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El Diván de la Moda: "Posiblemente en el 2019 tendremos una gobernadora mujer"

Consultamos a Juan Manuel Carballo, asesor político, para hablar sobre la imagen de la mujer en cargos públicos. ¡Mirá lo que nos dijo!

 Juan Manuel Carballo – Consultor Político

Dado el contexto político social que transita el país decidimos darle al Diván de la Moda, un giro, le consultamos al asesor político mendocino, en su sede en Buenos Aires, Juan Manuel Carballo.

Él es presidente de Carballo & Asociados Consultores y lleva más de 20 años asistiendo a empresarios y políticos, a nivel provincial y nacional. En 2011 se dio a conocer masivamente, cuando tuvo a su cargo la campaña presidencial de Alberto Rodríguez Saá, logrando un gran posicionamiento de la campaña.

Su visión es vanguardista y moderna, y está aplicada a las nuevas formas de comunicación, que nos están atravesando más rápido de lo que somos capaces de percibir y aprender.

Por estos motivos consideramos interesante tener una charla con él para que nos cuente cómo piensa y analiza la imagen de la mujer en la política, su rol y futuro.


-María Malgor: ¿Cómo ves a la mujer en la política mendocina?

-Juan Manuel Carballo:

La mujer, cada vez viene ocupando más terrenos que eran exclusivos del hombre; y no me extrañaría que en el 2019 Mendoza tenga a su primer gobernadora mujer

Si nos ponemos a ver lo que ha sido su avance, en estos últimos años, basta con ver la cantidad de presidentas que existen en Latinoamérica.

Mendoza es una sociedad conservadora que tiene que romper muchos prejuicios en cuanto a la participación de la mujer en la esfera pública.

Tenemos grandes recursos humanos en las mendocinas; lo que está bien demostrado en todos los frentes: tanto en medicina, en el ámbito legal (Aída Kemelmajer de Carlucci), en la vitivinicultura y en el sector privado en general.

Los partidos políticos deberían abrir sus filas a la participación de más mujeres

Durante la crisis del 2001, en nuestra provincia, muchas de ellas se pusieron codo a codo con sus maridos en pos de enfrentar los problemas suscitados, y lograron salir adelante con éxito.

Hoy en día hay una nueva generación de mendocinas, muy emprendedoras, que vienen sobresaliendo en todas las áreas. Lo que me hace pensar que seguramente apunten a tener mayor participación en la política, y espero que podamos verlo pronto.

-MM: Hablemos de algunas mujeres públicas en particular, ¿te parece?

-JMC: Es importante distinguir el concepto de imagen pública del de imagen privada. La pública se construye a través de mensajes o señales vía medios de comunicación. La privada, en cambio, es cara a cara.

Repasando algunas mujeres que han tenido, o tienen, posicionamiento público siempre me acuerdo que, cuando empecé en los noventa, y hacía investigación de mercado, la que movía el avispero era Cristina Zuccardi, quien fuera diputada nacional. Ella siempre estaba presente recolectando firmas en la peatonal, poniéndose al hombro su campaña.

Pero en Mendoza tenemos muchos más ejemplos, como ser Laura Montero, la actual vicegobernadora de la provincia, que ha sido un nombre femenino de tal repercusión que la llevó a ser una candidata fuerte; tomando un lugar histórico como la primera vicegobernadora mujer que vamos a tener. Ella va a tener a su cargo la legislatura provincial, lo cual no es menor.

También Susana Balbo, que abre un camino hacia la política desde el sector privado, más específicamente desde el mundo del vino, alcanzando un alto posicionamiento y logrando transferir su buena imagen y la valoración de su gestión resultando electa como Diputada Nacional.

Otro ejemplo es Anabel Fernández Sagasti quien fue electa diputada nacional, al mismo tiempo que Paco Pérez fue electo gobernador. Recordemos que al justicialismo mendocino, a pocos días del cierre de listas, se le impusieron diputados y senadores, con lo cual los mendocinos conocimos a esta candidata casi al comienzo de su gestión quién transitó el camino de los medios de comunicación airosamente.

Además esta elección dejó instaladas nuevas generaciones como Cecilia Páez (PRO) o  Noelia Barbeito (FIT), entre otras.

-MM: ¿Cómo describirías la imagen de cada una de las mujeres de los dos candidatos?

-JMC: Ambas surgen de un mismo espacio, de alguna forma. No hay una confrontación significativa de clases; están bastante equiparadas.

Karina Rabolini construye su imagen personal, tiene un posicionamiento propio que está ligado a aspectos relacionados a su carrera como modelo y empresaria; ya era una figura pública por sí misma.

Juliana Awada tiene una imagen mucho más sobria, más ligada a la high society argentina, en cierto aspecto. Ella está ajena a todo lo público; lugar que recién está empezando a ocupar como esposa de Mauricio Macri.

-MM: ¿En estas últimas elecciones vimos una gran participación de las mujeres de los candidatos, qué análisis hacés de esto?

-JMC: Hay que diferenciar a la mujer como sujeto político de la mujer del político, que es su compañera.

La mujer representa el principio de la familia del candidato, en donde en el mix de la comunicación política uno decide si va a exponer ese entorno, o no. Hasta el perro de la familia presidencial se hace conocido, en muchos casos; porque todo habla de la persona. Entonces es más fácil lograr la empatía del político

Un político comunica con su imagen, la de su mujer es una situación más acotada. Desde mi punto de vista, esto surgió después de las PASO, en donde se empezó a ver la participación de la mujer de Sergio Massa (Malena Galmarini) lo que estratégicamente me pareció una decisión muy acertada.

Esa acción tuvo su respuesta rápida por parte de Daniel Scioli con su mujer (Karina Rabolini); no así en el caso de Mauricio Macri que siguió con su estrategia, tal como venía; además de que su mujer ( Juliana Awada) no tiene un perfil público como el de Rabolini, quién fácilmente pudo salir a hablar con la prensa.

De todas formas, no siempre es igual la participación de la mujer del candidato, generalmente tiene diferentes efectos


-MM: ¿Cuándo comienza en Argentina la participación fuerte de la mujer en la esfera política?

-JMC: Latinoamérica sufrió antes que otros continentes las llamadas “crisis internacionales”; estas siempre hirvieron primero acá, en los países considerados de “tercer mundo”.

Creo que en esa crisis, a nivel poblacional, le fueron dando más espacio a la mujer; tomando más responsabilidades, teniéndose fe en lugares que antes no cubría.

En nuestro país la mujer obtuvo la posibilidad de participar como votante por primera vez el 11 de noviembre de 1951. Y por otro lado, con la sanción de la ley de cupo femenino en 1991, se estableció un mínimo del 30% de participación femenina, garantizándole un espacio en las listas.

-MM: ¿Cómo se estructura una imagen política?

-JMC: La imagen es un asunto muy sensible que no necesariamente está ligado a la parte teórica,sino que son señales o imágenes que generan tal o cual confianza.

Esto nos ha llevado a una era donde la política se personalizó, en exceso, porque cuando se mira al candidato se buscan señales que transmitan – o no – confianza. Es importante tener en cuenta el hecho de que la imagen pública (o política) no tiene como objetivo un asunto estético, sino la meta de llegar a la posición de poder política propuesta.

Tanto para hombres como mujeres, en el grueso, la configuración de la imagen política apunta a transmitirle a un segmento determinado del electorado la idea de que sos la persona apropiada y capaz de realizar tal o cual tarea.

La configuración de la imagen no termina en su visión estética aunque hay algunas estadísticas en dónde la mayor parte tiende a confiar en el hombre/mujer de familia, confiable, sobrio, etc. para generar empatía con el electorado.

El mix comunicacional clásico lleva una combinación entre: partido+mensaje+candidato

A veces el candidato es el mensaje; que esa es la tendencia de personalización de la política. Donde la persona es el mensaje y es el partido, como por ejemplo el caso de Obama.

-MM: ¿Se trabaja de la misma forma la imagen política de una mujer que la de un hombre?

-JMC: Es mucho más fácil controlar la imagen del hombre porque fundamentalmente se trata del color de su corbata. Se pone el traje y va y vuelve a trabajar todos los días.

En cambio la mujer deja mucho mayor margen, todos los días tiene que tomar decisiones

En términos generales, la mujer que entra en la política, opta por un estilo formal, neutral y que su look no pase por encima su rol.

Todos los elementos que porta una persona comunican, por ejemplo sus aros, carteras, accesorios, etc. y esto en la comunicación, en general, transmiten pertenencia. Cuando nos vestimos lo que estamos diciendo es: “yo pertenezco a este sector”. En el marketing político, a nivel internacional, existe este mismo método.

Un caso de estudio acerca de la imagen política de una mujer fue el de Eva Perón. Era una mujer de clase baja que comenzó una transformación y llegó a vestirse con los mejores diseñadores del mundo, siempre con las últimas tendencias.


-MM: Como asesor ¿Qué opinás de que Celina Sánchez, la esposa del actual gobernador de Mendoza, no considere necesario el asesoramiento de imagen?

-JMC: Hay mucha gente que valora esa postura como una posición de autenticidad. Si no se presta atención a las debilidades que surgen de su propia comunicación es un error; pero si quiere comunicar la autenticidad como valor, tomó un camino claro.

Hay estereotipos acerca de la belleza que han conducido a la frustración y se puede concluir que es mucho mejor ser feliz sin estar cumpliendo con el modelo perfecto.

De todas formas creo que reniegan de posibilidades de fortalecer aspectos que, como todos, tienen debilidades y fortalezas.

Toda imagen comunica

-MM: Me sorprendió la llegada intempestiva de Maria Eugenia Vidal a un puesto de tanto poder como Gobernadora de Buenos Aires, ¿por qué creés que lo logró?

-JMC: En general cuando se dan cambios de ciclos, o de gestión, eso tiene un arrastre generalizado sobre gobernaciones, intendencias y cargos legislativos.

Entiendo que la alianza Cambiemos dejó este impacto en gobiernos provinciales, como fue la sorpresa en Buenos Aires.

A Maria Eugenia Vidal no muchos argentinos la conocían porque su trabajo se concentraba en Capital Federal, como vicejefa de gobierno.

Supo capitalizar muy bien su imagen, que representó los aires renovadores que la población exigía. Una mujer joven frente al mito del justicialismo en la provincia de Buenos Aires.

Ella tiene todo por delante en respecto de su curva de posicionamiento y opinión. Queda todo por conocerse y por demostrarse.

Parte desde una base muy interesante porque no pertenece al perfil clásico de quien puede llegar a aspirar a ser gobernador de la provincia de Buenos Aires, por su juventud, porque es mujer y porque proviene de un segmento particular.

Todos estos no han sido atributos que le jugaron en contra, sino a favor.

-MM: Ahora me gustaría un análisis de la imagen de Cristina, ¿qué podés decir de ella?

-JMC: Cristina Fernández de Kirchner es la cara visible de todo el proyecto que hoy representa el oficialismo.

Hoy por hoy el debate, en estas elecciones, es sobre modelos y formas de modelo.

Es una política que ha vivido toda la curva de lo que es la imagen pública; la trazabilidad de un candidato en conocimiento y en opinión. La conoce ya todo el mundo, y ha transitado muchos años para que la población pueda tener un criterio formado sobre ella.

Generó respecto a su imagen posiciones apasionadas, donde hay mucha gente que la apoya de manera extrema, y otra que no.

Hoy por hoy su imagen, y este gobierno, se han involucrado en la campaña de Daniel Scioli; y esto fue lo que se votó en la última elección previa al ballotage.

Por otro lado la imagen de Néstor Kirchner, y de Cristina, con la asociación de su juventud a la etapa de la dictadura sesgó hacia adelante la gestión del gobierno ya desde los comienzos de Néstor; dándole una onda retro - setentosa que generó una identidad colectiva, donde se puede observar, más particularmente en Axel Kicillof,  con sus pastillas y postura.

Fue una referenciación hacia el pasado que no le jugó a favor, ya que volvió a editar en los argentinos una pelea que ya habíamos vivido.

Su imagen personal sufrió diversos cambios, fundamentalmente en su etapa de luto, lo que en mi opinión cristalizó al votante opositor al gobierno. Pasado este momento, logra una liberación y moderación de su perfil.

Hay un cambio estético personal desde que arranca como senadora hasta ahora, como se pudo observar claramente en su maquillaje, por ejemplo.