Patricia Sosa deslumbró en el Auditorio Bustelo
Desde el momento en que Patricia Sosa se subió al escenario: cantó, bailó, habló, jugó y conoció a muchos de los miembros de un público lleno de admiración que la vitoreó.
En las dos horas y media de música, Sosa se movió por el escenario con la docilidad que sólo años de experiencia y una plena confianza en sí misma pueden dar. Con una voz perfectamente afinada, una banda sólida y un repertorio de más de 17 años de canciones, Patricia Sosa deslumbró al Auditorio Ángel Bustelo.
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El espectáculo continuó con ritmos melódicos y el toque íntimo de “Si bastaran un par de canciones”, momento en que, acompañando los giros musicales, las luces del auditorio se encendían iluminando a los presentes, conjugando así a la artista y su público en un solo ámbito, el de la música.
Ni bien terminó la pieza, Sosa se dirigió por primera vez a sus fans presentes, agradeció los aplausos y contó que le encanta Mendoza aunque “nos hubiera encantado quedarnos como la vez anterior y poder hacer rafting y trecking….Ahora, ¿para qué hacen trecking? ¡Terminás toda raspada!” El público contestaba las preguntas de la cantante y es así que durante el espectáculo, comenzó un diálogo muy parecido a una conversación entre amigos, en este caso entre la diva y su gente.
A continuación, llegó el momento de la esperada” Juana Azurduy”, “Linda Nena” ,en la que fue más de uno el conmovido tras los gestos de cariño y confianza entre madre e hija – corista del show- durante la canción.
En este segmento del espectáculo, la emoción de los presentes ayudó a que hombres y mujeres se dejaran llevar por la melodía y contagiosa letras del clásico “El mar más grande que hay”. Para cerrar el segmento, Patricia se tomó un momento para preguntar si habían románticos presentes y de este modo presentó la tercer canción de su nuevo disco “¿Dónde estarás esta noche?”
Luego vino el tema “Estamos aquí”, el cual fue interrumpido brevemente por Sosa para explicar su emprendimiento “Pequeños Gestos”. Con él, la cantante enseña –“una vez cada tanto”- cómo expresarse en lenguaje de señas a maestros de escuelas. En ese momento quedó claro que Patricia no sólo cantaba y hablaba, sino que instaba a la gente presente a pensar un poco como ella, quien aseguró que “alguna vez quise cambiar el mundo y ahora, lo hago desde mi entorno “.
Entonces, llegó uno de los momentos más esperados para quienes ya han visto a Sosa en vivo, las fotos. A partir de esta iniciativa, se les saca fotos a los presentes para que luego accedan a la página – en la sección Fotos del público-, se busquen y dejen mensajes a la cantante sobre su experiencia durante el recital, mensajes que, la propia Patricia responde.
Y llegaron “Escríbeme”, “Endúlzame los oídos” y un concurso de canto entre mujeres y hombres presentes, en el que la banda de Patricia y hasta su productor, ex compañero de y ex marido Oscar Mediavilla participó. Para molestia de los muchachos, las mujeres salieron victoriosas obteniendo nueve contra cinco.
“Hasta donde Dios me quiera llevar”, “Adiós” y el momento más esperado de la noche: la interpretación de “Aprender a volar” en el que el público, de pie, cantó y siguió el lenguaje de señas de Patricia. La banda y la cantante se despidieron efusivamente y al volver a salir al escenario entonaron “Para amarte una vez más”, improvisaron una que otra petición de la audiencia, “Beso mortal” y se despidieron con “1,2, 3 todo empieza otra vez”.
Después de la noche en el Bustelo, muchos se quedaron con ganas de más y más. Hoy, el turno de disfrutar a Patricia Sosa le toca a Tupungato…