Hoy asaltamos el placar de...Fernanda Aleman
Música, comunicadora y emprendedora, Fernanda Aleman está siempre en movimiento, literal y figurativamente. En pleno lanzamiento de su último EP Que y con una serie de proyectos freelance bajo el brazo, la mendocina nos recibió en su departamento para charlar con nosotras sobre el rol que tiene la moda en su vida, cómo se relaciona con su música y cómo encontró su estilo.
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¿Qué rol cumple la moda en tu vida?
Soy bastante relajada con la moda pero a la vez no: mi estilo lo es, pero en el fondo siempre estoy pensando qué ponerme. Además de ser música laburo en comunicación, entonces tengo que moverme entre esos dos perfiles. Especialmente para los shows, siempre tenés que ver qué ponerte, y he ido pasando por un montón de estilos, aunque siempre con un hilo conductor. En los conciertos siempre hay exposición, entonces tenés que estar lista, porque siempre te sacan fotos o te filman. A veces veo fotos viejas y me quiero matar, entonces más allá de lo que tengo puesto, tengo que ver cómo se traduce eso en el escenario, porque por ahí te ves desfavorecida. Le re doy bola a eso. Me gusta mucho el cuero también, todo básico, con colores clásicos. En ese sentido soy re aburrida.
En lo personal, me encanta la ropa, pero no estoy pendiente de lo último, es más un estilo muy propio: me visto siempre igual, uso muchas remeras básicas, zapatillas, borcegos, todo en colores neutros. Por ahí tengo cinco remeras iguales en distintas telas, porque le presto mucha atención a eso. Si una tela no me gusta no me la pongo directamente, me gusta ir a la esencia. Le doy más bola a los cortes y a los géneros que a los estampados.

¿Te costó llegar a tu estilo?
Hace unos cuatro o cinco años que ya lo tengo más definido. He pasado por muchos estilos, y creo que tiene que ver con que cuando sos más chico vas siguiendo más las tendencias, y es difícil a veces aceptar que uno es de determinada forma, en mi caso, súper sobria. Mis amigas me mandan fotos y me dicen que es un estilo, que es válido, pero me costó entender que es mi estilo propio. Una vez que adapté a mi vida, se hizo mucho más fácil saber qué comprar, y también regalé un montón de ropa que no era de mi onda.
Soy muy obsesiva también de estar vestida acorde a la situación, y prefiero tener algo liso y sobrio, con buena caída y buena tela, antes que algo que llame la atención pero no sea de calidad. Pero es una cuestión personal, es algo que saqué de mi mamá: respetar un dress code me parece una cuestión de educación, ya sea en el escenario o en lo laboral. Sé que cuando quiero hacer algo raro la pifio, entonces prefiero tener mi estilo y listo, aceptar que soy así.
Los viajes me hicieron dar el click final. Cuando empecé a viajar sola, ahí encontré mi estilo.
La primera vez que fui a Nueva York sentí que había llegado a eso, que tenía que aceptar cómo me vestía, cómo caminaba, y un montón de cosas. Lo entendí como parte de un estilo de vida: cuando alguien está inseguro con la forma en que se viste, te das cuenta al toque. Mi filosofía general es que todo comunica, entonces presto atención a cómo me visto porque todo te está diciendo algo.
¿Hay algún look o época de la que te arrepientas?
Creo que es una cuestión de generación, cuando teníamos 15 nos vestíamos horrible. La ropa era fea, todo era feo. Enterraría esa época. Pero nos pasó a todas: hasta mis amigas que ahora se visten increíble en esa época se vestían mal. También me pasó en la facultad, estaba re metida en el tenis en esa época, entonces estaba vestida todo el día de deporte. Tuve derrapes a morir, y los sigo teniendo, porque el estilo es una búsqueda constante.
Si algo no me gusta no lo puedo usar. Ya sé qué me gusta y cuál es mi onda.
¿Hay alguna marca que sea tu go to?
Me gusta mucho Zara, y de acá Jazmín Chebar, aunque viajo un montón, así que no me compro casi ropa acá. Me encanta también comprar ropa en ferias de usados, aunque me cuesta mucho, así que siempre voy con amigas para que me ayuden.
Ahora estoy buscando alguna marca para que me vista, porque es estresante pensar en cada show qué ponerme. Aunque me da un poco de miedo casarme con una marca, porque tengo un estilo muy específico, y si algo no me gusta me quiero morir. En Mendoza hay un montón de diseñadores emergentes que son buenísimos, así que estoy viendo por ahí.
Se está dando una colaboración muy fuerte entre la música y la moda mendocina y me encanta, me gusta mucho más agradecerle públicamente a una marca que está en la misma que yo, que está emergiendo.
¿Hay algún artista cuyo estilo te inspire?
Me encanta la onda del grunge de los 90, y también me gusta mucho la onda de Cat Power. Además de su música, me gusta su estilo relajado.
¿Tenés alguna prenda de valor sentimental?
Tengo varias, principalmente cosas que me he traído de viajes. Si uso mucho algo es porque me trae buenos recuerdos. Tengo un par de pañuelos de India y Ecuador, y un morral de Cuba que me trajo mi hermano que está destruido, pero no lo quiero arreglar porque me gusta usarlo así.
Me encanta viajar, invierto todo en viajes básicamente. Mi último viaje lo hice con mi novio, recorrimos la Toscana en una Vespa. He viajado sola, con amigas...he estado un poco por todos lados. Y ahora estamos armando un proyecto en el que queremos ir en auto hasta Perú, parando en distintos pueblitos y haciendo un show en cada ciudad.
¿Te gusta comprar ropa cuando salís de viaje?
Sí, voy a los viajes con la idea de comprarme ropa, y soy re compulsiva para comprar. Siempre compro mucho, y me pasa que uso el 80%, y quedan tres cosas que no las uso nunca y las termino regalando. Compro un montón y después siempre termino usando lo mismo (risas). Me pasa con los zapatos; no sé comprarlos, tengo un montón y uso siempre los mismos pares. Ahora crecí un montón en ese sentido, y compro mejor, pero todavía tengo muchos que no me pongo.
¿Le prestás atención al maquillaje y al cuidado de la cara?
Soy un poco obsesiva con eso para producciones y shows. Siempre me maquillo, y cuando me maquillan otras personas soy muy obsesiva por que quede lo más natural posible. Me cuesta encontrar alguien que me maquille bien, y que entienda que quiero algo simple, pero que no sea a cara lavada. Es una lucha constante que tengo con los maquilladores en ese sentido. Eso me pasa: soy súper relajada, pero sé lo que me funciona, y me gusta sentirme bien con lo que uso.
Todo el maquillaje me lo da mi vieja, que es re obsesiva y tiene maquillajes copados, de marca. Y siempre me los ha dado ella, así que me malacostumbré a usar productos carísimos pero que yo no me compraría ni loca. Mi vieja está siempre impecable, y si bien mi estilo es más sencillo, no me visto así al azar, sino que le pongo esfuerzo y lo pienso.





