Teatro X la Identidad: un gran encuentro de identidades
Del 13 al 30 de noviembre comienza una nueva edición de Teatro X la Identidad, el ciclo que reúne a artistas de todo el país y del exterior a lo largo de tres semanas. En diálogo con MDZ, Cristina Fridman, de la Comisión Directiva, habló acerca de este festival que tiene como principal objetivo evocar una realidad nunca olvidada: la de la dictadura militar.
“Saber de verdad quién es uno y de dónde viene, algo tan básico como eso, define nuestra identidad”, dice Cristina Fridman al finalizar la entrevista. La actriz es integrante de la Comisión Directiva de Teatro X la Identidad, el ciclo que tendrá lugar en el Teatro Nacional Cervantes del 13 al 30 de noviembre, en las tres salas del espacio. A diferencia de años anteriores, el encuentro será de jueves a domingos y en coincidencia con las realizaciones precedentes, la entrada será gratuita.
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Este año se suman a las tres semanas de festival, grupos teatrales de la Ciudad de Buenos Aires, Gran Buenos Aires, Córdoba, Misiones, Mar del Plata, Paraná, Mendoza, Bariloche, Cipoletti y Misiones. Además, llegarán compañías de Madrid y Barcelona, España; y estará El Galpón, de Montevideo, Uruguay.
Entre las novedades 2008, figura “Impro X la identidad”, en la que participará Mosquito Sancineto y el grupo de improvisación de Osqui Guzmán. Los sábados y domingos habrá “Títeres X la Identidad” para chicos, con el Grupo Libertablas y Los Chon Chon de Córdoba, Ulalia de Córdoba y Atacados... (por el Arte) de Cipoletti, Río Negro. También se realizarán muestras fotográficas, espectáculos de murga y teatro callejero.
- ¿Qué es Teatro X la Identidad?
- Teatro x la Identidad es una idea de Abuelas de Plaza de Mayo. Surgió a partir de ellas cuando, a través de su lucha, quisieron tender un puente entre la búsqueda de sus nietos robados en la época de la dictadura y la sociedad. Mediante el teatro, en este caso, lo primero que hicieron fue acudir a la solidaridad de los actores y hacer el primer espectáculo, que fue el que dio origen al movimiento: “A propósito de la duda”, con dramaturgia de Patricia Zangaro y dirección de Daniel Fanego.
- ¿Qué objetivos asumieron por entonces?
- Contarle a la sociedad lo que estaba pasando. La verdad es que lo que sucedió con esa obra fue increíble. De 4 o 5 funciones, el espectáculo continuó a lo largo de todo el 2000 con un gran público, sobre todo de gente joven ávida de saber qué había sucedido. Cuando nos reunimos y entendimos lo increíble que era la recepción, decidimos continuar el trabajo y la búsqueda. Creemos que no se puede construir futuro con mentiras ni ocultar la identidad de nadie.
"Somos nosotros 4", una de las obras que participan del ciclo.
- ¿Cómo llegaste?
- Porque soy actriz y pertenezco a la generación de desaparecidos, aquella en la que se pensaba que un mundo mejor era posible. En su momento, me llamó Daniel Fanego para invitarme a ver su espectáculo. Recuerdo que fui acompañada de mi hija. Desde entonces empezamos a pensar y armar este ciclo, convocamos a más colegas a sumarse y así, un día le pedimos a Carlos Rotemberg prestado el Teatro del Nudo. Hicimos una convocatoria sin saber qué íbamos a hacer, la sala se llenó y discutiendo lo que pretendíamos hacer, nació Teatro X la Identidad.
- ¿Cómo siguieron?
- El primer año tomamos como referencia a Teatro Abierto, una resistencia que se dio en la época de la dictadura militar. Pensamos en hacer obras cortas, gratuitas, con temática directa -el robo de bebés y la apropiación-. Fue así que se presentaron más de 200 espectáculos y entendimos que había que hacer una selección del material porque eran demasiados. Sobre la marcha y sobre la realidad, lo fuimos resolviendo, y en la primera edición ocupamos 14 salas con 44 presentaciones.
- ¿Cuáles son las novedades para esta edición?
- Estamos en el octavo año del ciclo y es la primera vez que un teatro oficial nos da cabida para hacer este encuentro junto a todos aquellos que a lo largo de este tiempo hicieron Teatro por la Identidad. Viene gente de todo el país y del exterior también. “A propósito de la duda”, la obra que dio origen al ciclo, estará en el escenario. Además, incorporamos Impro X la Identidad y Títeres X la Identidad para los más chiquitos.
"Amarillos Hijos", obra que integra la programación.
- ¿Cómo viven ustedes, como organizadores, la evolución de TXI?
- La verdad es que sentimos que se ha legitimado. El hecho de haber sido convocados por primera vez por el Teatro Nacional Cervantes es un claro indicio. Durante tres semanas, de jueves a domingos, en las 3 salas del Cervantes habrá funciones con entrada gratuita. Teatro X la Identidad ya forma parte del calendario del teatro argentino y es un gran encuentro de identidades. Todavía faltan 400 jóvenes por encontrar, es un largo camino el que nos queda. Siempre decimos que ojalá alguna vez finalicemos el ciclo, eso va a querer decir que se encontraron a los 400 nietos.
- ¿Qué han logrado a través del movimiento?
- Incrementar enormemente la cantidad de llamados, despertar el interés, instalar socialmente el tema. A mí me pasó, a la salida de una función, que se acercó un joven a decirme “yo tengo dudas acerca de mi identidad”. Esto es lo maravilloso que tiene el teatro, que a pesar de no pertenecer a ningún partido político, podemos plantear de distintas maneras estéticas una temática muy fuerte. El plan siniestro de la apropiación de bebés, sistemático, organizado y planeado, ocurrió en la Argentina. Sentimos que todos nos tenemos que hacer cargo de encontrar a esos 400 jóvenes que no saben quiénes son.
- ¿Cómo se comunica desde el escenario un tema como este?
- Existen muchas maneras de comunicar. Se lo puede hacer de manera directa y contestataria, con una metáfora, con una imagen, con un gesto o hasta inclusive con una luz.
- ¿Qué sucede con el público?
- El público, afortunadamente, siempre lo espera. Estamos felices porque la solidaridad de los actores es increíble, porque los nietos recuperados -al finalizar cada obra- suben al escenario a contar su historia, por la admirable lucha de las abuelas y su constancia. La verdad es que siempre nos señalan el camino que nunca abandonaron. Entonces, saber que es posible encontrarnos y buscar otras formas de producción nos enorgullece muchísimo.
- ¿Cómo viviste la dictadura militar?
- Como la época más siniestra de mi vida. Fue tremendo no poder ver a mis amigos, o tener que hacerlo clandestinamente. El miedo en mi generación todavía está instalado. Tuve episodios, tuve amenazas. En esa época estudiaba Filosofía y Letras, me amenazaron y tuve que irme de la casa de mis padres, inclusive, dejar la carrera. Finalmente zafé y hoy soy una de las que puede contar esto. Aquello fue terrorismo de Estado.
- ¿Qué es Teatro X la Identidad?
- Teatro x la Identidad es una idea de Abuelas de Plaza de Mayo. Surgió a partir de ellas cuando, a través de su lucha, quisieron tender un puente entre la búsqueda de sus nietos robados en la época de la dictadura y la sociedad. Mediante el teatro, en este caso, lo primero que hicieron fue acudir a la solidaridad de los actores y hacer el primer espectáculo, que fue el que dio origen al movimiento: “A propósito de la duda”, con dramaturgia de Patricia Zangaro y dirección de Daniel Fanego.
- ¿Qué objetivos asumieron por entonces?
- Contarle a la sociedad lo que estaba pasando. La verdad es que lo que sucedió con esa obra fue increíble. De 4 o 5 funciones, el espectáculo continuó a lo largo de todo el 2000 con un gran público, sobre todo de gente joven ávida de saber qué había sucedido. Cuando nos reunimos y entendimos lo increíble que era la recepción, decidimos continuar el trabajo y la búsqueda. Creemos que no se puede construir futuro con mentiras ni ocultar la identidad de nadie.
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- ¿Cómo llegaste?
- Porque soy actriz y pertenezco a la generación de desaparecidos, aquella en la que se pensaba que un mundo mejor era posible. En su momento, me llamó Daniel Fanego para invitarme a ver su espectáculo. Recuerdo que fui acompañada de mi hija. Desde entonces empezamos a pensar y armar este ciclo, convocamos a más colegas a sumarse y así, un día le pedimos a Carlos Rotemberg prestado el Teatro del Nudo. Hicimos una convocatoria sin saber qué íbamos a hacer, la sala se llenó y discutiendo lo que pretendíamos hacer, nació Teatro X la Identidad.
- ¿Cómo siguieron?
- El primer año tomamos como referencia a Teatro Abierto, una resistencia que se dio en la época de la dictadura militar. Pensamos en hacer obras cortas, gratuitas, con temática directa -el robo de bebés y la apropiación-. Fue así que se presentaron más de 200 espectáculos y entendimos que había que hacer una selección del material porque eran demasiados. Sobre la marcha y sobre la realidad, lo fuimos resolviendo, y en la primera edición ocupamos 14 salas con 44 presentaciones.
- ¿Cuáles son las novedades para esta edición?
- Estamos en el octavo año del ciclo y es la primera vez que un teatro oficial nos da cabida para hacer este encuentro junto a todos aquellos que a lo largo de este tiempo hicieron Teatro por la Identidad. Viene gente de todo el país y del exterior también. “A propósito de la duda”, la obra que dio origen al ciclo, estará en el escenario. Además, incorporamos Impro X la Identidad y Títeres X la Identidad para los más chiquitos.
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- ¿Cómo viven ustedes, como organizadores, la evolución de TXI?
- La verdad es que sentimos que se ha legitimado. El hecho de haber sido convocados por primera vez por el Teatro Nacional Cervantes es un claro indicio. Durante tres semanas, de jueves a domingos, en las 3 salas del Cervantes habrá funciones con entrada gratuita. Teatro X la Identidad ya forma parte del calendario del teatro argentino y es un gran encuentro de identidades. Todavía faltan 400 jóvenes por encontrar, es un largo camino el que nos queda. Siempre decimos que ojalá alguna vez finalicemos el ciclo, eso va a querer decir que se encontraron a los 400 nietos.
- ¿Qué han logrado a través del movimiento?
- Incrementar enormemente la cantidad de llamados, despertar el interés, instalar socialmente el tema. A mí me pasó, a la salida de una función, que se acercó un joven a decirme “yo tengo dudas acerca de mi identidad”. Esto es lo maravilloso que tiene el teatro, que a pesar de no pertenecer a ningún partido político, podemos plantear de distintas maneras estéticas una temática muy fuerte. El plan siniestro de la apropiación de bebés, sistemático, organizado y planeado, ocurrió en la Argentina. Sentimos que todos nos tenemos que hacer cargo de encontrar a esos 400 jóvenes que no saben quiénes son.
- ¿Cómo se comunica desde el escenario un tema como este?
- Existen muchas maneras de comunicar. Se lo puede hacer de manera directa y contestataria, con una metáfora, con una imagen, con un gesto o hasta inclusive con una luz.
- ¿Qué sucede con el público?
- El público, afortunadamente, siempre lo espera. Estamos felices porque la solidaridad de los actores es increíble, porque los nietos recuperados -al finalizar cada obra- suben al escenario a contar su historia, por la admirable lucha de las abuelas y su constancia. La verdad es que siempre nos señalan el camino que nunca abandonaron. Entonces, saber que es posible encontrarnos y buscar otras formas de producción nos enorgullece muchísimo.
- ¿Cómo viviste la dictadura militar?
- Como la época más siniestra de mi vida. Fue tremendo no poder ver a mis amigos, o tener que hacerlo clandestinamente. El miedo en mi generación todavía está instalado. Tuve episodios, tuve amenazas. En esa época estudiaba Filosofía y Letras, me amenazaron y tuve que irme de la casa de mis padres, inclusive, dejar la carrera. Finalmente zafé y hoy soy una de las que puede contar esto. Aquello fue terrorismo de Estado.





