Comparativa de "laburadoras": Nissan Frontier S vs Ford Ranger XL

Probamos dos opciones de pick up medianas configuradas para el trabajo. Aspectos técnicos, confort, precio y calidad percibida, todo en esta nota.

cristian ortega - mdzautos@mdzol.com

Nissan Frontier S vs Ford Ranger XL.

Por una de esas cuestiones del destino, en los últimos días, sin planificación previa, nos tocó probar dos pick up pensada para el trabajo. Así nació la idea de este comparativo, el primero de Mdz Autos.

Primero nos subimos a una Nissan Frontier S, gentileza de Yacopini, color blanca. Se trata de un producto muy recomendable, del cual nos explayamos en la nota respectiva. Tiene una configuración acorde a las necesidades de quien busca una camioneta para el trabajo o para una empresa que está pensando en renovar su flota.

Nissan Frontier S.

Como en toda la gama, el motor es un diesel de 2.3 litros, en este caso mono turbo (en las versiones tope de gama es bi-turbo), con 160 cv de potencia y 403 nm. Está a tono con sus competidoras de segmento y versión. La tracción es 4x4 y cuenta con lo básico para hacer del trabajo algo confortable.

El impulsor mueve muy bien a la chata, es un típico diesel con mucho toque y potencia adecuada para un vehículo de trabajo. La caja manual, de 6 marchas, tiene un muy agradable accionar, eso sí, es bien al estilo camioneta: parece que tiene un bastón larguísimo, pero es sólo una sensación.

Nissan Frontier S.

La Frontier S viene sin chiches, porque la idea es que sea para trabajar. Es rústica y despojada, pero agradable. El diseño es logrado y ha conseguido tener personalidad propia en un segmento muy peleado.

Las llanta de chapa no le quedan mal, al mismo tiempo que el paragolpe delantero pintado no desentona (aunque si fuera negro tampoco quedaría mal). Atrás, el paragolpe es metálico, pero sin escalón, lo que hace difícil subir a la caja.

El interior de la Nissan Frontier S es todo lo que uno espera de un vehículo de trabajo: rústico, bien ensamblado, con una clara disposición de los comandos. Todo está bien resuelto y nada hace ruido, por más roto que esté el camino. La radio es a la antigua (nada de pantallas) y el instrumental, con dos agujas, da la información importante. El accionamiento de la 4x4 es a través de una perilla.

Interior de la Nissan Frontier S.

Dos cosas merecen replanteo: por un lado, la ausencia de manija en el parante para poder ayudarse a la hora de subir; por otro lado, los espejos manuales, un fastidio.

Las plazas traseras no sorprenden, son similares en todas las chatas medianas: justas y con el respaldo recto.

El apartado de seguridad es interesante: la Nissan Frontier S ofrece ABS, distribución electrónica de frenado, dos airbag, anclajes Isofix, control de ascenso en pendientes, control de estabilidad (ESP) y control de tracción.

Su precio de lista es de 1.227.100 pesos.

Ahora concentrémonos en la Ford Ranger XL. En este caso, es un vehículo súper instalado, con historia, prestigio, peso de marca y archiprobado. Así y todo, no deja de estar vigente, más allá de la actualización que presentará toda la gama (incluidas las versiones de trabajo) a partir del mes que viene.

Ford Ranger XL.

Nos tocó en suerte una Ranger XL azul, muy atractiva. En este caso, la gentileza fue de Goldstein. Esta versión de la pick up estrella de Ford tiene un motor diesel de 2.2 litros y 150 cv (160 cv la versión 2020), con 375 nm de torque (385 nm la nueva versión). En este caso manejamos la versión 4x2 aunque también se ofrece 4x4. La caja es manual de 6 marchas. Una chata similar probamos en marzo pasado.

La configuración mecánica es ideal para este tipo de vehículos. Es “bien diesel”, es decir con mucho toque y con relaciones cortas, a la vieja usanza pick up. Es agradable comandarla, siempre que el conductor entienda que está al mando de una camioneta. Nos pareció, eso sí, apenas un poco más dura que la Nissan a la hora de transitar vacío.

Ford Ranger XL.

El habitáculo es rústico, bien de trabajo. Los materiales son nobles aunque no hay lujo por ningún lado. Al mismo tiempo, las comodidades son las necesarias, sin derrochar nada. Nota aparte: esta plancha central y panel de instrumentos cambiarán con la versión 2020, que ofrecerá el mismo diseño interior en toda la gama.

Interior Ford Ranger XL.

Respecto a seguridad, la XL testeada ofrece: frenos con ABS, distribución electrónica de frenado, tres airbags, anclajes Isofix, control de ascenso en pendientes y control de estabilidad (ESP).

A tener en cuenta: como decíamos, la versión que probamos es la “antigua” Ranger, ya que las versión 2020 llegará a los concesionarios en agosto. En este caso, a su vez, debemos aclarar que tenía estribos, algo que no se ofrece de serie.

Su precio de lista es de 1.209.300 pesos.

En conclusión, tanto la Nissan Frontier como la Ford Ranger pensadas para el trabajo, son excelentes productos. Claro que hay algunas diferencias que tendrán más que ver con las exigencias del clientes. En ese sentido, la Ranger fabricada en Pacheco le saca años de ventaja a la Nissan construida en Córdoba. Igual, y como decimos habitualmente, este contenido es apenas una guía, lo mejor es probar ambos productos y compararlos por sí mismos.

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