedaron tan impresionados que lo invitaron a tocar a una fiesta privada.
Lógicamente, con esos contactos se podía llegar a cualquier lado, y fue así no más. A fines de ese año, Vaughan y su banda fueron invitados a presentarse en el cotizado Festival de Montreaux, en Suiza, siendo el primer artista en la historia del evento en participar sin tener grabación alguna. Uno de los asistentes quedó impresionado con la técnica del guitarrista, y después de pedir conocerlo, lo invitó a participar en su próximo trabajo. Así, en "Let's dance", una muy buena obra de David Bowie, aparece la guitarra aguijoneante de SRV. Otros músicos que estaban en Montreaux también solicitaron los servicios del chico maravilla, pero sólo uno le ofreció su estudio para grabar. De esta manera, Jackson Browne dio el puntapié inicial para el mito quedara registrado. Así aparece "Texas Flood", que inmediatamente pasa a ser una pieza de colección exitosa.
El 26 de agosto de 1990 en Alpine Valley, Wisconsin se llevó a cabo un gran concierto blusero. Además de Stevie Ray Vaughan, estuvieron sobre el escenario su hermano Jimmie, Eric Clapton, Buddy Guy y Robert Cray. Al finalizar su toque, pasada la medianoche, Stevie abordó un helicóptero para volver a su hotel de Chicago.
El piloto no divisó en medio de la densa niebla una montaña y la nave se estrelló, muriendo los cuatro tripulantes que iban en ella.
Hoy, un buen blues sonará en todo el mundo, para recordarlo y mantenerlo vivo por siempre.