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Madre e hija, y el arte en la sangre

Romina Iniesta y su hija Valentina nos contaron cómo es ser artista en Mendoza, cuáles son sus inquietudes, y cómo es hacer arte entre madre e hija.
Foto: Jose López/MDZ Femme
Foto: Jose López/MDZ Femme

 Si fuiste al Encuentro Femme del Día de la Madre, las vas a conocer. Si no, vas a querer conocerlas: Romina Iniesta y su hija, Valentina, supieron extender su lazo familiar a los escenarios, combinando sus talentos para el canto, el baile y la actuación en una performance única atravesada por un factor inigualable: el vínculo de madre e hija.


Definirlas resulta difícil, porque encasillarlas en único rol sería reductivo: "Soy de todo", explica Ro Iniesta. "No me identifico con ningún título, no soy bailarina ni actriz. Soy intérprete: considero que estoy preparada para lo que me pidan. Me cierro si digo bailarina, y tampoco siento que lo sea realmente, porque nunca participé de danzas clásicas ni tuve preparación en academia. Hago danza contemporánea, pero no sé si soy bailarina. Soy un poco de todo".

Por su parte, Valen, que tiene 14 años, no se aleja del camino familiar: "Antes hacía canto de manera individual, y ahora lo hago de forma grupal en clases de comedia musical, y también es mi hobby de todos los días: canto en cualquier lugar y estoy contenta de hacerlo cuando pueda". La pica artística la tuvo toda su vida: de chiquita se disfrazaba, sentaba a sus muñecos en el lugar del público, y armaba un show completo. "¡Era una verdadera producción artística!", cuenta su madre entre risas.


El arte está inscripto en sus ADN: el abuelo de Ro, Enrique Iniesta, fue un reconocido violinista español que incluso tiene una escultura en su honor en Madrid.  Su abuela, Yocasta Korma, fue una niña prodigio pianista. Su padre fue un importante violinista, su madre profesora de música y sus tías pianistas también, pero lo suyo no decantó tanto por la música sino por la danza y la actuación, y en el caso de Valen, también el canto, al punto que no se ve haciendo otra cosa en el futuro: "Todavía no estoy segura de qué quiero, pero va a ser algo artístico; bailando, cantando o actuando: mi sueño sería protagonizar una película de comedia musical, o hacer un musical en Broadway", cuenta entusiasmada.

La idea de fusionar sus talentos surgió de Ro, enamorada confesa del talento de su hija. 

El primer vistazo lo tuvimos en el Encuentro Femme de octubre, donde madre e hija compartieron escenario combinando sus talentos para la danza y el canto respectivamente, dejando a todas las invitadas con piel de gallina.

 En vistas del éxito que tuvo el show, es probable que sólo haya sido el primero de muchos.


MendoZen: el spot de la polémica

Para los que no lo vieron, Romina fue una de las protagonistas del polémico spot para promocionar a la provincia "MendoZen", en el que un grupo de tres amigas pasan un fin de semana de relax en Mendoza. 

La polémica se desató por dos frentes: por un lado estaban quienes criticaban que no se mostraba casi nada relacionado al vino y la vitivinicultura, y por otro, quienes decían que el spot cosificaba a la mujer y hasta ejercía violencia de género.

Sobre el drama, Ro comentó: "Yo no conocí la historia hasta que me avisaron que había quedado en el casting, pero la idea era esa: mostrar a tres amigas que vienen de afuera, de lugares caóticos, y que con el paisaje y la onda y los paraísos escondidos de Mendoza, se van relajando hasta llegar a ese estado "mendo-zen". Me pareció re linda la propuesta, fue todo súper profesional, y es algo diferente a lo que estamos acostumbrados: siempre nos quedamos en la vendimia, la montaña y la bodega, y no es siempre así: hay turistas para todo, desde el Cerro de la Gloria o a hacer rafting, hasta estos lugares medio escondidos. Mostrar esa parte me pareció una buena propuesta diferente, que mostraba otro lado de Mendoza".

Imagen de la campaña MendoZen. De azul, Romina Iniesta. 

Sobre la acusación de que el spot era cosificador de la mujer, Romina tuvo una opinión más fuerte: "Dijeron que la propaganda era cosificadora de la mujer, como tres tontas que vienen a Mendoza a pavear, y en realidad es así; yo cuando me voy de vacaciones con mis amigas hago esas cosas, ¡me voy de compras! Si puedo ir a un spa voy, si puedo ir a comer a algún lugar alucinante lo hago, creo que lo hacemos todos, entonces me parece que cerraba un concepto interesante y distinto". 

Además no me pareció que se la vinculara a la violencia de género, sobre todo porque en ese momento se estaba hablando mucho del femicidio, y me parece que se hizo una relación que fue hasta irrespetuosa para quienes son víctimas de esta violencia, porque estás mezclando situaciones que no tienen nada que ver. 

"Aparte éramos todas mujeres comunes y corrientes, y en ningún momento sentí que haya habido una parte sexista. Igual está bueno que surjan estas cosas, te hacen pensar y debatir", cerró segura Iniesta.