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"La gente se identifica con Tratame bien"

Los actores María Alché y Martín Slipak, quienes brillan como los hermanos Helena y Damián cada miércoles en "Tratame bien", coinciden en una entrevista con Télam en que el unitario del Trece cautiva por su simpleza.

Un hombre que lucha por su emprendimiento en quiebra, una mujer que intenta conciliar sus roles de madre y de empresaria, dos jóvenes con sus dilemas generacionales, la mentira, la maternidad, los excesos, los duelos y el amor, todo se alterna y se fusiona en conflictos que a nadie le son ajenos.

La propuesta que dirige Daniel Barone explora las relaciones humanas desde su construcción más primaria, la familia. Y esos personajes, tan tangibles en su ambigüedad, son claves para consolidar la fidelidad de la audiencia.

“El programa le genera a la gente la necesidad de decir algo –opina Slipak en charla con Télam-. Yo noto eso, que en otros programas no me pasó: el hecho de que te paren en la calle para comentarte la reflexión que tienen sobre tal o cual situación. La gente se siente muy identificada y está bueno porque lo ve todo tipo de público y a cada uno le pega por un lugar diferente”.

Para Alché, el fenómeno se basa en que “todos los personajes son buenos y monstruosos a la vez. No hay nadie que sea específicamente bueno o malo, sino que tienen contradicciones: pueden ser jodidos, pueden ser tiernos, pueden sufrir y eso hace que la gente diga ´wow, me estoy compadeciendo de este, que es un hijo de puta´”, ejemplifica.

La actriz también destaca que el trabajo con los actores y la calidad general de la propuesta se asemejan a los estándares del cine. “Hay mucho cuidado de parte de toda la gente que trabaja, mucho amor puesto en el programa, lo cual hace que todo se realce. Y que si bien la televisión tiene esto de que se hace un capítulo, se ve y pasó, se trabaja con mucho detalle”, completa.

“Yo nunca había trabajado mucho en televisión con continuidad y tenía prejuicios respecto a lo que era este medio, porque uno siempre piensa que la televisión es como una picadora de carne, un espacio de mucha violencia para llegar. Y la verdad es que trabajar con Barone es un placer, es un ser humano increíble”, asegura.

Su compañero amplía: “Hay un respeto por que las escenas queden bien, inclusive si eso hace que queden escenas para otro día, no existe esa emergencia por completar el plan del día. También hay un trabajo previo muy importante, un acuerdo entre el director, el actor y los técnicos en lo que se necesita”.

Si bien la ficción por momentos se acerca a cierta estética costumbrista que ya es marca registrada en las producciones de Pol-ka, los actores enfatizan que la complejidad de los personajes, sumada a una lectura social de las circunstancias que atraviesan, alejan a “Tratame bien” de “Gasoleros” o “Por amor a vos”.

“Yo creo que hay una fusión muy interesante –reflexiona Slipak-. Pol-ka maneja un conocimiento del género que más allá de que se pueda repetir, lo tienen sólo ellos. Si a eso se le agrega otro nivel en cuanto a contradicciones, a miseria, va a aparecer la identificación y ahí está la clave del programa”.

Para Alché, “mucha de las problemáticas tienen que ver con cosas que son de los últimos tiempos. Como por ejemplo el tema de la crisis, de alguien que quedó totalmente obturado en su laburo porque se le fueron cerrando puertas, que es muy de los 2000. Y por eso hay tanta gente identificada con el personaje de José (Julio Chávez), gente muy valiosa que con el impacto de la crisis quedó devastada”.

A la hora de ser espectadores, ninguno de los dos pasa mucho tiempo frente a la TV, pero coinciden en su gusto por la serie “The office”, una sitcom con estética de falso documental que emite la cadena BBC en su versión británica y la NBC en la realización estadounidense.

Alché destaca que la serie “tiene mucho espacio para la actuación pura” mientras que para Slipak, la virtud principal reside en que “recupera el respeto por el tiempo. Ahora hay algo de lo abrupto, de lo rápido, casi como muy ansioso”, explica.

“No sólo en la tele, en la vida –completa la actriz-. Como si el tiempo hubiese cobrado mucha velocidad. Tenemos el cerebro muy preparado para que sea útil todo lo que hacemos y es muy difícil tener espacio para detener esa maquinaria loca que es no ver al otro, no percibir, no reaccionar”.

En lo que se refiere a proyectos, Alché regresará al cine (deslumbró en “La niña santa”) con papeles en “La extranjera” de María Florencia Álvarez y otro largometraje dirigido por Alejo Franzetti que tendrá “una gran cuota de improvisación”, anticipa. También guarda el anhelo de viajar.

Slipak volverá al teatro (donde por su labor recibió varios premios) con dos obras. “Una del director y dramaturgo Gonzalo de María y otra que está en veremos. Y se tienen que estrenar algunas películas que hice, como la de Homero Manzi y “Te extraño”, que se hizo con gente de México”, adelantó.