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"La gente es especialista en boicotearse sus momentos de alegría"

Pilar Sordo presentó en Mendoza su investigación:"El desafío de ser feliz". ¿Cómo hacemos para tomar esta decisión todos los días?

De la mano de OSDE, Pilar Sordo desembarcó en Mendoza y habló de su última investigación frente a cientos de mendocinas.

Pilar contó que empezó su investigación en México. "Hay países que tienen Ministerios de la Felicidad", dijo. "Por lo tanto era muy fácil revisar este concepto en forma muy seria”.

"El concepto de la felicidad está manoseado, pero yo quería saber qué es lo que sienta la gente con respecto a esto. Entonces un día fui a hablar con mi abuela que tiene 92 años y ella me dijo: “Estoy muy preocupada por las generaciones más jóvenes. Porque ustedes tienen todo lo que a mí me hubiese gustado tener cuando era joven, ¿pero por qué no se les nota en el rostro que están viviendo en una época donde hay cientos de opciones?".

La autora de Viva la diferencia!, Con el Coco en el diván, No quiero crecer,  Lecciones de seducciónBienvenido dolor y No quiero envejecer, sintió que ese fue el puntapié inicial de su investigación acerca de la felicidad. 

Cuando Pilar arrancó la investigación, en América Latina, que duró casi 4 años descubrió que "le hemos dado un espacio social, casi de reverencia, a la gente de mal humor". 

Extrañamente las personas de mal humor empezaron a ser vistas como inteligentes, maduras, creíbles, sólidas, cultas y generan sensación de compasión porque suponemos que tienen problemas importantes, pero el positivo es un personaje livianito, de poco contenido y con pajaritos en la cabeza, es un ser inmaduro. 

"Entonces cuando me empiezo a dar cuenta de esta sobrevaloración hacía la gente con “cara de culo” - que es sinónimo de inteligencia para muchos- me empiezo a preocupar."

¿Respetamos a la gente de mal humor?

Pilar se preguntó porqué la gente ya no se ríe. “Es que no tiene que cuidar hasta la manera de reír. Porque la risa fuerte, con la boca abierta es como de gente mal educada, como que le faltó pulirse. Entonces, parece que hay que reírse con el “culo apretado” y mostrando poco diente”. 

"Las mujeres cuando tenemos un ataque de risa naturalmente nos tapamos la boca con la mano, como para parecer finas ¡supongo! mesurada y elegante. Entonces cuando yo descubro esto decido hacer una ejercicio que concluye en la incomodidad de la gente frente a personas que se ríen a carcajadas", contó y siguió:

Los ataques de risa generan incomodidad y lo afirmo tristemente.

"Cuando la gente se ríe exageradamente inmediatamente se lo relaciona con el consumo de drogas o alcohol. Los chicos probablemente nunca vieron a sus papás mearse de la risa", y es allí cuando concluye que de esa manera, los jóvenes van aprendieron que hay que consumir alguna sustancia para poder reírse libremente.

En unos de sus experimentos, la chilena expuso un ataque se risa frente a otras personas y preguntó: ¿Qué les pasa a ustedes frente a una persona que se ríe a carcajadas? “A mi me jode”, contestó alguien. Pilar después de comprobar que los ataques de risa incomodan dijo:

Es raro, porque no nos jode que la gente se pelee o se insulte, no nos molestan los volúmenes de las músicas, pero que la gente esté contenta sí nos jode”.

Lo bueno dura poco 

Después de comprobar que la alegría ajena molesta la especialista empezó a trabajar sobre el concepto de que lo “bueno dura poco”. "A ese mecanismo yo lo llamo anticipador de desgracias, que además es un talento que ha ido aumentando atrozmente", manifestó. "Nunca una mujer ha recibido más malas noticias de bebés enfermos y de partos malos que cuando está embarazada."

Hay mucho pelotudo y pelotuda que se levanta a la mañana con el único objetivo de cagarle la vida por lo menos a 5 personas diarias, porque yo estoy segura de que si se la caga a 4, no duerme tranquila. Tienen un radar para encontrar a gente entusiasmada, feliz y contenta, como para deprimirla, porque la felicidad molesta, entonces hay que emparejar para que estemos todos iguales.

Esto también lo comprobó a través de los modos de saludarse en diferentes países de América Latina.  "Por ejemplo, los dominicanos contestan ante la pregunta: “¿Cómo estás?”, “Mejor imposible” y nosotros decimos “Bien, por suerte”. ¿Por suerte? ¿Osea que estar bien depende del tarot y no de una conducta personal?".

"Si yo estoy demasiado contenta me da miedo. Y por lo tanto necesito que me pase algo, porque pareciera que si la paso bien durante mucho tiempo más grande es la cagada que se me va a venir. Es como cuando en Chile decimos: "¡Uh hace tanto tiempo que no tiembla!". 

Es que la culpa está instalada socialmente. 

La gente es especialista en boicotearse sus momentos de alegría.

"Incluso los argentinos eran conocidos, fuera de Argentina, por cómo se reían, porque eran gritos de risa, con la boca abierta y eso cada vez pasa eso. Entonces cuando yo veo esto me pregunto: “¿Si esto pasa con la alegría... Qué pasará con la tristeza?”. 

Tampoco podemos llorar 

Con la tristeza pasa lo mismo. "Incluso nosotros tenemos una frase de mierda que cuando alguien está llorando decimos “Se quebró”. ¡Una estupidez! De hecho, si alguien se emociona hasta las lagrimas parece que les agarra un ataque de tos. Pedimos perdón. ¿Cómo voy a pedir disculpas por emocionarme?", detalló Pilar y reflexionó ante las mendocinas:

Esto tiene que ver con tener una pésima definición de fortaleza. ¿Ser fuerte significa ser invulnerable, impenetrable? Eso a la larga es mucho más patológico que cualquier otra cosa. 

"Las estructuras mentales que son capaces de sentir, manifestar sus emociones... Nunca van a sufrir ningún tipo de trastorno de personalidad. En cambio, las estructuras mentales rígidas ante la primera crisis se hacen mierda por dentro, porque no saben moverse en una situación que no pueden controlar." 

Y así como “jode” la risa también “jode” el llanto. 

Entonces hay que estar cagado, pero dignamente. Y esa dignidad es aguantar la pena. La pena es poco elegante. 

Allí fue cuando la conferencista habló de la muerte de su marido: "Cuando él murió recibí un sinfín de sustancias para estar tranquila, pero yo no quería estar tranquila porque si ese día no me daban permiso para llorar, ¿cuándo mierda iba a poder hacerlo", exclamó y continuó: "La gente obliga al otro a doparse para no sufrir. La sensación de dolor tiene que ver con una molestia social, no sabemos qué hacer frente a alguien que está triste. Cuando quizás, lo único que hay que hacer es abrazarla y que dejarla llorar". 

En un duelo, nadie tiene derecho a meterse. Pero ¡no!, todo el mundo interviene porque todos somos expertos. Un duelo es una caminata, hay días buenos y días malos. 

Y eso tiene que ver con el concepto de que está prohibido hablar de la muerte, porque "es como" que la llamamos. 

¡Si todos nos vamos a morir, ¿por qué no podemos hablar del tema?! Esta es la única certeza que tenemos en la vida, no hay más. 

Desconfianza 

En la investigación salió a la luz que nosotros hemos dejado de creer en la bondad. A tal punto que desconfiamos de la gente noble. "¿Cómo tan buena ella si eso no es normal? En algún momento va a tener que mostrar sus intereses. ¿Cómo tan positiva ella? ¿Cómo hace para estar todo el día con una sonrisa en la cara si eso no es normal?”

Cuando un país desconfía de la bondad, la colocamos como un antivalor. Ser bueno significa ser “pelotudo”, lo más grave de esta historia es que empezamos a educar a nuestros hijos e hijas en la astucia y no en la nobleza.

 "¿Por qué nos extraña la corrupción en la política?, si les decimos en nuestras casas, a nuestros niños que no pueden ser tan nobles. Tenemos miedo a que los niños sufran por ser tan buenos."

Pero, mientras que yo no suponga que la persona que yo tengo enfrente me está intentando mostrar su mejor versión y no la peor, ¿cómo voy a establecer lazos de confianza? Es imposible si me hacen dudar de todo y de todos. Osea, estamos llenos de prejuicios y por lo tanto no podemos desarrollar vínculos de confianza 

¿Dónde entra el concepto de felicidad?

Quizás todos tenemos un concepto equivocado de felicidad. "Porque suponemos que la felicidad es una meta, que todos vamos corriendo en una maratón para llegar a la felicidad y lo más probable es que nos vayamos a morir antes de llegar a esa meta". 

"La otra versión de felicidad es que está enterrada bajo tierra, entonces hay que hacer algo para encontrarla. Siempre sintiendo que es inalcanzable."

Será por eso, que en Argentina las personas felices no superan el 6% de la población total. 

La gente que tiene conciencia de muerte es la que recién puede empezar a disfrutar la vida. Por lo tanto; ordena sus prioridades, dice lo que siente cada vez que lo siente, disfruta lo que vive, agradece todo lo que le pasa... 

"La felicidad no tiene nada que ver con la alegría. Yo puede ser feliz y no estar contenta. Más aún, puedo estar muy feliz y estar muy triste. Porque la alegría es transitoria, pero la felicidad puede ser permanente."

Ser feliz es una decisión, una decisión que tomo todas las mañanas con los dolores que tengo en el alma, y no puedo esperar que esos dolores pasen para tomar contacto con esa decisión.

 ¿Cómo hacemos para tomar la decisión de ser felices? 

Hay que ser agradecido, centrarse en lo que uno tiene y no en lo que le falta. Además hay que tener fuerza de voluntad, agregando sentido del humor y fe en algo o en alguien. Así la decisión de ser felices va a ser más fuerte. 

"La vida siempre va a estar mostrándonos contrastes, que son súper necesarios, porque sino perderíamos alguna dimensión de nuestra experiencia humana."