Mariana de Melo, con fuertes ataques de pánico
De a poco, la vedette se recupera físicamente luego del gravísimo accidente en el que casi pierde la vida en diciembre pasado. Sin embargo, el estado anímico de Mariana es delicado ya que se encuentra deprimida debido al encierro y tiene ataques de pánico y pesadillas.
A dos meses del accidente que dejó a Mariana de Melo entre la vida y la muerte, la vedette está deprimida y tiene miedo.
Aquel sueño de incorporarse a la obra “Asesíname Dulcemente”, de la que iba a ser protagonista en la temporada de Carlos Paz, quedó muy lejos de cumplirse , al igual que su anhelo de formar parte de “Bailando por un Sueño 2008”.
Según publica la revista Paparazzi, la rehabilitación de la vedette entró en una meseta y esto hizo que Mariana, que sigue bajo internación domiciliaria en su departamento de dos ambientes de San Cristobal, se encuentre en un estado de depresión.
Todos los días las enfermeras la visitan para hacerle las curaciones, y también recibe tratamiento psiquiátrico, además del control médico.
“Mariana está medicada con tranquilizantes porque tiene miedo. Se siente asfixiada, tiene pesadillas y ataques de pánico”, cuenta su entorno a la revista Paparazzi. Y agregan: “Está muy bajoneada por el encierro. A veces se altera y contesta mal”.
Es que la orden de los médicos es que haga reposo, en lo posible, absoluto. De hecho, sólo sale de su departamento para ir la kinesiologo quien días atrás todavía la atendía también en su domicilio.
La razón es que la fisura en la cadera podría dejarle una renguera. Además, tiene el brazo izquierdo inmovilizado. La depresión es tal que De Melo ni siquiera quiere recibir visitas de amigos. Sólo su círculo íntimo tiene permiso para verla por orden propia de la misionera.
Es que la orden de los médicos es que haga reposo, en lo posible, absoluto. De hecho, sólo sale de su departamento para ir la kinesiologo quien días atrás todavía la atendía también en su domicilio.
La razón es que la fisura en la cadera podría dejarle una renguera. Además, tiene el brazo izquierdo inmovilizado. La depresión es tal que De Melo ni siquiera quiere recibir visitas de amigos. Sólo su círculo íntimo tiene permiso para verla por orden propia de la misionera.


