¿Por qué crece la violencia de género?
Por supuesto que nos encantaría saber porqué creció la violencia, cuáles son las causas que llevan a miles de hombres a terminar con la vida de sus parejas o ex parejas. Los números nos parecen horrorosos, es que según cifras extraoficiales, en Mendoza el femicidio ha crecido en un 50%.
Sin ir más lejos, desde hace unos días vemos a diario una seguidilla de actos violentos que nos causan escalofríos. El jueves conocimos el caso de María del Carmen Saldaño, asesinada por Oscar Suárez, su pareja, cuando regresó a la casa a buscar sus pertenenecias. Pero también tenemos noticias del caso de Noemí Suárez, asesinada en Tunuyán. De la misma forma, todos recordamos el caso de la hermana de Matías Roby: Marcelo Manino, de 46 años, asesinó a Mariana Roby, de 45, y luego se quitó la vida en el centro comercial Palmares Open Mall.
Ni hablar del caso Chiara - la adolescente de 14 años hallada enterrada en la casa de su novio, de 16, embarazada- que despertó una movilización para el próximo 3 de junio ante el Parlamento repudiando los hechos violentos: #NiUnaMenos.

En 2012 hubo 255 femicidios en 2013 llegaron a 295.
El 63% de los femicidios fue perpetrado por varones que tenían o habían tenido una relación de pareja con la víctima: esposos, novios, amantes, ex esposos, etc. El principal rango de edad de las víctimas está entre los 19 y los 50 años.
A nivel nacional, desde 2008 al 2014 se registraron 1808 muertes por violencia de género, según el Observatorio de Femicidios en la Argentina. Más de 8.000 mujeres denuncian cada año ser víctimas de algún tipo de violencia según datos de la Organización de estados Americanos y el Consejo de Europa.
Existe una Ley
Desde finales del siglo pasado, se empezó a concebir la violencia de género como una cuestión de derechos humanos. La violencia debe ser prevenida, investigada, sancionada y reparada.
En el ámbito internacional, existen dos importantes antecedentes: la Convención para la Eliminación de todas las formas de Discriminación Hacia la Mujer (CEDAW, 1979) y la Convención Interamericana para prevenir, sancionar y erradicar la Violencia contra la Mujer (“Belem Do Pará”, 1994). En el ámbito nacional, en 2009 se sanciona la ley de “Protección Integral para prevenir, sancionar y erradicar la violencia contra las mujeres en los ámbitos en que se desarrollen sus relaciones interpersonales”. Dentro de esta política, se creó el Consejo Nacional de las Mujeres (CNM), organismo que trabaja en pos de la equidad de género brindando asistencia, charlas, seminarios, jornadas y formación en género.
La ley nacional 26.485, a la que adhirió la Provincia de Mendoza por Ley Nº 8226, establece un proceso rápido para el otorgamiento de medidas de protección preventivas urgentes.
Seguramente, detrás de estos números hay muchas más víctimas que todavía están sujetas a las consecuencias del machismo, patriarcado o simplemente del ocultamiento.
Ahora bien, ¿por qué la cantidad de mujeres asesinadas y golpeadas va en aumento?
Investigando, buscamos algunas respuestas.
Stella Spezia, directora de la Dirección de la Mujer del Poder Judicial de Mendoza (asesoramiento a la mujer), aseguró que esta Ley existe y su aplicación no tiene complicaciones, ¿pero cuál es el problema? En Mendoza se aplica la Ley 6.672 Violencia Familiar y por lo tanto tiene un alcance un poco más acotado, mientras que la Ley nacional contempla otras modalidades de violencia.
¿Cuándo se determina que un acto es violento?
Cuando hay una víctima de hostigamientos, aislamiento, manipulación, golpes, maltratos, restricción al libre movimiento, impedimento para disponer de bienes, obligación a mantener relaciones sexuales contra la voluntad. Acoso sexual, laboral, amenazas verbales y/o con algún tipo de armas tanto en ámbitos públicos como privados. ¡Entonces este tipo de conductas es más común de lo que pensamos!
El ciclo de la violencia
Muchas veces las personas que violentaron a alguien justifican el hecho buscando culpables en los demás y no en sí mismas. “Su pareja es la responsable de su reacción”, cuando, en realidad, lo que hay que entender es que la violencia no es una “reacción” sino un “ciclo” y una “construcción” que desarrollaremos a continuación.
La violencia de género tiene tres etapas:
Acumulación de tensiones. Comienzan a aparecer los insultos, las humillaciones, los gritos y los malos tratos en reiteradas situaciones.
Explosión. Las discusiones van subiendo de tono y terminan en empujones, golpes, amenazas y -de acuerdo a la gravedad del hecho- en femicidios.
Luna de miel o amor arrepentido. Muchas parejas son adictas a la llegada de este momento, donde el golpeador se arrepiente del hecho, pide perdón, llora y promete que no volverá a suceder.
Después de unos días de calma, el ciclo vuelve a comenzar con actos violentos más cercanos en el tiempo y mucho más acentuados. Para lo que la psicóloga Eva Victoria Rodríguez analizó:
Puede haber gente que despierte nuestro lado más violento, pero cuando esa violencia se traslada al plano de lo físico ya no hay vuelta atrás. Se llegó a un punto extremo, límite y patológico. Se rompe algo en la pareja que jamás podrá ser reconstruido.
Para la Licenciada, la palabra clave en este tipo de relaciones es la “manipulación”. Detrás de un perfil violento hay una gran falta de autoestima. “El abusador tiene que sentirse dominante, así se siente grande y poderoso y la mujer es su victima, ese es su gran placer”, explicó.
¿Existe un perfil violento?
Para la psicóloga Eva Rodríguez hay perfiles de personalidad más violentos que otros, tanto en hombres como en mujeres.
“Esto se detecta, las madres lo detectan. Si un niño está expuesto a la violencia durante su infancia seguramente tenderá a ser violento. Recordemos que actuamos como imitadores de nuestros padres, maestros, etc.”, aclaró Rodríguez.
Un fenómeno social
Las causas pueden ser miles. Para Stella Spezia “el fenómeno es complejo, es decir abarca muchos matices y aspectos”. Hay características en las parejas que pueden desembocar en un ciclo violento, hay que analizar los antecedentes familiares y sociales y por supuesto si hay uso de alcohol o estupefacientes.
Estereotipos culturales
Por su parte, la psicóloga indicó para MDZ Femme que “en definitiva, vivimos en una sociedad terriblemente enferma, que promociona mensajes violentos hacía la mujer”.
Así como Spezia remarcó que la violencia está totalmente naturalizada. “Siempre hay una justificación por parte del golpeador. La gravedad se pone en evidencia cuando hay casos de lesiones muy graves: sádicas”.
“La mujer como objeto de placer, la mujer como una cosa, la mujer como un ser pasivo y hueco que debe cumplir con ciertos parámetros sociales”, indicó y agregó:
Las mujeres muchas veces defendemos y avalamos esa conducta machista y dominante del hombre.
Machismo y patriarcado
Tradicionalmente el machismo ha estado asociado a la diferenciación de tareas entre hombres y mujeres, y a la subordinación de las mujeres en muchas sociedades. En la mayor parte de todas las sociedades tradicionales, los hombres en general han tenido mayor poder y estatus que las mujeres en el ámbito doméstico limitado a esto, pero también en el de ambos en conjunto. En las sociedades modernas, las actitudes machistas tratan de justificar la mayor comodidad, preponderancia y bienestar de los hombres, aunque en realidad no sea así. “Este concepto, lamentablemente, está muy instalado en nuestras sociedades”, contó la directora de la Dirección de la Mujer del Poder Judicial de Mendoza.
Los hombres están educados para que sean fuertes competitivos y con habilidades y las mujeres para que sean sumisa, bonitas y que sirva al varón.
Y siguió: “Allí entra en juego quién lleva a cabo el cuidado del hogar, de los hijos, de los ancianos que es un trabajo fundamental para el crecimiento de una sociedad y está totalmente desvalorizado”.
Evolución femenina
Por ende, cuando la mujer se encuentra trabajando a la par de su pareja, para mantener una familia, cuidando a los niños y haciéndose cargo de las tareas del hogar, empieza a reclamar y pide que esa tarea doméstica sea compartida. “Cuando la mujer vé que hace más de la cuenta, lo plantea y se queja, provoca un debate interno dentro de su pareja que puede terminar en golpes”, indicó Spezia y completó: “Además, en la mayoría de los casos que llegan a la Dirección hay engaños por parte del hombre -un concepto también machista- que despierta asperezas en las mujeres, cuestión que no es tolerada por el hombre”.
El macho no soporta los planteos de su pareja. Pero lo positivo es que las mujeres están modificando sus relaciones y piden que se las valore socialmente de la misma forma que se lo respeta al hombre.
Violencia hacía el hombre
“Estos casos, muchas veces, son más abusivos aún”, afirmó la Licenciada Rodríguez. “Lo que pasa es que la mujer muchas veces se siente más débil que el hombre y abusa de eso, además está más amparada socialmente”, remarcó. “La violencia de cualquier de las dos partes e igual grave y patológica.”
Al violento y a la víctima les cuesta pedir ayuda
Stella Spezia, la directora de la Dirección de la Mujer del Poder Judicial de Mendoza contó a MDZ Femme que recibe a diario casos realmente espeluznantes.
“Por lo general este tipo de mujeres son demasiado vulnerables e inmaduras emocionalmente y esto tiene que ver con las características de la personalidad de las víctimas”, subrayó. Y continuó: “Hay parejas que se forman de esa manera y ellas buscan hombres muy agresivos”.
Pero, “esperar que el otro cambie es un error. Siempre hay que pedir ayuda”, dice la psicóloga.
Por otro lado, la Dirección también recibe a hombres, aunque la mayoría de ellos no se anima a contar su caso. “Hay muchas cifras ocultas, todavía no sienten confianza en el sistema justamente por este estereotipo de patriarcado: el hombre siempre debe mostrase fuerte”, dijo la directora.
La Dirección de la Mujer está trabajando sobre un proyecto. La idea es llevar a cabo un programa para atender y ayudar al hombre que está inmerso en un ciclo violento. “Hay casos que deben ser resueltos por la justicia y otros, no tan garves, que se pueden resolver con asistencia psicológica o psiquiátrica”, concluyó Stella.
#NiUnaMenos
El Gobierno nacional dispuso del número 144 para que las mujeres que sientan que están sufriendo violencia de género puedan denunciar y encontrar protección y acompañamiento.
Además todas pueden encontrar ayuda en las Dirección de la Mujer de cada uno de los municipios.
La Dirección de la Mujer Doctora Carmen María Argibay recibe a las víctimas de lunes a viernes de 8 a las 19 hs. Contacto: 4493236/ 4495749/4498656


