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Violencia sexual: qué es y cómo actuar ante un caso

Cuidarnos es una responsabilidad de todos: entrá a la nota e informate sobre los ataques sexuales y qué podés hacer ante ellos.

La violencia sexual es un tema del que, si bien cada vez se habla más, también hay mucha desinformación y mitos. Desde qué se considera propiamente como violencia sexual hasta cómo actuar ante un caso de este tipo, la falta de información hace que muchos casos no sean denunciados o incluso no sean siquiera considerados como violentos

Por esto, armamos una pequeña guía para que te interiorices con el tema y puedas identificar los casos de agresión sexual y sepas cuáles son tus derechos ante estos.

En primer lugar, es importante definir qué se considera como violencia sexual: 

Según la Organización Mundial de la Salud, la violencia sexual abarca actos que van desde el acoso verbal a la penetración forzada y una variedad de tipos de coacción, desde la presión social y la intimidación a la fuerza física.

La violencia sexual se da cuando las mujeres:

- Son forzadas físicamente a tener relaciones sexuales en contra de su voluntad.

- Tienen relaciones sexuales contra su voluntad por temor a lo que pudiera hacer su pareja.

- Son obligadas a realizar un acto sexual que consideran degradante o humillante.

Las formas más comunes que vemos en nuestra sociedad son:

- La violación por conocidos o desconocidos.

- La violación dentro del matrimonio o pareja estable.

- Insinuaciones sexuales no deseadas (en la escuela, universidad, lugar de trabajo, etc.).

- Acoso sexual virtual (por medio de redes sociales, mensajería electrónica y demás métodos).

- Cualquier tipo de contacto sexual con personas que no están en condiciones de dar su consentimiento, debido a que son menores de edad, tienen alguna discapacidad física o mental, o se encuentran temporalmente incapacitadas por el efecto del alcohol o estupefacientes.

- Violación y abuso sexual de niños.

- Acoso sexual verbal (gritos en la calle, comentarios denigrantes) y visual (voyeurismo, forzar a alguien a posar para fotos eróticas, grabar un encuentro sexual sin consentimiento, publicar fotos privadas).


La importancia del consenso positivo en las relaciones sexuales

El concepto del consenso es esencial a la hora de entender los casos de abuso sexual.

De acuerdo a la Oficina de Salud de la Mujer del gobierno de Estados Unidos, dar tu consentimiento implica que estás claramente interesada en una actividad sexual, pero es fundamental entender que no decir “no” no significa que estés dando permiso para hacer nada.

Dar tu consentimiento implica que:

- Sabés y entendés lo que está pasando (es decir, estás en pleno uso de tus facultades mentales).

- Sabés qué querés hacer (y qué no) y estás en condiciones de expresarlo.

- Estás sobria/o, es decir, no estás bajo la influencia de alcohol o drogas, los hayas consumido voluntariamente o no.

¿Qué NO se considera como consentimiento a la hora de una relación sexual?

El silencio: que no digas que no, no significa que estés diciendo sí.

- Haber aceptado hacer algo previamente: el consentimiento debe estar presente en TODA actividad sexual; que una persona haya dado su consentimiento para hacer algo una vez no significa que quiera hacerlo siempre.

- Estar en una relación: estar casado o en una relación estable, salir con una persona o haber salido con alguien de ningún modo implica consentimiento.

- No ofrecer resistencia: no pelear o no resistirse físicamente no significa que haya consentimiento para un acto sexual.

- Usar ropa sexy, bailar o caminar “provocativamente” o coquetear: que una mujer sea segura de su sexualidad no significa de ninguna manera que esté dando consentimiento a ningún tipo de avance sexual.

¿Qué hacer en caso de ser víctima de un ataque sexual?

Si estás en una situación de emergencia o de peligro, llamá inmediatamente al 911.

Buscá ayuda: en Argentina está disponible la línea telefónica 144 de contención, información y asesoramiento a mujeres en situación de violencia. Funciona las 24 horas del día, todos los días del año y de forma gratuita para todas las provincias. A través de la misma, además de recibir contención emocional, podés asesorarte sobre cómo actuar, en qué comisaría realizar la denuncia y a qué fiscalía corresponde. La misma te va a ayudar a conectarte con las autoridades más cercanas a donde te encuentres.

- Guardá cualquier elemento que pueda contener ADN del atacante: Si bien querer limpiarse es el primer instinto después de una situación así, esto puede llevar a la eliminación de pruebas clave a la hora de identificar al atacante. Evitá peinarte, bañarte y cambiarte de ropa, y no modifiques nada en el lugar donde sucedió el ataque, para facilitar la labor de la policía.

- Andá al hospital lo más pronto posible: Además de ser examinada y tratada por cualquier herida, el staff de los hospitales está autorizado a darte medicación contra el VIH Sida, enfermedades de transmisión sexual y anticonceptivos de emergencia para evitar un embarazo. Además, los hospitales deberían hacerse cargo de recolectar cualquier evidencia que pueda indicar quién es el atacante, incluyendo saliva, pelo, semen o ropa.

- Si sospechás que fuiste drogada, pedí al hospital que realice una prueba toxicológica para determinar si encuentran “drogas para la violación” como Rohypnol o GHB.

- Escribí la mayor cantidad de detalles que recuerdes del atacante, para facilitar su identificación.


Recordá que el abuso nunca es culpa de la víctima.

Para mayor información, podés ingresar al sitio oficial del Consejo Nacional de las Mujeres, o al apartado oficial de la Línea Telefónica 144.