“Los Modernos”: la risa lúcida y el extremo del lenguaje
Los escritores no son personas que escriben bien, sino personas que están buscando un estilo, una manera de escribir que se condiga con sus mundos evocados, en los que, con los años, florecen las identidades de sus puños. Uno, por ejemplo, lee a García Márquez o a Quevedo y no duda de que se trata de ellos.
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Los actores, por su lado, no son apenas personas que actúan bien, sino personas que encontraron un estilo determinado para cada obra y lo ejercen hasta conseguir identidad.
Y vamos a poner el caso concreto de un dúo que anoche actuó en Mendoza.
Búsqueda e identidad: este es el secreto de “Los Modernos”, un simple par de actores, Pedro Paiva –uruguayo– y Alejandro Orlando –argentino de Córdoba–, quienes, con herramientas mínimas y máximas cargas simbólicas, han logrado dar con el mayor tesoro de la experiencia teatral: un estilo que se reinventa a sí mismo.
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Anoche, apenas unas 100 personas fueron las personas que gozaron de una cita francamente inolvidable.
Y lo fue porque “Los Modernos” no son sólo un par de tipos que hacen humor, sino una compañía que transita con toda naturalidad la pregunta con la existencia y la entrelaza ya con la mitología, ya con la historia, la psicología, la despojada música o la oscura semántica.
Como casi nadie los ha disfrutado en la provincia, digamos que “Los Modernos” es un espectáculo teatral en el que dos actores (que son uno, desplegado) se paran delante del público, vestidos con zuecos, faldas, camisas con volados y sacos ajustados y, desde allí, sin mayores elementos, hablan, cantan, bailan un poco y hacen silencios, cuando es necesario.
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No hay mucho más y, sin embargo, allí está todo. No por nada el dúo, desde su formación, en 2002, ha ganado importantes premios en Barcelona, Madrid, Buenos Aires y Córdoba, provincia en que nació la propuesta.
“Los modernos” son malabaristas. Y de altura. Su constante coqueteo con el absurdo, el límite del lenguaje y su música, la música en el decir y también en el cantar, la erudición y la picardía, terminan por conformar una propuesta sin par en la Argentina.
“Fo”, su último espectáculo, el que presentaron anoche en Plaza Paradiso, de Chacras de Coria, profundiza la búsqueda en los extremos del lenguaje y, sobre la imposición de roles que exige la escena teatral, su fusión en un mensaje más complejo que el que la palabra misma supone.
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Imposible no pensar, imposible no reír y admirar el talento que, con los años, se transmite como una gimnasia, de tanto fatigar escenarios.
Aquellos que, como éste que escribe, no los conocíamos, podemos decir con toda confianza que anoche la pasamos bien, que anoche vimos una puesta eminentemente teatral y altísimamente efectiva, en fin, que anoche pensamos, reímos y hasta por momentos logramos reinventar las palabras.
Nada menos. Y todo gracias a “Los Modernos”.





