Una propuesta musical cautivante y distinta
Jaime Torres, Minino Garay y Magic Malik se presentaron anoche en el Teatro Independencia y ofrecieron un concierto distinto, conmovedor y con un alto nivel musical. Mirá la galería de fotos.
No es habitual que este tipo de propuestas lleguen a Mendoza y lo bueno fue que el público entendió que podría llegar a encontrar algo distinto. Entonces, ver el Independencia casi colmado fue un buen síntoma para lo que se venía.
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Así, Jaime Torres (charango), el oriundo de Costa de Marfil Magic Malik (flauta) y Minino Garay (percusión) regalaron una hora y media de un concierto original, fuera de lo común, apasionado y lleno de exquisiteces, que hizo que el público los ovacionara de pie.
Malik y Garay se conocen de Francia, país donde llevan a cabo sus carreras musicales. Y los une el jazz, algo que quedó demostrado en casi toda la noche mendocina. A ellos, se les sumó Alvaro Torres (piano), Sarah Murcia (contrabajo) y Richard Nant (trompeta y percusión) y entre los cinco desplegaron interpretaciones de alto nivel musical donde el común denominador de la noche fue el sonido jazzero, que por momentos rozó el acid jazz o el complicado free jazz.
Pero lo interesante de esto es que en todo momento estuvo presente Jaime Torres y su extraordinaria técnica para tocar el charango y fue allí donde apareció lo distinto: una propuesta superadora, amplia, enigmática por momentos y apasionante por otros; una mixtura que no es común y que a la hora de contemplarla agrada.
La excusa de la presentación de anoche fue mostrar “Altiplano”, el trabajo discográfico que une a los tres músicos y eso fue lo que pasó por el escenario. Temas como “La arenosa”, “Sólo luz” o “La puñalada” sonaron de otra manera y despertaron la admiración del público.
Ni hablar del bis -potente, genial- que mostró a la banda más como una banda de rock que otra cosa y que dejó con la boca abierta a más de un desprevenido.
Sin dudas, el paso de estos músicos por Mendoza fue beneficioso porque se logró rescatar –una vez más- el talento y la apertura musical de Torres; el vituosismo y buen gusto de Minino en la percusión y la delicadeza de Malik en el sonido de la flauta.
Queda abierta la puerta para que este tipo de propuestas siga teniendo a Mendoza como punto obligado de paso. Por lo menos, quedó demostrado que el público acompaña y sabe aprovechar los buenos momentos.
Ni hablar del bis -potente, genial- que mostró a la banda más como una banda de rock que otra cosa y que dejó con la boca abierta a más de un desprevenido.
Sin dudas, el paso de estos músicos por Mendoza fue beneficioso porque se logró rescatar –una vez más- el talento y la apertura musical de Torres; el vituosismo y buen gusto de Minino en la percusión y la delicadeza de Malik en el sonido de la flauta.
Queda abierta la puerta para que este tipo de propuestas siga teniendo a Mendoza como punto obligado de paso. Por lo menos, quedó demostrado que el público acompaña y sabe aprovechar los buenos momentos.

