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El chic parisino en nuestra moda de principios del siglo XX

¿Qué accesorio ponerse? ¿Dónde conseguir la ropa de última moda? ¿Qué maquillaje era el recomendado? ¿Con qué aromas perfumarse? Acá te cuento todos estos interrogantes femeninos de 1900.

La influencia parisina en la Moda argentina entre 1900 y hasta mediados de la década del ‘30 aproximadamente, fue adorada y respetada por la élite porteña y por la del interior de nuestro país. Durante esta "IV Semana VIVI FRANCIA EN MENDOZA", como anticuaria y Profesora de Francés, ofrecí en mi galería una interesante charla sobre este tema.

Como sabemos, París era el centro de todas las miradas, no solo en cuanto a la ropa adecuada para asistir a los numerosos y constantes eventos sociales. Imponía además sus cosméticos y remedios (con sellos de marcas francesas renombradas). Hasta las telas, joyas y accesorios resultaban más "chic" si estaban escritos en francés. Estos productos poblaron las páginas de revistas muy leídas por las damas de la alta sociedad del momento.

Dos de esas Revistas emblemáticas fueron: El Hogar, publicada en Buenos Aires desde 1904 y La Quincena Social, editada en nuestra provincia, desde 1919.

A partir de estas dos publicaciones, voy a mostrarles publicidades que apuntaban a capturar expresamente la atención de las mujeres: casas de ropa, cosméticos, perfumes, medicamentos y accesorios, con acento français. Recordemos que la moda porteña estaba regida por los caprichos parisinos y la moda de las provincias copiaba a Buenos Aires.

Casas de ropa:

En Buenos Aires

 Maison Cadolle 

 En Mendoza

Al Ideal Parisien 

Ropa y telas:

Gath y Chaves

Las telas eran nombradas en francés, para tener ese chic imprescindible: por ejemplo "velours" significa "terciopelo".

Cosméticos y perfumes:

Produits Feminol

Parfums

Medicamentos

Rhodine

Accesorios: (el uso del sombrero era indispensable tanto para las damas como para los caballeros).

El Gran Chic Femenino 

Todos estos productos eran codiciados por las féminas argentinas de principios del siglo pasado, para ostentar ese toque de distinción, que solo inspiraba el glamour parisino.