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Catupecu Machu y Karamelo Santo hicieron temblar el Este

Primero fue la banda mendocina con sus acordes latinos que puso a bailar los presentes y más tarde los bonaerenses con su estilo tan particular hicieron despegar del suelo a los estoicos rockeros que aguantaron hasta las 3.35 de la mañana.

La segunda noche del General Rock convocó a más de 4 mil personas que bailaron con Karamelo Santo y luego saltaron con Catepecu Machu. Diez horas a puro rock and roll en el Parque Agnesi. 

Siempre que llovió, tocó Karamelo

En la edición anterior del General Rock la banda mendocina tocó la última canción y la lluvia se adueñó de la noche. Después llegó Divididos, la piedra y la suspensión. En el Rock de Pura Cepa en Godoy Cruz pasó lo mismo, pero sin granizo. Anoche en el Juan Pablo Segundo se repitió la historia del ska bajo la lluvia.

La banda emblema del nuevo rock menduco mostró las luces de siempre aunque con algunas intermitencias que hicieron que el show tuviese más altibajos que de costumbre. Por un lado Piro y un pequeño problema en la voz que le impidió hacerse cargo de las arengas constantes, por otro, el cambio de la lista de temas que dejó de lado a varios clásicos como “Los Cangrejos”, “Es que vas a volver” y “Join” entre otros. Seguramente esta variante tiene que ver con la salida de Goy Ogalde de la banda.


La salida al escenario fue a las 23.45, sólo 15 minutos más tarde de lo previsto y con “No anda” como destapador de compases y ritmos. Le siguieron algunos que no pasan de moda como “Joven argentino” y Tomate un vino”.

Las casi 4.000 personas bailaban al son de los ritmos latinos de la banda cuyana que dejó para el final un mix homenaje a Sumo y “La Venganza” para coronar otra presentación de los dueños de casa.

Un claro mensaje en contra de la minería a cielo abierto y otro de repudio a la violencia social  fueron los estiletazos políticos que dejó el show. La sensación final fue extraña: la agrupación luce integra con ganas de pechar el carro pese a la salida de Ogalde pero por otro lado un fantasma de pronta disolución deja un interrogante entre todos los que conocen a los cuyanos desde el inicio.


Tanta fuerza para tan pocos

El vendaval porteño, Catupecu Machu arrasó el Parque Agnesi pero lamentablemente de las 4.000 almas que saltaron en el horario pico sólo quedaron menos de 1.500. La lluvia corrió a algunos y la hora a otros. Cerca de las 2 de la mañana Fernando Ruiz Dìaz piso las tablas y cortó el aire con su voz característica.

A pura polenta pasaron casi en batería “ Nuevo Libro” “Viaje del miedo”, “En los sueños”, Origen extremo”, Magia Veneno” y “Dale” entre otros. El cierre fue una hora y media después del saludo inicial con “Y Lo Que Quiero Es Que Pises Sin El Suelo” a esta altura los seguidores no superaban las 600 personas aunque la banda fiel a su estilo y a su publico se brindó por entero hasta el final


Sobre el cierre de la jornada se produjeron dos situaciones dignas de comentar. Primero un fanático se trepó al escenario para abrazar al cantante pero lo llamativo es que logró su objetivo y le pidió perdón a lo que Ruiz Díaz respondió comentándoselo al resto del publico.

Por otro y mientras arengaba a los pocos que quedaban recordó a su hermano Gabriel y a Gustavo Ceratti. “donde esten,  esto va  para ustedes”, soltó y dejó flotar una versión muy Catupecu de Persiana America.

Cierre redondito de la segunda noche del General Rock. La extensidad del programa y el receso a veces demasiado prolongado entre banda y banda conspiró con un final que se debería haber dado con un teatro colmado.

Amenizaron varios Ex

Entre todas las bandas que se encargaron de amenizar la jornada que arrancó bien temprano en la calurosa tarde del sábado apareció Eduardo Smith el ex vocalista de Árbol mostró su nuevo trabajo como solista. Mucho más cerca de la primera etapa de la banda del Oeste de Buenos Aires que de esta últimas donde hacía música para adolescentes.

Apareció también el ex A.N.I.M.A.L Marcelo Corvalán con Carajo otra de las bandas que si bien llevan varios años girando aún no logran afirmarse en el circuito. Se repasó la discografía de la banda y se notó el rodaje. Suena prolijo, sin fisuras aunque siempre parece que falta algo. Tal vez la ausencia de sorpresa sea lo que acaba por achatar a una banda con una polenta infernal.

Por ultimo y antes de las dos agrupaciones de fondo se plantó la ex Massacre Palestina y hoy simplemente Massacre con el Gordo Walas como principal atracción. Una banda de armonías prolijas, amalgamadas con una voz impactante y siempre bien colocada pero no termina de llegar al público. Tocaron los temas más conocidos y pese a eso la gente casi les dio la espalda.