¿Por qué no tenemos deseo sexual?
¿Cuántas veces tuviste sexo sin sentir ganas? ¿Cuántas veces le esquivaste a una situación intima para no tener sexo? Algunas veces se debe a causas fisiológicas, pero, en su mayoría, está ligado con la parte psicológica. ¡Todo está en nuestra cabeza y ni hablar de nuestros pensamientos!
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Por su parte, Magdalena Marconi, ginecóloga, nos explicó “ Por ejemplo, en la menopausia se puede describir una disminución de la libido por disminución de algunas hormonas, pero no siempre es una justificación. Hay miles de mujeres en el climaterio con la libido intacta o mejor que una chica de 30 años, todo pasa por las ganas”. Y añadió: “ Lo que pasa es que a esa edad se juntan otros aspectos emocionales que pueden influir en el deseo, sumado a que muchas veces el hombre empieza a tener problemas de erección”.
Y continuó: “Lo mismo ocurre en el embarazo, esta descrito que hay mujeres que le disminuye el deseo y a otras que le aumenta. En realidad pasa más por lo que a esa mujer le genera en su imaginación estar embarazada”.

En el mes de septiembre, la División Ginecología del Hospital Durand midió la prevalencia de disfunciones sexuales entre 453 mujeres atendidas en los últimos dos años. El resultado – presentado en el Congreso de la Sociedad Latinoamericana de Medicina Sexual, – mostró que un 44% de ellas tenía una alteración del deseo, justamente la chispa que suele condicionar todo lo que sigue. Cuatro de cada 10 presentaron alteraciones en el orgasmo, un 14% en la excitación y otro 14%, dolor en el coito.
Por ende, la perdida de deseo no tiene que ver con razones fisiológicas, aseguró la Dra. Marconi.
Aunque muchas veces, la falta de deseo aparece como un escudo contra el dolor que vendrá, debido a las causas del deseo sexual inhibido en historias de abuso, en personas atrapadas por el estrés o la depresión y hasta en prejuicios religiosos y morales, por lo general las causas son psicológicas, culturales o relacionadas con los vínculos.
Es que el ritmo de vida de las mujeres, el estrés, los problemas económicos, o el nacimiento de un hijo, entre otros factores puntuales, pueden hacer que la mujer pierda temporalmente su deseo sexual y pase algún tiempo sin que le apetezca hacer el amor. De ser así, ellas no deben preocuparse porque en cualquier momento el deseo vuelve a aparecer. ¡Hay que respetar los tiempos personales. Debemos ser benévolas con nosotras mismas!
Pero, el problema surge cuando esta ausencia de deseo es permanente, ya que en este caso se trata de una disfunción con raíces físicas y psicológicas.
Según la psicóloga y sexóloga Adriana Arias: “Hay un malentendido con respecto a las características propias del deseo: se lo espera siempre ligado a lo natural, a lo espontáneo, a lo instintivo. Y en la sexualidad pareciera que es un mal síntoma tener que ir en busca del deseo. Así muchas parejas se apoltronan, convencidas de que el deseo sólo llega como mariposas en la panza, lo que sucede por lo general sólo al principio de cada relación”.
¿Por qué aparece esta ausencia de deseo?
Según el Dr. Christian Thomas -director del Centro de Estudios de la Sexualidad de Chile y terapeuta sexual- se debe a la rutina sexual de pareja poco o nada satisfactoria para la mujer.
“Por eso un tratamiento efectivo consiste en reeducar los hábitos de la pareja: enseñarles a eliminar la cabeza, enemiga de la erótica, y motivarlos a que usen la imaginación y construyan fantasías, el verdadero lenguaje de la erótica”, sumó la Dra. Arias. Para lo que Thomas afirmó:
Como dijo Freud al final de su vida, lo que la mujer desea es ser amada.
Entonces, “ellas desean ser entendidas, protegidas, validadas, no desean simplemente el pene, eso es lo que el hombre cree que la mujer necesita, lo que suele derivar en relaciones sexuales no placenteras para ella”, aseguró el profesional.
“El sexo sin preliminares, sin tiempo para que la mujer se excite, sin abrazos, sin complicidad, sin paciencia para que ella alcance el orgasmo, sin preguntas, es sexo con violencia, con imposiciones, con egoísmo, con poco tacto puede derivar en una ausencia de deseo sexual y finalmente en anorgasmia”, completó el profesional y nos dejó un consejo para recuperar la pasión:
“Se trata de enseñar de nuevo cómo activar cierto deseo, de entender que la cercanía con ciertos elementos sexuales puede ser provechoso, de que la mujer aprenda a leer e interpretar su cuerpo, a masturbarse, a conocer las partes más íntimas.”
